martes, 24 de enero de 2017

Oración por Chile a Nuestra Señora del Carmen

Resultado de imagen para oracion a nuestra señora del carmen patrona de ChileORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN
(Monseñor Ramón Ángel Jara) 

¡Oh Virgen Santísima del Carmen!. Llenos de la más tierna confianza como hijos que acuden al corazón de su madre, nosotros venimos a implorar una vez más los tesoros de misericordia que con tanta solicitud nos habéis siempre dispensado.

Reconocemos humildemente que uno de los mayores beneficios que Dios ha concedido a nuestra Patria, ha sido señalaros a Vos por nuestra especial Abogada, Protectora y Reina. Por eso a Vos clamamos en todos nuestros peligros y necesidades seguros de ser benignamente escuchados. Vos sois la Madre de la Divina Gracia, conservad puras nuestras almas; sois la Torre poderosa de David. defended el honor y la libertad de nuestra Nación; sois el refugio de los pecadores, tronchad las cadenas de los esclavos del error y del vicio; sois el consuelo de los afligidos, socorred a las viudas, a los huérfanos y desvalidos; sois el auxilio de los cristianos, conservad nuestra fe y proteged a nuestra Iglesia, en especial a sus Obispos, sacerdotes y religiosos.

Desde el trono de vuestra gloria atended a nuestras súplicas, ¡oh Madre del Carmelo! Abrid vuestro manto y cubrid con él a esta República de Chile, de cuya bandera Vos sois la estrella luminosa. Os pedimos el acierto para los magistrados, legisladores y jueces; la paz y piedad para los matrimonios y familias; el santo temor de Dios para los maestros; la inocencia para los niños; y para la juventud, una cristiana educación.

Apartad de nuestras ciudades los terremotos incendios y epidemias; alejad de nuestros mares las tormentas, y dad la abundancia a nuestros campos y montañas.
Sed el escudo de nuestros guerreros, el faro de nuestros marinos y el amparo de los ausentes y viajeros. Sed el remedio de los enfermos, la fortaleza de las almas atribuladas, la protectora especial de los moribundos y la redentora de las almas del Purgatorio.

¡Oídnos pues, Reina y Madre Clementísima! Y haced que viviendo unidos en la vida por la confesión de una misma fe y la práctica de un mismos amor al Corazón Divino de Jesús, podamos ser trasladados de esta patria terrenal a la patria inmortal del cielo, en que os alabaremos y bendeciremos por los siglos de los siglos. Amén.


sábado, 14 de enero de 2017

A los pequeños, por Mgr. Robert Hugh Benson

                                   A los pequeños

San Bernardo hablando acerca de las palabras de Job dice: “Abscondit lucem in manibus” (esto es, Dios tiene la luz escondida en Sus manos) Bienaventurado es el que tiene entre sus manos una vela encendida, él puede esconderla y mostrarla según su deseo. Así lo hace el Señor con sus elegidos.


Imagen relacionada

Unos pocos días después de la conversación que hube descrito, puse término a mi visita al anciano y mi trabajo me llevó de vuelta a Londres. Pero le dejé la promesa de volver y pasar la Navidad en su casa. Me prometió que mientras tanto trataría de juntar algunas otras historias para mí hasta que yo volviera. Me dijo que habían muchas otras que se habían cruzado en su vida y esperaba que fueran para mí interesantes, junto con unas pocas experiencias propias.

Lo dejé entonces sonriendo y despidiéndose de mí desde la ventana de su dormitorio supervisando al chofer (porque debía irme en el primer tren), con la cara limpia y afeitada de su antiguo sirviente mirándome desde la transparente ventana de cristal de la capilla junto al dormitorio del sacerdote, donde había estado arreglando y alistando las cosas antes de que su patrón se vistiera.

 Volví en una oscura tarde de invierno, una o dos semanas antes de Navidad. Ante mis requerimientos el cochero me respondió que su patrón parecía haberse envejecido durante el otoño y el invierno, y que apenas había dejado la casa desde que has hojas habían caído, excepto para sentarse por un par de horas, cuando el clima estaba soleado, en un ángulo protegido del muro donde se ubicaba la terraza de baldosas de la cual ya he hablado en otras ocasiones. El cochero temía que estuviera sufriendo una depresión. Los días habían transcurrido en absoluto silencio, hasta que finalmente Parker le habló mientras su amo daba vueltas a las cartas, libros y antiguos dibujos durante el día.

Me reproché a mí mismo el haber complicado al anciano con mi pedido de más historias y temí que por complacerme  él hubiera rumiado el pasado, quizás pensando demasiado acerca de sufrimientos que yo desconocía.

                   Paseábamos bajo los pinos que arrojaban sus sombrías agujas al viento y el sol se quebraba por entremedio de las nubes en una gloria inflamada a mi derecha, ardiendo sobre la pequeña ventana cuadrada de la casa a mi izquierda. La ventana de la capilla en el piso superior parecía estar especialmente llena con la luz roja que brillaba dentro, aunque la flama se extendía por todo el piso de arriba mientras íbamos pasando a la izquierda de las ventanas blancas y descoloridas justo antes que dobláramos  la esquina detrás de la casa.

El anciano se encontró conmigo en el hall, y me sorprendí al ver el cambio que había experimentado. Sus ojos parecían más grandes que nunca y en ellos había un sufrimiento que no había visto. Antes habían sido los ojos de un niño inocente, amplios y sonrientes; ahora ellos eran los ojos de alguien que ha estado bajo una carga demasiado pesada para ser sostenida. Con la fuerte luz de la sala de estar, mientras las velas brillaban en su rostro, comprobé que mi impresión había sido causada por la caída de los párpados que ahora colgaban un poco más. Su rostro parecía estar cansado.

Me dio la bienvenida y me dijo varias cosas simpáticas que me avergonzaron un poco. Me hizo sentir que estaba feliz que hubiera ido, y yo también estaba feliz. Entre otras cosas dijo:

“Estoy feliz que hayas venido ahora, porque pienso que tendré que contarte algunas cosas más. Durante el otoño he tenido algunos indicios acerca de que el fin está llegando y pienso que si tengo que pasar a través del valle de oscuridad  - pues pienso que ahora estoy en la entrada – Él me dará su bastón como su vara. Pero soy un hombre viejo lleno de caprichos, así que por favor no me cuestiones. Estoy muy feliz” – y me tomó la mano y la acarició por un instante. “Estoy muy contento que estés aquí, porque creo que tú no tendrás miedo”.

Durante los días siguientes me relató muchas historias, sacando viejos libros y cartas sobre las cuales el cochero ya me hablado, explicándome en detalle las notas a través de sus lentes de carey, mientras estaba sentado junto al fuego encendido de la principal sala de estar, con los troncos de la chimenea crispando con rápidas chispas mientras iban reposando en su cama de cenizas. La puerta que conducía hacia el antiguo camino al jardín permanecía ahora cerrada y de ahí colgaba una pesada cortina.

No salíamos mucho para afuera juntos, solamente al inicio del atardecer caminábamos durante una hora y algo, él apoyado en mi brazo y con un bastón.  Caminábamos de arriba abajo en la terraza que está junto al paseo bajo los pinos, mientras el atardecer ardía a través de los montes como un lejano juicio. Tal vez algún día escriba algunas de las historias que él me contó, pero no todas. Llevo las notas conmigo, y he aquí que tengo una de ellas:

Estábamos caminando cuesta arriba hacia el pueblo muy lentamente en una de estas oscuras tardes de invierno, porque el sacerdote quería cambiar un poco el jardín. La mañana había estado ventosa y húmeda, con chubascos de agua nieve e incluso con algunas pizcas de nieve pura, pero el cielo se había aclarado después del almuerzo. El clima estaba ahora calmado por la helada y la nieve reposaba escasamente por aquí y  por allá en el suelo que se había endurecido con rapidez.
Resultado de imagen para avenida de tejos

“Es notable “– me dijo el anciano – “cómo a pesar de las palabras de nuestro Señor, las personas aún piensen que la fe es una materia más o menos intelectual.  Aquella frase de la “fe inteligente” es, desde luego, muy incorrecta estrictamente hablando”.

Él se detuvo y me miró al decir esto, como si se estuviera preparando para una disputa, y no lo decepcioné.

- “Estás muy misterioso” – dije – “No puedo creer que tú no valores el intelecto.  Es obviamente un don de Dios, y por lo tanto, puede enriquecer la fe tal como nada puede hacerlo”.

-“Sí” – dijo caminando – “puede enriquecerla, pero no tiene nada más que hacer más que lo que hacen las joyas con una mujer bonita. De hecho algunas veces la fe es más hermosa sin adornos y es muy posible que una fe delicada y creciente choque con el peso de argumentos aprendidos que intentan adornarla y perfeccionarla.

A mí me parece que los apologistas cristianos únicamente son útiles en boca de aquellos que se dan cuenta de la totalidad de su ineptitud. No pueden demostrar nada de Dios. Mediante argumentos puedes trazar un cierto número de pautas que convergen hacia Dios y hacen probable su existencia y sus atributos, pero la fe no depende de las condiciones intelectuales, sino de las morales. Bienaventurados son los puros de corazón – dijo nuestro Salvador y no Bienaventurados  son los de intelecto profundo y agudo porque verán a Dios. Es cierto aquello que puede ser dicho de lo intelectual como de todas las demás riquezas: que aquellos que las poseen hallarán dificultad al entrar en el Reino de Dios.”

- “Piensas entonces” – le dije –“que las fuerzas intelectuales no son cosas deseables y que la educación no es un asunto tan importante después de todo.”

- “No más que la riqueza, al  menos en cuanto se refiere a la educación sobre hechos demostrables o ciencias exactas. El objetivo de nuestra existencia aquí es conocer a Dios. Bueno, sabes bien cómo la carrera por la riqueza moviliza hoy a millones de almas no menos seguramente que la aguda competencia intelectual arruinándolas,  Mr.___., de momento.” – dijo él nombrando a un conocido crítico y poeta. “¿Hubo alguna vez un hombre con el más agudo y fino intelecto, o con el más certero instinto en materias de gusto literario? Pues bien, una vez yo hablé  con este hombre y durante la mayor parte del día no hizo sino hablar de sus propios asuntos. Él fue el que pauteó toda la conversación.  Debo confesar que yo estaba anonadado por la perfección de la formación de su ya brillante dominio. Pude entenderlo, aunque claro no puede seguirlo, y desde luego había muchas sombras de delicada belleza, invisibles para mí, en su conversación y crítica. Su escala de belleza intelectual corrió por completo fuera de mi vista. Pero lo que más me sorprendió fue la tosquedad y lo opaco de su instinto espiritual. Yo no lo llamaría un niño en materia de fe porque sería un elogio. Él era tan solo un patán mal criado. He conocido a muchos aldeanos de Sussex con una fibra espiritual mucho más pura y fina. No, no, la fe puede existir y existe bastante alejada del intelecto. El crecer y el desarrollarse de una implica que la otra decae o se hace incoherente. Seigneur, donnez-moi la foi du charbonnier.”

Debo confesar que este punto era nuevo para mí, y ahora no estoy seguro si es exagerado y peligroso considerarlo, sin embargo no le dije nada porque parecía que  esto abriría cuestiones muy difíciles  y además arrojaría luz sobre otras materias complicadas. El sacerdote se volvió nuevamente hacia mí mientras caminaba.

- “¿Por qué debe ser así?” – dijo – “ Pues porque si no fuera así, la gente inteligente tendría una mayor esperanza de salvación que la estúpida y esto es absurdo, tan absurdo como si la gente rica estuviera más cerca de Dios que la gente pobre. No, no, los talentos son distribuidos en forma desigual, es verdad. A uno 10, a otro 5, pero todos tenemos al menos una libra, todos por igual.”

Llegamos al tope de la ladera y los elevados setos que gradualmente habían bajado, nos hacían poder ver ahora el campo a lo largo y ancho. Mientras nos detuvimos para tomar aliento, lejos detrás nuestro pudimos ver la llanura brumosa de Brighton, mientras que a media distancia yacía una colina con árboles caídos con el humo comenzando a ondular por aquí y por allá desde los fuegos de la tarde en esos pueblos escondidos. El cielo atrás estaba claro, pero en el oeste, donde el atardecer estaba comenzando a arder sin llama,  permanecían todavía unas pocas nubes pesadas.

-“Y Dios todo lo ve” – dijo el sacerdote.

-“¿Puedes contarme otra historia mientras caminamos a casa de vuelta? Creo que deberíamos volver ahora”.

Nos volteamos y volvimos sobre nuestros pasos colina abajo.

-“Esta no es una experiencia propia” – dijo –“me la contó un amigo mío en Cornwall. Él era el propietario de un pueblecito a unas pocas millas en las afueras de Truro. Él vivía ahí casi todo el año, excepto unas pocas semanas en primavera cuando se iba al extranjero.

Era un hombre de gran sabiduría y gusto, pues tenía la fe de un niñito. Escucharlo hablar de Dios y de las cosas celestiales era como el agua clara de primavera.

Había un niño en la villa que era un idiota. Sus padres habían muerto y él vivía solo con su abuela que era anciana y una calvinista estricta. Consideraba a su nieto como un condenado, sin esperanza porque su fe y la expresión de ésta no eran como la suya. Según decía ella existían signos evidentes de que los destinos inescrutables de Dios estaban con él. El predicador local no tenía nada que hacer con el niño, y el clérigo de la parroquia después de uno o dos intentos había considerado al niño como un caso imposible. Recuerdo que mi amigo me dijo que el clérigo había tratado de enseñarle la historia del Antiguo Testamento. En fin, el niño era un caso terrible y asqueroso. No voy a entrar en detalles más allá de decir que la cabeza del niño tenía el aspecto de una mula, pues creo que su madre había tenido un gran susto antes de su nacimiento. 
Resultado de imagen para english cottage
El niño  pensaba que era un caballo o una mula y en la villa los niños solían insultarlo por esto, y lo cabalgaban y lo conducían en el pasto porque era muy inofensivo. Creció descuidado y sin enseñanza, pasando su tiempo fuera de su casa, arrastrándose en cuatro patas a casa al atardecer, dando bufidos, pateando y relinchando cuando estaba muy agitado. En la amplia y oscura cocina se mantenía fijo en una esquina, mascando pasto mientras su abuela estaba sentada en su alta silla cerca del fuego leyendo la Biblia, observando en la esquina por encima de los anteojos al pobre deforme cuerpo que soportaba un alma maldecida.

Por ese entonces mi amigo detestaba ver a este niño. Era una cosa que ponía en aprietos su fe. Aquellos que tienen la fe de los niños, tienen también problemas de niños, y este ejemplo viviente ante sus ojos era lo que parecía ser un descuido de Dios, o peor aún, era más ofensivo a la fe de mi amigo el mero conocimiento que estas cosas ocurren que todos los argumentos infieles.

En una cierta víspera de Navidad mi amigo había ido a una larga caminata sobre los montes con un invitado que se estaba quedando con él para la caza. Hacia el atardecer ellos se estaban devolviendo a través de su propiedad descendiendo del monte. Su camino pasaba a través de la parte superior de una vieja cantera en desuso cuya entrada estaba quizás a unas cientos de yardas de distancia del camino del valle que llevaba al pueblo, por tanto era un lugar solitario y poco frecuentado. El atardecer se iba cerrando y mi amigo, como él guiaba el camino a través del sendero, estaba tratando de distinguir el contorno de las piedras y de los arbustos en el suelo de la cantera la cual estaba a unos setenta pasos por debajo de ellos. De pronto su vista captó el brillo de una luz incesante en alguna parte en la penumbra abajo, y el sonido de una voz. Él supuso enseguida que abajo habían vagabundos y se puso furioso al pensar que ellos habían hecho caso omiso de la notificación que él había colocado sobre hacer fuego en las cercanías del bosque, y tomó la determinación de ir a echarlos y de darles albergue por la noche, si era necesario, en uno de sus propios cobertizos. Le explicó entonces a su amigo cual sendero tomar para volver a casa, mientras que él planeó hacer su camino a través del borde de la cantera hasta la entrada y luego continuar hacia su interior hasta donde los vagabundos habían levantado su campamento. Prometió estar en la casa cinco minutos después de su amigo. Ambos de apartaron y él pronto encontró su camino por un estrecho sendero que lo condujo a la entrada de la cantera.

Había ahí una oscuridad de muerte ya que los montes ensombrecían desde el este, y unos altos árboles se levantaban a un lado. Fue capaz de avanzar a lo largo del peligroso camino que lleva al interior aunque estaba más oscuro que cuando había ido antes. Se volteó en el ángulo de una alta roca y emergió en una especie de semicírculo que formaba el corazón de la cantera. Ante él cerca de un tercer camino por la pendiente, ardía el brillo de una luz que había notado desde arriba, pero cuando lo vio se apagó. Mi amigo permaneció  en el camino y llamó explicando quien era, para nada amenazando, sino que ofreciendo refugio  para la noche si había alguien que lo quisiera. No hubo respuesta, solamente el sonido de unos pies arrastrándose en la penumbra del frontis. Luego un confuso sonido de pasos trepando y mi amigo corrió hacia delante llamando y logró distinguir a una extraña figura trepando sobre el cieno y la piedra en dirección a las espaldas de la roca que se levantaba contra el cielo a su izquierda – creo que dijo -. El trató de seguirlo, pero estaba demasiado oscuro y después de haber tropezado un par de veces, se rindió en su intento. Después de un momento, por un instante la figura trepadora se destacó con claridad contra el cielo y entonces desapareció. El propietario vio con una profunda impresión de disgusto a la cabeza como de mula, y al enredado pelo creciendo desde los altos hombros del idiota del pueblo, con sus manos colgando una a cada lado y escuchó un agudo relincho. Pensó para sí, que iría y vería lo que el niño había estado haciendo.

Subió por la ladera de grava de limo y barro que estaba contra el frente de la roca y al final alcanzó una pequeña plataforma aparentemente sellada y cortada en la cima de la piedra justo donde está un lado de la cantera. Estaba muy oscuro para él como para distinguir todo claramente, por lo que encendió una cerilla y la mantuvo protegida del aire mientras miraba a su alrededor. Esto fue lo que vio:

Había un bozal corto, con una especie de tosco cabestro atado a un hierro oxidado clavado en la roca. Había un montoncito de pasto cortado debajo y una especie de cubo de abrevadero construido en la roca con un poco de paja esparcida en él y unos frutos y hojas de muérdago que mostraban signos de haber sido pisoteados con prisa aunque partes de ellos aún sobrevivían. Había marcas de herraduras por ahí y por allá. En tanto mi amigo notó que el fósforo quemaba sus dedos, pero justo antes de dejarlo caer vio algo más que lo obligó a abrir su caja de fósforos y encender otro, y entonces observó la parte final de un insignificante cirio sobresaliendo del suelo donde había sido colocado y otro aplastado como una bola. Arrancó el primero y lo encendió y así logró ver una última cosa: marcada claramente en el suave borde del cubo del abrevadero, en un lugar donde las botas de cuero no lo tocaban, estaban las marcas de los diminutos pies de un niñito. Como si un bebé hubiera estado de pie en el abrevadero o pesebre, con un pie en el suelo y el otro en el borde.

Resultado de imagen para english quarry
Pues bien, yo no sé qué piensas tú de esto, pero yo sé lo que mi amigo pensó y es lo que yo mismo pienso. Antes de volver a casa primero fue a la cabaña donde vivía el niño y lo encontró como es usual atado a la esquina con su abuela cabeceando delante del fuego. El niño no hacía más que resoplar y pisotear. La abuela le dijo solamente que diez minutos atrás el niño había corrido e ido directo a la esquina como lo usual. El propietario le preguntó si alguien le había confiado al niño el hijo de alguien, pero la abuela dijo que eso era imposible. Y en efecto, él no había escuchado que se hubiera perdido un niño esa tarde.

Antes de volver a casa entonces, él fue a la pequeña iglesia que ya estaba decorada para la fiesta. Sobre él  en el aire la fragancia del acebo y del tejo, y cerca del altar el brillo de una candela donde el limpiador de la iglesia estaba barriendo. Le rezó al Niño Santo el cual esa noche nacería, y que sería destinado a yacer en un pesebre para ser adorado por las bestias del establo.

A la mañana siguiente de regreso a casa desde la iglesia fue a la cantera de nuevo con su amigo para mostrarle lo que había visto, pero el abrevadero y los frutos del acervo y la candela habían desaparecido, y no había nada más allí para ver a excepción de la grapa de hierro y la maltratada plataforma dura y plana.”

Llegamos a la avenida de los pinos que nos llevó a la casa y doblamos por la puertecita del jardín.

-“La historia parece mostrar” – dijo el sacerdote – “que el intelecto no tiene mucho que hacer con el conocimiento de Dios, y que las cosas que Él esconde a los sabios y prudentes, Él la revela a los pequeños.”

                                                                    R.H. Benson, The Light Invisible



sábado, 24 de diciembre de 2016

¡Feliz Navidad!

Queridos lectores del blog: en esta noche santa en la que nace el Salvador reciban ustedes una muy Feliz Navidad. Sean ustedes colmados con las bendiciones que el Niño Dios concede a los hombres de buena voluntad
Ha sido un año muy ajetreado y cada día se me hace más difícil tener tiempo y tranquilidad para escribir y traducir. Mi regularidad para publicar es cada día menor y sólo Dios sabe si el año, que próximamente comenzaremos, esto se podrá revertir.
Que Dios les bendiga y Feliz Navidad.

                                       

                                                                                                Bethlehem Down
                                                                                                                Música de Peter Warlock
"When He is King we will give Him a King's gifts,
Myrrh for its sweetness, and gold for a crown,
Beautiful robes", said the young girl to Joseph,
Fair with her first-born on Bethlehem Down.

Bethlehem Down is full of the starlight,
Winds for the spices, and stars for the gold,
Mary for sleep, and for lullaby music,
Songs of a shepherd by Bethlehem fold.

When He is King they will clothe Him in grave-sheets,
Myrrh for embalming, and wood for a crown,
He that lies now in the white arms of Mary,
Sleeping so lightly on Bethlehem Down

Here He has peace and a short while for dreaming,
Close-huddled oxen to keep him from cold,
Mary for love, and for lullaby music,
Songs of a shepherd by Bethlehem Down.



sábado, 17 de diciembre de 2016

Ultima semana de Adviento: O Come, O Come, Emmanuel

                   


O come, O come, Emmanuel,
And ransom captive Israel,
That mourns in lonely exile here,
Until the Son of God appear.
Rejoice! Rejoice! Emmanuel
Shall come to thee, O Israel.

O come, Thou Rod of Jesse, free
Thine own from Satan's tyranny ;
From depths of hell Thy people save,
And give them victory o'er the grave.
Rejoice ! Rejoice ! Emmanuel
Shall come to thee, O Israel.

O come, Thou Dayspring, from on high,
And cheer us by Thy drawing nigh;
Disperse the gloomy clouds of night,
And death's dark shadows put to flight.
Rejoice ! Rejoice ! Emmanuel
Shall come to thee, O Israel.

O come, Thou Key of David, come
And open wide our heav'nly home ;
Make safe the way that leads on high,
And close the path to misery.
Rejoice ! Rejoice ! Emmanuel
Shall come to thee, O Israel.

O come, Adonai, Lord of might,
Who to Thy tribes, on Sinai's height,
In ancient times didst give the law
In cloud and majesty and awe.
Rejoice ! Rejoice ! Emmanuel
Shall come to thee, O Israel.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Primera Semana de Adviento, un villancico moderno


The Lamb 

                                                           Por William Blake, música John Tavener

Little Lamb who made thee
Dost thou know who made thee
Gave thee life & bid thee feed.
By the stream & o'er the mead;
Gave thee clothing of delight,
Softest clothing wooly bright;
Gave thee such a tender voice,
Making all the vales rejoice!
Little Lamb who made thee
Dost thou know who made thee

Little Lamb I'll tell thee,
Little Lamb I'll tell thee!
He is called by thy name,
For he calls himself a Lamb:
He is meek & he is mild,
He became a little child:
I a child & thou a lamb,
We are called by his name.
Little Lamb God bless thee.
Little Lamb God bless thee.


                                             

jueves, 17 de noviembre de 2016

En el aniversario 145 del nacimiento de R.H. Benson, una reflexión



       
  En un día, 18 de Noviembre, como hoy hace 145 nacía Monseñor Robert Hugh Benson. Como sabrán tiene un libro donde explica el proceso de su conversión y los motivos que lo llevaron a dar el gran paso. Hace tiempo que me vengo preguntando si estuviera vivo ahora ¿se convertiría? Bueno, ante todo al conversión es un llamado de Dios, pero vistas la actual situación de la Iglesia tengo mis dudas especialmente después de leer unos párrafos de su libro Confesiones de un converso que transcribiré más abajo. Juzguen ustedes mismos y verán que uno de los motivos que lo condujo a su conversión fue precisamente la sólida doctrina que la Iglesia siempre creyó y enseñó, la claridad de la misma.

Es obvio que la actual iglesia anglicana está peor que nosotros y en vías de desaparición, pero nosotros nos estamos protestantizando sin que muchos se estén dando cuenta de ello. Tan sólo observando el caso más reciente de lo que está sucediendo con el asunto de la Amoris Laetitia pareciera que ahora cada cual interpreta lo que más le conviene para su personal situación.  Lo que llevó a mi querido monseñor a abrazar la fe católica ya no es tal porque la autoridad que debe enseñar, ya no enseña a la luz de la Tradición y de la Escrituras, sino que se basa en interpretaciones antojadizas y acomodaticias al momento presente. Vemos con estupor soluciones y criterios antagónicos entre los obispos acerca de asuntos esenciales para la salvación de las almas, y no hay ya quien corrija, sancione y aclare. Estamos como ovejas sin pastor. 

         Valga pues mi homenaje en su cumpleaños a este hombre de Dios que tuvo el coraje para convertirse, Oremos para que esté descansando en paz y para que interceda por nosotros.

          "Si el Cristianismo es, como lo creo, una Revelación auténtica, el Magisterio de la Iglesia debe tener una doctrina clara en relación con el tesoro que se le ha encomendado, especialmente en aquellos aspectos de los que depende la salvación de sus hijos.

          Puede no definirse o permitir divergencias en puntos meramente especulativos; por ejemplo, deja que sus teólogos discutan durante siglos sobre el modo de obrar de Dios, sobre los mejores términos filosóficos para profundizar en los misterios o sobre los límites concretos de certeza en el poder de ese Magisterio y en el modo de ejercerlo.

          Pero en los temas que afectan directamente a las almas - los Sacramentos, la gracia y sus efectos, etc -, no sólo debe tener clara su fe, sino que ha de transmitirla continuamente; y, no menos continuamente, silenciar a quienes la oscurecen o la interpretan erróneamente.

           Ahora bien, no era ese el caso de la Comunión anglicana en la que yo me encontraba. Yo era ministro de una iglesia que parecía no tener criterios claros y únicos, ni siquiera en materias directamente relacionadas con la salvación de las almas. Una de mis obligaciones consistía en predicar y practicar la doctrina de la Redención que Dios había llevado a cabo por medio de la vida y muerte de Nuestro Señor Jesucristo; y yo sabía muy bien que era una doctrina sacramental. Sin embargo, cuando busqué en mi entorno una exposición firme de esa doctrina, no la encontré.      Ciertamente, muchas personas aceptaban y enseñaban lo mismo que yo aceptaba y enseñaba; había sociedades a las que yo pertenecía - la English Church Union y la Confraternity of the Blessed Sacrament - que no vacilaban en ese sentido. Pero es imposible afirmar que la autoridad de mi iglesia fuera igualmente clara.

         Tomemos como ejemplo un solo punto esencial: la doctrina sobre la Penitencia. En realidad, yo ignoraba si estaba permitido o no enseñar que era indispensable para obtener el perdón del pecado mortal. Prácticamente todos los obispos lo negaban, y algunos de ellos negaban incluso el poder de absolver. Sin embargo, aun admitiendo que mi opinión se toleraba, el hecho de que también se toleraran otras opiniones excluyentes era la prueba palpable de que la mía no era asumida. Yo daba a conocer, del mejor modo posible, mi parecer particular sobre un punto que estaba oficialmente sin definir, y estaba enseñando como una cosa cierta algo que era oficialmente incierto. Y, cada vez con mayor claridad, veía la imposibilidad de afirmar que la Iglesia de Inglaterra exigía la Confesión sacramental.

         Muchos de nuestros clérigos resolvían este dilema de un modo muy sencillo. No apelaban a la voz viva de la Iglesia de Inglaterra, sino a las formulaciones escritas, explicándolas de acuerdo a su propio criterio. Pero yo veía difícil hacer esto sinceramente, pues intuía que una formulación escrita no sería nunca decisiva en una Iglesia donde tales formulaciones pueden ser interpretadas en varios sentidos y la autoridad no sólo no decide cuál es el verdadero, sino que, en realidad, tolera interpretaciones que se excluyen mutuamente.

         Cada vez con más claridad veía la absoluta necesidad de una autoridad viviente que interpretara de un modo actual las palabras originales afirmadas por el Magisterio. Una iglesia que apelara sólo a palabras antiguas no sería más que una sociedad anticuada.

                                                    Resultado de imagen para confesiones de un converso

        Me dijeron que me contentara con mi propia interpretación, pero eso era imposible, pues si tal interpretación era discutible, yo no podía enseñarla con autoridad. El Dr. Pusey me apoyaba, también Mr. Keble y otros. Pero yo afirmé que no podía apoyarme en la autoridad de ciertas personas - eminentes, sin duda - si otras, igualmente eminentes, tenían criterios opuestos. Un par de consejeros me dijeron que esas cuestiones no eran esenciales; que las verdades fundamentales del Credo Cristiano constituían lo absolutamente necesario, y que el testimonio anglicano sobre esas verdades era lo bastante claro.

         Mi respuesta fue que dichas cuestiones eran las más prácticas de todas, pues no se referían a remotos y abstractos planteamientos teológicos, sino a detalles reales de la vida cristiana. ¿Debía decir o no a los fieles que estaban obligados a confesar sus pecados mortales antes de comulgar? Este es un ejemplo entre otros muchos, porque las preguntas surgían por todas partes.

         En torno a mí veía una iglesia que, aun aceptable en la teoría, era inaceptable en la práctica. Sus hijos vivían y morían por decenas de miles ignorando realmente lo que creían era el Evangelio; ignorándolo no por negligencia propia, sino por la enseñanza deliberada de hombres acreditados como ministros, yo entre ellos. Unos fieles que sólo deseaban conocer y obedecer los preceptos de su iglesia y que deberían haber tenido la oportunidad de hacerlo. 

         Por otra parte estaba la Iglesia de Roma. Creo haber oído en distintos momentos todos los argumentos teóricos e históricos que se esgrimían en contra de sus enseñanzas; pero, desde un punto de vista práctico, esa no era la cuestión. Su doctrina funcionaba; puede que lo hiciera de forma mecánica o supersticiosa, pero funcionaba. Recuerdo que en una conversación comparé ambas doctrinas con dos fuegos preparados.

        La anglicana es comparable con un hombre que aplica una cerilla a una mezcla defectuosa de combustible: donde hay celo y sinceridad personales, prenderá la llama y las almas arderán y brillarán; pero, cuando desaparece la influencia o los criterios "católicos" particulares de un sacerdote, todo queda como antes.

        En la doctrina católica, sin embargo, es muy distinto: puede haber descuido o falta de piedad, pero el fuego arde de todos modos y al margen de las actitudes individuales, porque el combustible está bien preparado. Aunque un sacerdote sea descuidado, indolente o incluso laxo en sus opiniones personales, su rebaño conoce todo lo necesario sobre la salvación y sobre el modo de alcanzarla. El niño católico-romano más pequeño sabe exactamente cómo reconciliarse con Dios y obtener la gracia.

(...) Sin embargo, la doctrina romana era la sencillez misma. Un católico-romano puede decir con San Jerónimo: "Estoy en comunión con Su Santidad, es decir, con el Sucesor de Pedro. Sé que sobre esta roca está edificada la Iglesia". La doctrina romana funcionaba; la anglicana no."

                                                                            R.H. Benson, Confesiones de un converso


       Algo off topic, pero relacionado con lo mismo: No sé si a ustedes les pasa, pero al menos yo estoy hasta la coronilla con lo que está pasando con la Iglesia y con el papa. El grado de confusión que existe en las almas está llegando a grados exponenciales y la división entre los católicos es vertiginosa.

        Me tienen harta las sorpresas que cada día nos llegan de Roma y ya se me está haciendo realmente muy desagradable el continuo bombardeo de información que me llega a través de en diferentes sitios web y por facebook acerca de lo que dice y lo que hace el Obispo de Roma.  La información nos está ahogando y deprimiendo porque aparte de criticar y escandalizarnos no es mucho más lo que como simples fieles podemos hacer para contrarrestarla. Estar todos los días leyendo barbaridades como que los que vamos a la misa tradicional somos unos...¿cómo es que dijo? ¿Rígidos? Sí, rígidos, que llevamos una doble vida, que vamos a esta misa por una simple moda pasajera; o que son los comunistas los que piensan como cristianos. Uno tiene un límite y que lo estén insultando gratuitamente, basureando y juzgando el fuero interno colma, más todavía si no es posible defenderse de semejante ataque que viene de la máxima autoridad de la Iglesia.

           Trato de vivir lo más católicamente posible, según corresponde a mi estado como mujer casada y madre de familia y en lo que al papa actual se refiere he tomado hace mucho tiempo la consigna del "no se oye padre", porque el personaje habla de más y cuando tiene el deber de hacerlo no lo hace y deja a cuatro príncipes de la Iglesia esperando con total indolencia, falta de caridad y de respeto....Todo esto ya me tiene harta.

       Los católicos que nos precedieron en los siglos pasados cuando no tenían como nosotros tantísima información a disposición vivían más tranquilos haciendo lo que tenían que hacer sin preocuparse por lo que ocurría en Roma. No sé si ahora podemos vivir así porque al parecer necesitamos estar informados para saber quien es quien y  para no caer en manos de curas que están en muy feliz sintonía con lo que dice el Obispo de Roma, pero cuánto me gustaría poder hacerlo.

Una tumba: Nursia después del terremoto, Italia después del catolicismo por Hilary White

                                               7982342 3x2 700x467

          Una tumba: Nursia después del terremoto, Italia después del catolicismo

                                                                                 Por Hilary White, para The Remnant

Nosotros somos ahora el remanente de la Iglesia. No contamos con un liderazgo digno de ese nombre. No podemos ir hacia donde ellos están yendo porque están yendo hacia la perdición. Esto ya parece tan horrendo, tan insoportable que solamente nos queda una cosa por hacer: si es necesario, continuar por nosotros mismos.

Todos ustedes habrán escuchado que fuimos nuevamente golpeados por un gigantesco terremoto el mes pasado. Creo que hubo en las noticias alguna información al respecto antes de sus elecciones. Estoy en este momento escribiendo en un tren en el norte de Italia donde he estado más o menos vagabundeando por los campos buscando un lugar nuevo para vivir mientras resuelven si mi casa en Nursia va a poder seguir en pie. Las cosas están un poco extrañas por el momento, pero pienso que no más extrañas en general que lo que están en la vida de la Iglesia. Actualmente mi vida espiritual se parece mucho a una situación de gran incerteza, de confusión y de convulsión, por tanto es difícil quejarse por la oportunidad de sufrir exactamente como Cristo está ahora sufriendo en su Cuerpo Místico.

El gran terremoto de Nursia del 30 de Octubre no fue una sorpresa para ninguno de los habitantes locales.  He aprendido sobre el grado de despreocupación de los italianos hablando con algunos de los nurcinos. Ellos se encojen de hombros y dicen: “Sí, los grandes generalmente ocurren con alrededor de uno o dos meses de diferencia”, y  luego retornan a nuestro vaso de vino. Estábamos por entonces justo coincidiendo con el momento en que ocurrió el primer terremoto – 6,4 pero a unos kilómetros de distancia – que nos golpeó el 24 de Agosto. Por ahora todos ustedes han visto las imágenes de la Basílica de San Benito, colapsada en un montón de escombros. Parece entonces que hay una pequeña diferencia entre los 6,4 y los 6,6 y esta vez Nursia fue el epicentro.

El más fuerte ocurrió en la Fiesta de Cristo Rey y fue precedido por una serie de sismos durante la semana. El 26 de Octubre alrededor de las 7 de la tarde yo estaba sentada con una amiga en su cocina, tecleando en el computador y al segundo siguiente  estaba sumergida debajo de la mesa. Mientras yo gritaba alarmada las luces se apagaron y hubo un ruido como de un camión ingresando a la casa, la cual osciló por unos 15 segundos, al tiempo que los armarios de la cocina se tambalearon y los vasos saltaron en su prematuro final alrededor nuestro.

Después de hacer un esfuerzo por calmarnos y de barrer los vidrios, mi amiga y yo nos tomamos una buena dosis de whiskey canadiense y fuimos a dar un paseo, encontrando  a los pocos metrosca muchos amigos en la Piazza. Después de chequear el perímetro, en el cual vimos que no existían muchos daños, – al fin y al cabo gracias a los nuevos estándares de Nursia -  y que nuestro nuevo contrafuerte había hecho su trabajo afirmando a los edificios, decidimos ir a ver si el restaurant Grotta Azzura estaba abierto y si nos podían servir un plato de pasta. Ambas estábamos buscando comer carbohidratos, y supusimos que un 5,4 era suficiente justificación para un poco de comida gratificante.

Ambas conocemos a gente que estaba en los hoteles y  pensamos que si íbamos a morir sería mejor hacerlo en buena compañía. Cuando el segundo golpeo en la tarde, de grado 6,0, estábamos justo empezando el vino. El enorme edificio de piedra medieval – que había sido completamente restaurado a prueba de sismos después de la serie de terremotos en los años ´70 – se sacudió como en una especie de vals lento alrededor de nosotros. Franco, el metre, canceló nuestra orden y envió a los cocineros a casa. Nos preparamos algunos jamones rebanados y queso, y terminamos nuestro vino a la luz de una vela. Se sorprenderían de como  una buena comida sabe cuando uno está con un miedo al peligro mortal. ¡Y nos dieron gratis un tiramisú! Antes de irnos, Franco me preguntó si pensaba que había visto el final de esto. Dije: “no”.

Esto fue el miércoles. Este terremoto dañó la capillita improvisada que los monjes habían armado. Ahí podían rezar la Misa y un limitado Oficio Divino (Laudes y Vísperas) para los “fieles”. Después de uno o dos días, recibimos mensajes diciendo que podían ofrecer la Misa por la Fiesta de Cristo Rey en la tienda de regalos a las 8:30. Teníamos la impresión que esto en estricto sentido no estaba autorizado – la tienda de regalos había sido dañada – pero que las autoridades harían la vista gorda si no había mucha gente. Los monjes son muy populares con todos en Nursia, incluyendo a la policía y a los bomberos.

Esa mañana me levanté – mi casa, que está bien lejos de los muros de la ciudad, hasta el momento no había sufrido daños – y me vestí. Obviamente que iba a ser  una hermosa mañana una vez que la temprana bruma se esfumara. Octubre en general es  nuestro mejor mes de Nursia. Hice todo normalmente: alimenté a los gatitos, me puse mi uniforme de otoño de falda de tweed y un jersey negro, me envolví con guantes y bufanda contra el frío otoñal y bajé la colina en mi bicicleta.

No fue hasta que estuve en la Piazza que noté que algo andaba mal: no había nadie ahí y ya eran las 8:25. Llamé a una amiga y ella todavía somnolienta me dijo que yo me había olvidado del cambio de hora y que eran en ese momento las 7:25. Me encogí de hombros y fui al hotel Grotta Azzura a matar el tiempo con una taza de té en su salón de la mañana. Afortunadamente, más de lo que pensé en ese momento, había llevado conmigo mi computador y la señal wifi del hotel estaba muy buena.

Alrededor de quince minutos después, a medio camino de mi segunda taza y en medio de una conversación con un amigo en Tucson, estaba dando tumbos con un pánico ciego afuera del hotel mientras un ruido como del fin del mundo gritaba y rugía alrededor nuestro.  Del resto de lo que sucedió lo he escrito en alguna parte. Cerca de cinco horas después dos amigos y yo, con  una caja con gatos, escapábamos Nursia con rumbo a Roma en un autito.

¿Cómo está Nursia ahora? Lo suficiente para decir que tras diez días, la gente de Nursia, mis amigos y vecinos, están viviendo en tiendas de campaña y siendo alimentados en comedores comunitarios atendidos por militares italianos. Nursia está, si no muerta, entonces en una situación crítica. Mi amigo, que dirige una tienda de computadoras, me ha dicho que hay energía en el pueblo, pero el agua es insegura y desde luego no hay comercio.  Él está en conversaciones con la municipalidad para ver la manera de reabrir los negocios, a fin de proveerse de comida y para las necesidades básicas. Yo por ahora me estoy quedando lejos, por ninguna otra razón más que la de aliviar la presión a los servicios de emergencia al tener que alimentar a una boca más.

Mientras tanto el asunto de la vida católica de Nursia permanece abierto. Después del terremoto de Agosto la municipalidad  cerró todas las iglesias que aún estaban en uso, 4 de 11. Se está ofreciendo una Misa Novus Ordo semanal en una tienda de campaña colocada fuera de los muros. Visité está casa de Dios y escasamente he visto algo tan miserable y deprimente.

El horripilante logo del Año de la Misericordia estaba puesto cerca de la puerta con la señal de: “Porta Santa della Misericordia” sobre la entrada. Los italianos no son tontos, y aunque les “gusta” el Papa Francisco, ellos conocen un truco publicitario vacío cuando ven uno y también saben cómo es un político cuando ven a uno.

                norcia porta santa 003

La verdad es que aunque la próxima extinción de la vida católica en Nursia es ahora visible externamente, sin embargo ya antes existía, pero difícilmente alguien lo notaba porque aún permanecían los edificios.

¿Qué es lo que la Iglesia está haciendo? Removiendo las obras de arte y el mobiliario de las iglesias y llevándolas a “salvo” en Spoleto o a donde sea. Esto ya sucedió antes. Esta realidad es sabida por la gente de Norsia: que muchas de sus iglesias quedaron sin reparar desde los terremotos de 1979 y de 1997, y su mobiliario, arte y vestiduras están descansando confortablemente en cajas de museos.

El día del terremoto de Agosto, el obispo apareció con un pequeño séquito. Dio unas pocas entrevistas a la RAI frente la imagen de San Benito mientras estábamos en la  capilla de la cripta cantando el Oficio de Laudes “acompañados” de las réplicas. Entonces él anunció la clausura de todas las iglesias y volvió a Amatrice, ciudad que fue totalmente destruida. Tiene una foto con sotana sosteniendo una pala, y  luego se marchó. Volvió de nuevo cuando el Primer Ministro  visitó la ciudad, luego con el papa y después de nuevo cuando vino el Presidente Mattarella. He oído que el Cardinal Bagnasco, la cabeza de la conferencia episcopal  italiana, vino a visitarla la semana pasada por tanto supongo que él estaba ahí también. Pero aparte de esto, no lo hemos visto.  Le he escuchado a mis amigos de Nursia que a él no se le ha extrañado mucho.

Esto es lo que no ha sucedido en Nursia:  durante el día no hay ningún sacerdote disponible en la Piazza para oír confesiones. Nadie ha llevado un confesionario de madera fuera ni de la Basílica (monjes) ni de la co-catedral (diócesis) para ofrecer el sacramento de la reconciliación en este tiempo de grave crisis. No hay ninguna procesión alrededor de los muros, rogando la intercesión de Nuestra Señora, o de San Benito, o de Santa Escolástica. No hay rezos públicos del Rosario organizados oficialmente en reparación. No hay llamados que provengan del obispo o de los sacerdotes a volver a la Fe. No hay misas ni otros ritos ofrecidos por la diócesis en público dentro de los muros de este antiguo centro del Catolicismo. Tal vez nadie lo ha pensado.  Por cierto, en la mañana del 30 de Octubre cuando los monjes confesaban en la Piazza mientras esperaban la Vigili del Fuoco para conducirnos por un sendero hacia las afueras de la ciudad, solamente una persona fue. Pero los restaurants permanecían abiertos, eso es algo. (Los monjes equiparon rápidamente una capilla en sus “scavi”, esto es, en el área excavada cerca de la Basílica donde las ruinas de la casa de San Benito, del siglo II antes de Cristo, han sido preservadas. Ahí continuaron con su Misa conventual diaria, aunque asistían solamente  ellos y aquellos “amigos del monasterio” los cuales estaban en la lista de correo electrónico. Tuvimos la impresión que esto era bastante mal visto arriba. Las Clarisas Pobres mantuvieron sus puertas abiertas para el raro Novus Ordo con sus panderos…sí, panderos reales, pero ustedes pueden imaginar que no era muy bien atendido).

Para los Norteamericanos es habitual pensar en Italia como un lugar católico, donde las familias son numerosas y cada pueblo tiene su iglesia parroquial, su procesión mariana,  y sus bulliciosas fiestas de santos. Una imagen color rosa de paz y de catolicismo fiel que probablemente fue creada por la mentalidad anglo después que las tropas llegaran de la guerra a casa. El problema es que esto es una reliquia del pasado.  Incluso aquellos que han tenido un breve vistazo más de cerca han descubierto un cambio casi apocalíptico de esta idílica imagen.

La vida católica y la fe  en Italia han ido en declinación desde el  Risorgimento del siglo 19, cuando los secularistas y anticlericalistas establecieron el Reino de Italia, una ficción de corta vida que en mayor parte sirvió para despojar al papa- a punta de pistola – de su autoridad temporal. También fue el periodo en el que fueron transformadas las leyes y las regulaciones económicas, forzando  a salir a los campesinos y a otros habitantes del mundo rural de sus tierras ancestrales hacia las ciudades en busca de trabajo, un proceso que trajo como resultado una completa descristianización de poblaciones completas en muchos países del norte de Europa después de la reforma protestante.

La erradicación cultural y religiosa  – el desarraigo literalmente hablando – de los italianos ha traído como resultado que las mayorías de las áreas rurales de Italia son económicamente inhabitables. Aquellas comunidades que sobreviven  por completo de algún tipo de agricultura no turística están sufriendo. Los niños nacidos en Nursia pueden vivir ahí hasta que terminan sus estudios universitarios y  luego deben irse si sus padres no tienen su propio negocio que les provea de trabajo. Hay en Nursia una casa para ancianos donde las  personas mayores, cuyos hijos y nietos han dejado la ciudad, deben ir cuando ellos ya no pueden moverse por sí mismos.

¿Por qué los italianos han olvidado su fe? ¿Cómo perdieron su identidad? Las preguntas pueden ser respondidas de manera material y mecánica, mirando las tendencias históricas, económicas, políticas y filosóficas, pero en esencia sigue siendo un misterio.

Los monjes me han dicho que los bomberos, la policía y otros trabajadores de servicios de emergencia son al menos vestigialmente católicos. Todos los que conozco aquí me responden muy favorablemente cuando les cuento que me vine a vivir a este lugar por razones religiosas, escapando del extremo y agresivo espíritu secularista de mi patria anglo. Pero unos pocos que están fuera de la comunidad tradicionalista, dominada en Italia por un resto de la nobleza italiana, realmente no tienen idea de lo que quiero decir. La mayoría de ellos quedan perplejos y confundidos con esto.  A algunos les divierte. Otros se encogen de hombros y cambian de tema.

Italia no es en verdad un lugar feliz. Honestamente, fuera de los distritos turísticos, Italia es un lugar muy depresivo y deprimente. Las ciudades industriales están dominadas por la uniformidad, por los cuadrados y por la desadornada arquitectura de la post guerra, mucha de la cual está agrietada y desmoronada por el clima húmedo. A nadie le importa mucho. Las ciudades están siempre salpicadas con construcciones abandonadas o semi abandonadas. En todas partes, incluido en Nursia, uno puede encontrar proyectos a medias que fueron abandonados pudriéndose con andamios oxidados y malezas que crecen alrededor de los pilas de bloques y baldosas. La corrupción política y económica es aceptada como una derrota por un público que sabe que no puede hacer nada ni podrá hacerlo. La gente en esto país, tanto expatriados como nativos por igual, aprenden a vivir como refugiados en sus propios hogares, esperando desastres y adoptando una mentalidad cínica y a corto plazo que hace imposible una planificación a futuro en cualquier escala.

¿Qué le pasará a Nursia? Se ha preguntado si existe alguna razón para reconstruir las iglesias en ruinas mientras la gente de la ciudad ha demostrado su falta de interés por la religión a la cual están destinados. Tal vez es mejor preguntar ¿Qué debe pasar? ¿Qué debemos hacer?

La única respuesta a esto es obvia: debemos re-evangelizar este país y a todos los demás. Debemos mirar al pasado profundo para comenzar. ¿Cómo fueron cristianizados los países? La respuesta es incómoda, por decir lo menos, y dadas nuestras actuales circunstancias, en Roma no podemos observar los habituales canales para ayudarnos en esto. En efecto estamos viendo que en Roma, tal como en los días del Antiguo Imperio, hay una nueva forma de persecución de la Fe más que fuerza y apoyo. Y espero que esto en vez de mejorar, se ponga peor.

Entonces, ¿Cuál es la respuesta? Tal como muchos lectores saben, soy una fanática de las Crónicas de Narnia y todo este tiempo he estado pensando en lo que Aslan le dice a Lucy: que ella debe seguirlo incluso aunque los otros, sus leales mas no muy santos hermanos mayores Peter, Susan y Edmund, no lo hagan. Ella debe seguir adelante incluso si está sola. Nosotros estamos ahora, el remanente de la Iglesia, en la misma posición. No contamos con un liderazgo digno de ese nombre. No podemos ir hacia donde ellos están yendo porque están yendo hacia la perdición. Esto ya parece tan horrendo, tan insoportable que solamente nos queda una cosa por hacer: si es necesario, continuar por nosotros mismos.

Creo que los monjes de Nursia tienen una parte de la respuesta. No están abandonando la ciudad, aunque ellos no tienen un edificio para vivir o una iglesia donde rezar. En agosto construyeron una especie de campamento de trabajo en su monte con vista a la ciudad, lo establecieron para las largas jornadas de trabajo y oración, para proseguir con su vida benedictina por su propia salvación y por la salvación del mundo.

Ahora todos debemos encontrar soluciones similares, cada uno sirviendo donde esté y con las capacidades que nos otorga nuestro estado de vida, en nuestro lugar en el mundo. ¿Cómo reconstruimos una civilización cristiana? ¿Qué es la “Nueva Evangelización”? La misma Vieja Evangelización. No tenemos otra opción. Otra respuesta nos conduce al precipicio de la desesperación.

                                                                                     Traducción Beatrice Atherton
                                                                                     Artículo original aquí