sábado, 19 de octubre de 2013

Requiem aeternam dona eis Domine

          En un día como hoy hace 99 años, 19 de Noviembre de 1914, entregaba completamente en paz su alma a Dios, el joven monseñor Robert Hugh Benson, en la casa del obispo de Salford. Tenía 42 años y 11 meses.  Quisiera yo poder tener la gracia de morir como él, con mis cuentas saldadas con Dios por intermedio de la Extremaunción, con Su santo nombre en mis labios y con la cabeza sana y consciente.
         En esta fecha les pido una oración por el eterno descanso de su alma.

(Funeral de R.H.Benson, el 23 de Octubre de 1914)
        
         He aquí dos relatos de sus últimos momentos, que hiciera su hermano mayor, Arthur, quien estuvo junto a él en su lecho de muerte:

                               "Al entrar Hugh clavó sus ojos en mí, con una expresión de triunfo en su extraña sonrisa, y dijo con voz clara y nítida: "¡Arthur, esto es el fin!". Me arrodillé junto a su lecho. Él me miró y supe, de ese modo en el que solo él y yo sabíamos entendernos, que no lo diría ni lo demostraría, pero que se alegraba de que estuviera con él. Se reanudaron las oraciones. Hugh se santiguó una o dos veces, una o dos veces pronunció una oración...De repente preguntó a la enfermera: "Enfermera, ¿sirve de algo resistirse a morir...hacerse violencia?". Ella contestó: " No, monseñor; solo estar lo más tranquilo posible". Entonces cerró los ojos y su respiración se aceleró... en un par de ocasiones alzó las manos como intentando tomar aire y lanzó un pequeño suspiro; no había lucha ni dolor. Luego habló de nuevo: "Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía". Entonces la enfermera, que estaba tomándole el pulso, soltó su mano y dijo: "Se acabó". Estaba muy pálido y parecía un niño, con los ojos abiertos de par en par y los labios separados. Le besé la mano, aún caliente y firme, y salí con Canon Sharrock, que me dijo: "Ha sido maravilloso! He visto morir a mucha gente, pero a nadie con tanta suavidad y rapidez". 
                                                          Hugh, Memoirs of a brother.

                                  " Su muerte fue maravillosa. Estuvo consciente hasta incluso unos pocos minutos antes del fin. En efecto, desde la hora en que estuve con él ( al ser convocado) hasta el último aliento fueron solamente unos minutos. Habló varias veces y se unió con entusiasmo a las oraciones. Sin embargo, aquello por lo cual estoy muy agradecido es que él fue entera y completamente él mismo: valiente, considerado y, debo agregar, arrojado. Fue como si simplemente hubiera abandonado la habitación  cuando murió. No con una sensación de muerte,  sino como si la vida pasara.
                                 Algún día espero poder contarte más, pero por ahora no puedo hacer más. Simplemente sentí que justamente deberías saber esto."
                                      
                                Carta enviada a Blanche Warre Cornish, y publicada en Memorials of Robert Hugh Benson.





2 comentarios:

  1. Querida Beatrice, pidamos con todas nuestras fuerzas y oremos a Dios que nos de la fuerza y el arrojo necesario del que hizo gala monseñor R.H.Benson, en la hora de nuestra muerte. Amen.

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  2. Querido Bate: Así vez Bate, pidamos a Dios la Gracia de una Buena Muerte.
    Un abrazo,
    Beatrice

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