sábado, 27 de agosto de 2016

Terrible error: ¡borré las entradas de Mateo!


Resultado de imagen para borré las entradas de mi blogger


Estimados todos: si ha entrado usted a la pestaña de los Relatos Imaginarios de Mateo y no encuentra nada es porque esta nefasta administradora de un click ha borrado todas las entradas por querer cambiar el nombre de la pestaña. Mi cabeza está aún algo emborrachada y con una sensación horrible de vértigo. Lo que más siento son los comentarios que podré publicar nuevamente. He buscado cómo recuperar los post, pero es muy complicado y rebasa mis capacidades y conocimientos informáticos. Tengo el estómago en la garganta y mareo me tiene agobiada por la tontería que acabo de hacer.

Eran 13 entradas, pero por fortuna las tengo en Word, a excepción de una sobre la Ley del coscorrón que se perdió por siempre. Voy reunir las 12 restantes y los pondré lo antes posible en un gadjet en Scribd para el que quiera leerlos. Lo único rescatable es que me he dado cuenta que son algo así como 83 páginas escritas en total. Casi una pequeño libro de cuentos.

Los nuevos que publique seguirán en esa misma pestaña.



miércoles, 24 de agosto de 2016

Las oraciones de San Juan Crisóstomo para el día y para la noche




                        Las doce oraciones para cada día: 

1- ¡Oh Señor!, No me prives de tu bendición celestial.

2- ¡Oh Señor!, Líbrame del tormento eterno.

3- ¡Oh Señor!, Si yo pequé por pensamientos, palabras o acciones, perdóname.

4- ¡Oh Señor!, Líbrame de toda ignorancia, de la mezquindad del alma y de la dureza del corazón.

5- ¡Oh Señor! Líbrame de toda tentación.

6- ¡Oh Señor! Ilumina mi corazón oscurecido por los deseos del maligno.

7- ¡Oh Señor! Siendo yo un ser humano, soy pecador; siendo Tú el Señor Dios, perdóname en Tu      amor, pues vos sabéis que mi alma es débil.

8- ¡Oh Señor! Envía tu gracia en mi auxilio, para que yo pueda glorificar tu Santo Nombre.

9- ¡Oh Señor Jesucristo! Inscríbeme a mí ti siervo fiel en el Libro de la Vida y concédeme un buen          fin.

10- ¡Oh Señor Dios!, Aunque no he hecho nada bueno delante de ti, sin embargo concédeme, de         acuerdo con tu gracia, que pueda comenzar a hacerlo.

11- ¡Oh Señor! Rocía tu corazón con tu gracia.

12- ¡Oh Señor del Cielo y de la Tierra! Acuérdate de mí, tu siervo pecador impío y frío de corazón en tu Reino

                   Las doce oraciones para cada noche:

1- ¡Oh Señor!, Acepta mi arrepentimiento.

2- ¡Oh Señor!, No me abandones.

3- ¡Oh Señor! Sálvame de la tentación.

4- ¡Oh Señor! Concédeme pensamientos puros.

5- ¡Oh Señor! Concédeme lágrimas de arrepentimiento, el recuerdo de la muerte y compunsión.

6- ¡Oh Señor!Concédeme la humildad, la caridad y la obediencia.

7- ¡Oh Señor! Concédeme la confesión de los pecados.

8- ¡Oh Señor! Concédeme la tolerancia, la magnanimidad y la dulzura.

9- ¡Oh Señor! Sitúa en mí la fuente de todas las bendiciones, el temor de Ti en mi corazón.

10- ¡Oh Señor! Concede que pueda amarte con todo mi corazón y toda mi alma, y que pueda               obedecer siempre a Tu voluntad.

11- ¡Oh Señor! Defiéndeme de ciertas personas y también de los demonios, de las pasiones y de todo  los errores.

12- ¡Oh Señor! Sabes que haces de acuerdo con Tu voluntad, sea cumplida también en mí, pecador,     porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amén.



lunes, 22 de agosto de 2016

Formando a mis hijos






          Me han preguntado muchas veces cómo lo hacemos para educar a nuestros hijos en medio de un mundo dominado por el neo paganismo y que deja a los niños hacer sin poner atajo, transformándolos en unos pequeños tiranos. A propósito de lo mismo es que se me viene a la mente una frase que nos dijo a mi esposo y a mí don Julio Retamal, presidente de la Asociación Litúrgica Magnificat, después del almuerzo de camaradería al que asistimos con motivo de los 50 años de la asociación. Nos dijo: "Nuestro niños, sí, porque son nuestros niños, no andan corriendo, ni se comportan como salvajes". Me sorprendió el comentario y también me llenó de satisfacción. Mis niños fueron los únicos menores asistentes al almuerzo y se habían comportado muy bien no sólo ahí, sino durante los dos días que asistimos al congreso en Santiago. El asunto es que esta frase de don Julio me quedó dando vueltas en la cabeza y me hizo pensar respecto a comentarios similares que me han hecho.  Antes de seguir quisiera aclarar que no es mi afán ponerme como ejemplo de virtud y menos a mis hijos. Si ahora parezco ser auto-referente es porque quiero compartir con ustedes mi experiencia como madre en el proceso de formación de sus hijos.  Hay ciertas cosas básicas con respecto a la formación de los niños que se han olvidado y que, como padres con mi esposo, no nos hemos olvidado y puede que tal vez ahí esté la razón de porqué mis mocosos donde van se distinguen entre sus pares a pesar de sus defectos y de ser unos pequeños Hobbits de campo. "En el reino de los ciegos el tuerto es el rey", me digo a mi misma cuando me hacen esos comentarios tan halagadores. Cómo estaremos de mal en el mundo que mis pelusones brillan por su comportamiento.

          Resulta muy complicado dar recetas acerca de cómo educar y formar a los hijos. Las copias casi siempre son malas y además, cada familia [ entendida como la unidad básica formada por papá, mamá e hijos, de los mismos padres, viviendo en la misma casa ( puede resultar jocosa o absurda esta aclaración, pero necesaria porque ahora se le llama familia a cualquiera cosa disfuncional, de lo más moderno estamos en la actualidad) ], está inmersa en realidades diferentes. Cada familia vive una realidad diferente que de alguna marca y le da características singulares. Esta realidad incluye los factores ambientales, es decir,  donde la familia vive, pasando por donde trabajan y estudian sus miembros,  la gente en general con la que se relacionan,  y en fin, todo el entorno en la cual está situada una familia. Los factores externos  van posibilitando y como también imposibilitando la manera en que los  padres forman a los hijos. No es lo mismo formar y educar  en una villa o en una población rodeados de traficantes que salen a disparar de noche y tienen tomadas las calles de día, que en un barrio pudiente con padres materialistas y arribistas, por poner un par de ejemplos extremos. Es mucho más complicado educar y encarrilar a los chicos cuando se está en un mal ambiente y por lo mismo es muy meritorio que algunos padres logren sacar a sus familias adelante, formando hijos virtuosos y buenos cristianos en medio de tanta decadencia y podredumbre moral y religiosa.

           En mi caso, la  Providencia nos ha llevado por caminos que desembocaron en el privilegio de vivir en el campo, algo alejados de las idiotizadas urbes pokemonas, con su bulla, sus carreras, sus prepotencias y descortesías. Aquí en medio de la naturaleza me dedico a ser mamá tiempo completo. Puedo darme  lo que  para muchos es un lujo, y le doy gracias a Dios,  porque hasta el momento no me he visto en la obligación  ni en la necesidad de salir a trabajar fuera de casa.  Y aunque a veces no resulta grato vivir donde se trabaja, mi esposo también está siempre cerca del hogar. A ambos esta posibilidad de estar  siempre juntos nos ha permitido estar al lado de nuestros hijos la mayor parte del tiempo.  Desde este punto de vista a nosotros nos ha resultado  relativamente  "más fácil"  formarlos al vernos libres de los inconvenientes que trae consigo vivir en una ciudad.  Desde luego que afrontamos otros problemas propios de vivir solos y de no contar con redes de apoyo, pero al menos nos hemos librado de convivir con otra gente con costumbres y modos de vida muy diferentes a los nuestros. Vivir lejos de malos ambientes mantiene a raya su influencia. Sin embargo, en apariencia contraria a lo que ya he dicho este hecho no quita ni condiciona lo fundamental y que cualquier familia sea donde sea que esté no puede dejar de practicar. No es determinante ni nos podemos excusar echándole la culpa al medio de cómo son y se comportan nuestros hijos, porque lo que verdaderamente importa y  que sí determina cómo somos ocurre al interior de cada familia.

           No sé qué nombre darles a estos factores o aspectos internos,  pero lo que sí puedo decirles es que a partir de mi experiencia todo aquello que enumeraré a continuación, no lo hemos olvidado ni lo hemos pasado por alto en nuestro hogar porque es fundamental. Les repito que no es mi intención pontificar, ni transformarme en un paradigma. Son observaciones en base a mi vivencia como mamá las cuales me han servido y siguen haciéndolo cada día,  luchando para que mis hijos lleguen a ser buenos católicos.  Si sirven de consejo o les hacen sentido, me alegraré mucho.

1- Formar y educar es una tarea ingrata y agotadora, y que nos hace envejecer antes de tiempo porque se pasan muchas, muchísimas rabias cuando se toma en serio. Estar permanentemente corrigiendo a los hijos fatiga, es un trabajo muy ingrato. No sé si antiguamente era igual, pero los chicos actualmente, al estar más influenciados por el mundo a través de todo lo que ya sabemos, son más porfiados, más tercos y rebeldes. Tal como lo dice San Pablo, que hacia el final de los tiempos los hijos serán  desobedientes a los padres, es algo que lo vivo a diario (Timoteo 3, 2)  Lo más fácil para mí sería dejar que hagan lo que se les dé en gana. Dejar que hagan lo que quieran, dar lugar a sus caprichos para que no molesten y me dejen.... escribir. Compruebo a menudo, por lo que veo en muchas de las mamás del colegio de mis niños, que ellas no se complican la vida corrigiendo a sus retoños, y tienen tiempo para poder hacer yoga, cursos por aquí y por allá, ir al grupo parroquial, al café de la esquina a chismorrear o lo que se les ocurra. Hacer cursos y socializar no es malo obviamente, pero no puede ponerse antes de lo primordial que es corregir y formar al que está creciendo. Es fácil escapar del deber, pero lo que ahora es más fácil, se volverá en contra de los que han omitido antes de que puedan poner una viga al arbolito que ya está crecido, y que sigue haciendo lo que se le da en gana. Y los tienen viviendo  como adolescente hasta los 30 y tantos años, trabajando para luego salir a bailar y a tomar. De esto, libera nos Domine!

Se pasan rabias cuando se está formando. Los frutos son además a largo plazo y mientras tanto tenemos que sufrir muchas veces el desánimo y la incomprensión, pero un hijo que ha sido corregido en su carácter y en sus mañas se convertirá en un adulto independiente que se toma la vida en serio. Sí, y esto es algo que siempre les repetimos con mi esposo a mis hijos: la vida es algo que hay que tomarse muy en serio, porque aquí y ahora nos estamos jugando la Vida Eterna, y para llegar a la Eterna hay que a renunciar a mucho de lo que nos gusta y que el mundo ofrece tan fácilmente. No se nos puede pasar la vida payaseando o perdiendo el tiempo. Hay que aprovechar el tiempo para hacer el bien, pero también para meditar y orar en silencio. Se nos pedirá cuenta de lo que hicimos y no podemos presentarnos ante Dios con las manos vacías, sin obras buenas, no poniendo los talentos que nos ha dado para no sacarles provecho para el bien de los demás y del nuestro. Hay tiempo para estar alegres y pasar momentos de gozo, pero también hay que ponerse serios y trabajar. Trabajo, disciplina y esfuerzo, es lo que les inculcamos a nuestros niños. Una cosa muy buena que para adquieran estas virtudes es hacer que aprendan a interpretar un instrumento. Que sepan lo que cuesta llegar a hacer algo bien, que se requiere mucha auto-disciplina y trabajo. 

Por tanto, mientras formamos el carácter y en definitiva,  los guiamos para que sean  virtuosos, no se nos tiene que olvidar que pasaremos por periodos de mucho cansancio, de pensar que es una causa perdida y que no vale el esfuerzo. Para poder ganar no hay que olvidar que hay que renunciar a uno mismo. Los frutos los cosecharemos después. "Los que siembran entre lágrimas, cosecharán entre canciones", me lo recuerdo una y otra vez cuando mi paciencia, mis fuerzas y mi energía no dan más y solo quiero estar en paz y no soportando malos comportamientos y a veces, hasta faltas de respeto. Pero así somos, naturaleza caída que hay que corregir, y como padres tenemos esa misión tan complicada. Sacrificarse y renunciar a cosas que nos gustan y que nos distraen por el bien de los que amamos es la mejor manera de demostrar cuanto los queremos. Todos los días hay que estar ahí enseñándoles y no siempre se consiguen en corto plazo los frutos que uno quisiera, pero hay que armarse de paciencia.

2- No basta predicar, hay que dar el ejemplo.  No hay que ser doctor en filosofía, ni en sociología, ni en psicología para saber que los hijos repiten lo que ven en sus padres, y que por poner un ejemplo, de padres groseros y mal hablados lo más probable es que salgan hijos groseros y mal hablados.  No estoy diciendo nada nuevo y quizás ustedes estén pensando que estoy hablando en demasía de lugares comunes. Estas cosas son tan obvias que a veces sin embargo...se nos olvidan. No basta con decir y hablar acerca de lo que nos convierte en hombres de bien, hay que partir por uno mismo practicando aquello con lo que nos llenamos la boca.

No les puedo pedir a mis hijos que recen, si ellos no me ven rezar; no les puedo pedir a mis hijos que se confiesen, si yo no lo hago, y así un sin número de cosas: pedir orden si yo misma soy un caos; pedir disciplina, si soy poco constante y actúo con desidia;  pedir que no sean mediocres, si no coloco todo mi ser para dar lo mejor que Dios me ha dado y ponerlo al servicio de mi prójimo.  Pedir que sean austeros y no derrochen lo que se les da con todo el amor y el esfuerzo, si no ven que  sus padres viven sencillamente, sin buscar grandes lujos y poniendo todos su ahínco en acumular riquezas. Podría seguir ad infinitum poniendo ejemplos, pero se me iría toda la página en ellos.

Nadie es cien por ciento consecuente y plenamente virtuoso. Somos pecadores miserables, pero al menos hay que luchar por dar lo mejor de uno y eso los niños lo ven. No estoy únicamente hablando de grandes actos heroicos, lo cual sería lo ideal, pero nuestro Buen Dios no muchas veces nos hace pasar por ese tipo de situaciones. Me refiero a aquellas pequeñas cosas de la vida diaria, desde recoger un papel del suelo y tirarlo a la basura, hasta aprender a padecer ciertas injurias para no causar un dolor más grande, a saber mortificarse y renunciar, por amor a Dios y a los que aman, a pequeñas cosas, asunto del que confieso, aún no logro del todo conseguir de ellos...y no siempre puedo yo misma hacer.

No hay ayuda más grande para poder llevar a cabo tan difícil misión que rezar en familia y la mejor oración es la asistencia a la Santa Misa, y le agrego, a la Tradicional. No he sufrido del rechazo por parte de ninguno de los mayores que ya son adolescentes de ir a misa, por el contrario, y le doy gracias a Dios por aquello. Desde chicos les hemos explicado lo que es la Santa Misa y sus fines, y que hay que asistir con la mayor dignidad y amor a Dios. Con nuestras mejores ropas, con devoción y aunque a veces se me portan medios revoltosos en ella, sé que el tiempo y la madurez harán lo suyo. Fundamental también la vida sacramental, sobretodo la confesión. Encomendar mucho a los hijos a Dios, a su Santo Ángel de la Guarda, a nuestra Señora. Confiar en la educación y en el ejemplo que se les está dando y por sobretodo, confiar en la ayuda de Dios que si se lo pedimos insistentemente y confiadamente no va a dejar que ellos dejen sus prácticas religiosas y se pierdan.

Hay que armarlos  con el conocimiento de la doctrina y para esto hay que darse el tiempo de enseñar el catecismo, y esto me lleva a otro punto, que es vital y que ahora, en una sociedad que valoriza más que nada el desarrollo tecnológico, se ha olvidado: la formación intelectual.

4.-  " A un intelectual" - decía el sabio y lamentablemente fallecido profesor de violoncello de dos de mis hijos - "no lo pueden engañar ni manipular". Y hacía referencia a aquellas personas que no estudian, ni cultivan su intelecto y que se dejan  manipular sin siquiera notarlo dada su falta de juicio y de raciocinio  Dicen que ahora los niños son más inteligentes que los de antes, pero yo creo que es exactamente lo contrario. Estamos llenos de pequeños idiotas, tecnologizados y embrutecidos idiotas que se han olvidado de razonar porque están siendo permanentemente sometidos a los juegos de video, a la televisión, a los teléfonos móviles.  Formar el intelecto...¿cómo formar el intelecto a los niños si los mismos padres son unos idiotas que no se han preocupado de estudiar y de elevar tan solo un poquito el espíritu? Es una realidad terrible y muy triste, pero esa es harina de otro costal.

Difícil abrir el intelecto de los chicos. Es una tarea que plantea grandes desafíos en cómo enfrentarla, y cómo llevarla a cabo porque pensar la realidad  y buscar la verdad está sub-valorado porque también exige trabajo y estudio. "¿Para qué complicarse?" - Dice la gente - y van por la vida buscando únicamente sobrevivir y pasarlo bien, como unos brutos. Se trata entonces se enseñarles a pensar, a cuestionarse y buscar las respuestas a esas preguntas. Llevamos varios siglos escuchando que la Verdad no existe, que no hay verdades y por eso las personas pasan por el mundo sin buscarla. No se ama lo que no se conoce y menos puedo amar algo que pienso que no se puede encontrar ni conocer.  Por eso hay que enseñarles a no tragarse lo primero que escuchan de alguien que dice ser una "autoridad".

 Siempre les repito a mis hijos, como una letanía, ¿qué decía Aristóteles que hacía a un hombre virtuoso? "Hacer actos virtuosos", me responden ellos. Los hábitos se forman y se cultivan, como un alimento que necesita ser administrado a diario, y terminan acostumbrándose a serlo como algo que les nace naturalmente. Ser educados, corteses, ordenados, empeñosos y un largo etc, se prende con los pequeños actos cotidianos.

Acostumbrarlos en el plano práctico a ser independientes y sepan hacer de todo: su cama, a barrer, a trabajar con herramientas, a alimentar y cuidar a sus mascotas, a cocinar, etc. Esto les despierta el ingenio y los obliga a buscar soluciones para resolver  cualquier clase de problemas.

Enseñarles también  a apreciar  el gusto estético. Que sepan apreciar las cosas bien hechas, hermosas y rechacen lo chabacano, lo ordinario, lo vulgar.  Mostrarles, por ejemplo, la belleza de la buena música clásica, cultivar y refinar el oído. O el gusto por de las buenas lecturas (reconozco que los míos son malos lectores, pero al menos cuentan con una decente y bien abundante biblioteca.)  También a darles un barniz  de historia aprovechando lo que está a nuestro alcance aparte de los libros: las calles, los monumentos, sitios donde han ocurrido hechos históricos, los museos, etc. Hoy los chicos saben muy poco de la  historia del país o la universal,  entonce aparece pues el profesor de historia  ideologizado de izquierdas o ateo, y les enseña, por ejemplo,  que el periodo medieval fue una época terrorífica y bla, bla, con sus brujas quemadas, y todo el cuento que siempre dicen y cuyo fin último es mostrar que la Iglesia se equivocó en el pasado y que por lo tanto siempre se equivoca, que lo que es ahora, ya no lo será en el futuro. Una anécdota:  uno mis hijos llega un día del colegio diciéndome que su profesora de historia le había dicho que Santo Tomás Moro era sacerdote anglicano,  y otro día que en el Concilio de Trento se había proclamado el dogma de la Infabilidad Pontificia, y la última de hace pocos días, que J.S. Bach había compuesto Las Cuatro Estaciones....A mí casi me da un síncope, y menos mal que este chico mío sabía que eso no era cierto, aunque cometió el error de no corregir a su profesora. Los chicos se lo tragan todo, aunque más bien debiera decir que se tragan lo que quieren y lo que les conviene tragarse.En definitiva, tratar de que aprendan lo que antes los viejos llamaban "cultura general".

 Los niños desde pequeños son lo suficientemente listos como para explicarles con argumentos racionales y no emotivos ni sentimentales, lo perjudicial que es para ellos pasar horas viendo televisión o jugando con el teléfono móvil. O para mostrarles desde la óptica intelectual y por supuesto la espiritual, las razones que nos llevan a condenar a la actual sociedad materialista y por qué ellos deben evitar someterse a sus cantos de sirenas.

 Las conversaciones en la mesa o de sobremesa no deben convertirse en una ocasión para hablar de chismes y habladurías que en algunas familias son deporte nacional. Debemos hacernos el tiempo para instruirlos en las verdades de la Fe para que cuando llegue el momento de enfrentar las dudas y los cuestionamientos que les harán tarde o temprano, tengan no solo los argumentos, sino la convicción clara  de que están en la Verdad y que por Ella deberán estar dispuesto a dar testimonio y hasta la vida misma.

          Sé que son muchas las cosas más las que se pueden decir, pero sería redundar más o menos sobre lo mismo. Formar y educar es una labor de todos los días, y a medida que pasa el tiempos vamos cosechando los frutos de nuestro trabajo. Aspiramos a que nuestros hijos lleguen al Cielo entregándoles todas las armas que estén a nuestro alcance para que peleen el Buen Combate. Sabemos que al final dependerá de cada uno de ellos, pero al menos podremos presentarnos ante el Tribunal de Dios con la conciencia tranquila del deber cumplido el deber encomendado. Que Dios nos ayude a todos los que somos padres en nuestra misión y le conceda a nuestros hijos las gracias necesarias para alcanzar la Salvación.

Un artículo relativo a lo mismo publiqué en 2014: http://bensonians.blogspot.com/2014/06/consejos-de-santo-tomas-moro-sobre-la.html

sábado, 13 de agosto de 2016

Con las prendas teñidas, por Mgr. Robert Hugh Benson




                      Con las prendas teñidas
Jesús, bien debiera amaros
Porque me habéis mostrado vuestro árbol-cruz
Vuestra corona de espinas, los tres clavos,
Y la puntiaguda lanza que os atravesó.

Swete Jhesu now wil I

Cuando una mañana arribó el segundo correo del día observé  que una carta enviada al sacerdote, con la temblorosa y gran letra imprenta de la anciana mano de un hombre, descansaba sobre una tabla en el hall. Después cuando llegué a almorzar encontré al viejo clérigo con una carta abierta en sus manos y en su rostro había una alegría infantil.

- “He oído a mi más antiguo amigo” – dijo haciendo un pequeño movimiento con la carta – “desde hace meses que ha estado escribiendo. Lo conozco desde que éramos niños”.

Nos sentamos abajo para almorzar, y él seguía haciendo referencia a su amigo y al placer que le causaba recibir una carta suya.

- “Siempre planeamos un encuentro” – me dijo luego – “pero nunca lo podemos concretar. Ambos estamos muy viejos, aunque él es mucho más activo que yo. Sigue haciendo muchas buenas obras, mientras que yo, tal como tú lo sabes, llevo una vida ociosa. Ya no puedo hacerme cargo de una iglesia, y todo lo que ahora puedo hacer es servir en mi capillita de arriba.”

- ¿Dónde está él trabajando? – pregunté.

- “Imaginé que pensarías que él pertenece al Orden Sagrado, pero no. Él estuvo en el negocio de la Bolsa hasta hace pocos años y ahora vive en el campo, preparándose para morir, tal como él mismo me lo contó. Pero sigue haciendo un montón de buenas obras. La carta que tengo aquí tiene noticias acerca del pueblo y de un hombre con el que ha hecho amistad en la sala de lectura de ahí, la cual él mismo construyó hace un año atrás. Él está lleno de planes por hacer y pide mi consejo.”

- “No te encuentras muy a menudo con un hombre de negocios así” – le dije.
-“No, él es sorprenderte, pero lo ha sido por años. Durante su vida ha hecho una gran labor entre la gente pobre de Londres. Por años nunca se ha perdido una o dos noches en algún club o en algún comité, o visitando a los enfermos”

Comencé a pensar que debía ser por la amistad de aquel hombre con el sacerdote que él había sido tan diligente, pero en seguida retomó la palabra:

-“Tal vez la cosa más maravillosa fue la forma en la que comenzó por primera vez su trabajo. Déjame ver, ¿te he mencionado su nombre? ¿No? Puedo decírtelo, de lo contrario no sería indiscreto. Él es _________”  - y luego agregó – “Si no te importa escuchar” - Le señalé que estaría muy interesado.

- “Después de almuerzo nos tomaremos nuestro café en el jardín y te lo contaré”.

  Cuando nos hubimos sentado bajo la sombra del muro opuesto a una alta avenida de pinos que producía un oscuro friso enmarañado contra el primoroso cielo, él comenzó con el relato:

-“Lo que te voy a contar ahora ha sido recogido, en parte, en las conversaciones con mi amigo, y por otra,   en las cartas que él me ha escrito. Años atrás yo lo anoté según un orden de eventos, con nombres y fechas, pero me temo que ni a ti puedo mostrártelo. Sin embargo, conozco bien la historia y puedo confiarte los hechos principales.

Primero decirte que hace muchos años atrás mi amigo, que tenía alrededor de cuarenta años, se había convertido hacía poco tiempo en socio de la firma de su padre y por supuesto, estaba tremendamente ocupado con todos los detalles del negocio. Era una firma de corredores de bolsa muy bien colocada y era un negocio estable. En esa época mi amigo no sabía hacer otro trabajo fuera de su ocupación. De hecho, le escuché decir, por aquellos años, que su trabajo parecía absorber completamente sus energías y sus capacidades.

Entonces tuvo lugar el primero de una serie de eventos.

Estaba yendo a casa una helada tarde de Diciembre, entre las tres y cuatro de la tarde. Iba en la parte alta de un ómnibus. Estaba sentado  adelante mirando a su alrededor y notó  a un hombre pobremente vestido parado en el pavimento a mano derecha, como si deseara cruzar. Entonces comenzó a cruzar y se dirigió hacia el final del ómnibus, donde iba sentado mi amigo, e hizo una pausa para dejarlo pasar. Como permanecía ahí de pie mi amigo lo observaba con el apático interés con el que un hombre cansado mirará los detalles. Un coche de caballos se dirigía muy rápido en dirección opuesta. Pareció como si el caballo fuera a arrastrar al hombre y era demasiado repentino como para advertirle. Sin embargo, el hombre lo advirtió y evitó el caballo brincando con  gran rapidez hacia adelante. Giró la cabeza y sus pies quedaron entre las ruedas delanteras y traseras del ómnibus. Luego hubo una sacudida y un terrible grito, y mi amigo horrorizado giró hacia un lado para poder ver. Cuando el ómnibus hubo pasado, el hombre permaneció de parado por un instante sobre sus pies quebrados, y entonces se balanceó hacia delante y calló sobre su propio rostro. Mi amigo se levantó e hizo el ademán de ir hacia él, pero una gran cantidad de personas había visto el accidente y se abalanzó hacia el hombre. También un policía estaba atravesando velozmente desde el otro lado y entonces se sentó nuevamente y el ómnibus lo llevó.

En la mente de mi amigo daba vueltas este asunto tan terrible, obsesionándolo y choqueándolo profundamente. No podía olvidar el terrorífico rostro de dolor que él había visto cuando se volvió hacia atrás por un instante, y su imaginación lo llamada, a pesar suyo, a recorrer cada detalle de aquellos pies quebrados.

Una o dos semanas después me escribió una larga carta describiendo minuciosamente todo lo que te he contado.

Al verano siguiente estaba yendo al Kennigton Oval una tarde de sábado para ver la final de un famoso partido de cricket. Viajó en el metro hasta Westminster, determinado a caminar hasta al menos el otro lado del Puente de Londres. Caminó por el lado derecho y llegó a los pies del Hospital Santo Tomás. Ahí esperó por un momento, indeciso si caminar o conducir, y mientras esperaba se volvió a medias y vio a un mendigo sentado en el ángulo entre los peldaños y el muro. Había un perro blanco a su lado. El rostro del mendigo estaba parcialmente cubierto con un vendaje, pero lo que más captó la atención de mi amigo fueron sus manos. Las palmas estaban vueltas hacia abajo sobre las rodillas del mendigo y estaban vendadas como su rostro, y en el centro de cada una había una mancha oscura que sobresalía a través de la venda, como si hubiera una herida ulcerosa supurante que causaba tal humedad debajo. Por un instante mi amigo lo miró con desagrado, aunque tremendamente fascinado por aquellas tranquilas manos sufrientes, y entonces él continuó. Mas, durante toda la tarde él no pudo olvidar aquellas manos. Me atrevo a decir que estaba sobrexcitado y nervioso. Su memoria también volvía a recordar el accidente de Marble Arch. Tal como me lo contó tiempo después en una conversación, esa noche mientras dejaba abierta su ventana para poder tomar el aire fresco, unas visiones seguían moviéndose frente a sus ojos: la del hombre de los pies quebrados y el de las manos vendadas, que gemía y levantaba el rostro contraído hacia el cielo.

A principio del otoño él se encontraba solo, exceptuando a los sirvientes, en la casa de su padre en Londres. Una de las sirvientas estaba enferma, pero olvidé la naturaleza de su enfermedad. Tal vez tú seas capaz de identificarla cuando yo haya finalizado. De todas maneras, la chica empeoró rápidamente y una mañana justo antes de partir a la City, el doctor – que había sido llamado esa mañana – solicitó hablar unas palabras con él. Le dijo que debía operarla inmediatamente y le consultó por su aprobación.

- “Bueno, desde luego. Pero debo hablar con la chica acerca de esto. ¿Habló ya usted con ella?”

- “No” – dijo el doctor – “Pensé que debía mencionarlo a usted primero. Entiendo que la chica no tiene parientes en el mundo.”

- “¿Puede usted decirme algo acerca de la naturaleza de la operación?” – preguntó mi amigo.

- “No es tan serio en realidad. Es una incisión en el lado derecho” – y agregó unos pocos detalles explicando el caso.

- “Bueno” – dijo mi amigo – “Será mejor que subamos juntos”

Subieron las escaleras y encontraron a la chica perfectamente consciente y razonable. Ella consintió en la operación, la cual fue arreglada para esa misma tarde.

Sin embargo, durante todo el día flotó la imagen antes sus ojos: la del tranquilo dormitorio en lo alto de la casa y la chica acostada ahí esperando. Entonces la escena cambiaría un poco, pues vio a la chica después que todo hubo concluido, con su vendaje en el costado y manifestándose por debajo la huella de una pequeña herida.

Cuando más tarde llegó a casa, el doctor lo estaba esperando.

- “Todo ha resultado con éxito” – dijo – “y pienso que ella se va a recuperar”.

Aquella atardecer mientras mi amigo estaba sentado solo en la mesa del comedor fumando y pensando, sus pasadas experiencias llegaron de nuevo a su mente. En menos de un año él había visto tres cosas, ninguna de las cuales parecía tener alguna relación cercana con él, pero cada una de ellas lo había afectado profundamente. Con posterioridad me contó que había comenzado a sospechar algún designio entre líneas, pero no tenía mayor claridad.  A nosotros nos puede parecer extraño este designio.   Al mes recibí una carta suya desde un lugar del país donde se estaba quedando, describiendo el siguiente incidente.


Había ido a quedarse a la casa de un amigo en Surrey desde un sábado hasta un lunes. A media tarde del domingo él y su amigo fueron a caminar por el bosque. El otoño estaba en su plenitud, y los árboles estaban con un rojo y un dorado ardientes. Las ramas de las zarzas  estaban sobrecargadas con las frutas moradas. Mientras caminaban juntos sobre el césped escucharon gritos y risas de niños entre los árboles a un lado, y pudieron escuchar el ruido de los pasos sobre las hojas secas, el rasgado y  el pisoteo de la broza. En un momento, un niño salió corriendo desde un delgado seto y se tropezó con una zarza, rodando hacia el camino de pasto. Se levantó en un dos por tres, riendo y sonrojado. Mi amigo notó que en su frente había un delgado y pequeño punto rojo donde una espina lo había rasguñado, y mientras el niño reía frente a sus caras, éste levantó su mano y la puso sobre su frente.

- “¿Por qué está mojado?” – dijo, y luego mirando sus dedos – “¿Por qué? ¡Hay sangre! ¡Me he rasmiñado!

Se sintieron otras pisadas corriendo entre la vegetación y el niño partió corriendo hacia el camino. Las pisadas en el bosque se detuvieron, volviéndose sobre sí y desapareciendo lejos en tenues susurros arriba hacia la colina. Pero mientras mi amigo observaba, él había visto en sus recuerdos aquellas otras experiencias del año anterior, y todas parecían concentrarse en una sola Figura: con los pies, las manos y el costado heridos, y una frente arañada.

Mi amigo permaneció de pie inmóvil por tanto rato, que su compañero le habló y le tomó del brazo.

- “Sí, estoy listo” – dijo – “vayámonos a casa.”

El final de la carta no puedo contártelo. Es muy íntimo y personal, pero termina encargándome que le presente a algún conocido que podría darle un trabajo para hacer en algún distrito pobre. Y este tipo de trabajo lo viene llevando a cabo desde entonces.”

Por un instante la voz del anciano sacerdote cesó y después de un momento agregó:

-“Hay una cosa que mi amigo no sabe. Cuando esta particular operación del costado fue ejecutada y de la cual ya te he hablado, salió sangre y agua. Un doctor podrá decírtelo.” – Y luego:

-“Esta es la historia de mi amigo. ¿No crees que es notable?”.

                                                                          R.H. Benson, The Light Invisible





miércoles, 10 de agosto de 2016

Santa Misa Tradicional de la Asunción de la Santísima Virgen en Valparaíso

Por encargo del R.P Jaime Herrera, párroco de Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro, Cerro Toro, Valparaíso,  les aviso que él rezará como única misa parroquial la Santa Misa del día de la Asunción de la Virgen según el rito tradicional. La Santa Misa será rezada a las 11 hrs el día Lunes 15 de Agosto. Recordar que este día es de precepto.
Si este fin de semana largo anda usted por Valparaíso o Viña del Mar queda cordialmente invitado.
                              El blog del  padre Jaime Herrera es:                                    http://www.ourladyofmercyofclareport.blogspot.com

                         

                              


lunes, 8 de agosto de 2016

Invitación de la Academia de Estudios Clásicos y Medievales, Reñaca, Chile


El padre Carlos Hamel (fsjc) nos ha hecho llegar la siguiente invitación como parte de los cursos que desde el año pasado inició la Academia de Estudios Clásicos y Medievales, de la Corporación Caritas in Veritate, dirigida por nuestro amigo Matthew Taylor P. Hago a ustedes partícipes de la misma por si tienen la oportunidad de asistir.


sábado, 6 de agosto de 2016

Bensonians en el II Congreso Summorum Pontificum

Tuve hoy la gran oportunidad de asistir a la última conferencia del II Congreso Summorum Pontificum organizado por la Asociación Litúrgica Magnificat en Santiago en el marco de la conmemoración de sus 50 años de vida. Tras un interesante y enriquecedor coloquio acerca del futuro y del presente de la Misa Tradicional en Chile, asistimos a la Santa Misa Solemne de la Transfiguración del Señor en una iglesia llena, completamente repleta de fieles en una atmósfera de gran devoción.

A través de este post quiero, en primer lugar, agradecer la invitación que le hiciera la Asociación Litúrgica Magnificat a esta servidora para no solamente asistir en familia, sino también para que una vez más a dos de mis hijos pudieran servir en el altar. En segundo lugar felicitar a los miembros de la Asociación por su excelente, brillante y gran organización. No resulta fácil organizar un congreso así y se nota que Magnificat puso su corazón y su alma en la preparación de este evento.
Nuevamente mis más sinceras felicitaciones y  Dios quiera que sean muchos los congresos que sigan, para promover y acercar a los fieles a la Santa Misa Tradicional y para mayor Gloria de Dios
Les dejo algunas fotos de la conferencia de hoy y de la Santa Misa.
Don Miguel Ayuso, Don Jaime Alcalde y el R.P. Pedro Felix Salas
Don Julio Retamal Favereau, Presidente de la Asociación