miércoles, 6 de febrero de 2019

Un oratorio familiar para la Misa Tradicional: mi experiencia

Oratorio Parcela Santa Juana, Hijuelas


Cuando R.H. Benson estaba como capellán católico en la Universidad de Cambridge examinó seriamente su manera de servir mejor a Dios en este mundo, y confiesa en una carta dirigida a su madre que parece que Dios Todopoderoso lo está llamando a vivir una especie de apostolado de ermitaño moderno, y una de las razones que da para llegar a esa conclusión es que Dios le ha dado desear esto ardientemente y este deseo iba creciendo año tras año incansablemente. Estoy segura que muchos de ustedes han pasado por esta misma experiencia: esa santa idea que está una y otra vez presente en la mente y que no dejará de hablar o hasta de gritar  hasta que no se lleve a cabo.

Pues bien, algo parecido me ocurrió hace años: el ferviente deseo que en nuestra finca o campo, como lo quieran ustedes llamar, debíamos construir – no sé cómo ni con qué recursos – una capilla familiar, un pequeño oratorio para uso exclusivo de la Misa Tradicional. Tenemos un terreno bastante grande y necesitábamos tener un lugar como familia para rezar. No era fácil, no solo porque nuestros recursos eran muy limitados, habíamos tenido malos años por los precios bajos de nuestros productos, y además, no teníamos idea de cómo construir una capilla, sus especificaciones técnicas, la formalidad de las dimensiones de un altar, entre otras cosas.

Finalmente los recursos llegaron y le encargamos los planos a un arquitecto. Confieso que mi idea para el oratorio era más bien una capillita pequeña, lo suficiente para nuestra familia, y me sorprendió que el arquitecto nos diseñara una capilla casi al estilo de esas que se construían en los fundos hace más de un siglo y bueno, era casi imposible poder construir una cosa tan grande.

 ¿Qué hacemos? – pensamos con mi esposo - ¿Qué tal si construimos algo similar a lo proyectado por el arquitecto, pero en una proporción menor. Dios lo quiere, pensaba yo, esta idea está en mi cabeza todo el día, y no solo porque creía que necesitábamos un oratorio para nosotros, sino porque estaba convencida que debíamos hacer esto para los malos tiempos que algún día van a llegar. ¿Qué malos tiempos? Aquellos que alguna vez vendrán en que los sacerdotes que quieran rezar la Santa Misa Tradicional ya no podrán hacerlo en forma pública o que serán perseguidos por ser tradicionales. Puede que sea a corto, mediano, o a largo plazo, eso yo no lo sé, y puede que ni yo ni mi esposo estemos vivos, pero si esto llega a ocurrir, tendrán en este oratorio un solar tranquilo, alejado del mundo, rodeado por la naturaleza donde podrán rezar en paz la Santa Misa Tradicional. También será para que ahora puedan venir sacerdotes que quieran pasar algunos días de vacaciones y descansar en una ermita junto a la capilla. Muchas ideas, pocos recursos. No importa, si esto es la voluntad de Dios, Él mismo nos dará los medios, el tiempo y la salud para concretar este anhelo.




Comenzamos entonces la primera parte de la construcción, en el mes de julio del año 2011. Un carpintero y sus ayudantes fueron dando forma a esta locura…sí, porque los que sabían lo que estábamos haciendo nos tildaron de locos. ¿Cómo se le puede ocurrir a  esta familia destinar el dinero que podría ocuparse para salir, por ejemplo, de vacaciones, en una capilla? ¿Quién se construye una capilla tradicional hoy en su campo? Nosotros…los locos tradi.

Poco a poco fue tomando forma. Nos hicimos asesorar por algunos amigos tradicionales para el detalle del altar, por ejemplo, y sus dimensiones. Llegamos a construir la tercera parte y el presupuesto se nos acabó. No iba a ser fácil terminarla. Además, estaba el conseguir los ornamentos y todo el mobiliario. Y claro, Dios nos fue poniendo en el camino aquello que necesitamos. Conseguimos el ara, bendecida por el obispo Valdivieso, el mismo que había participado en el Concilio Vaticano I. Un ara que parecía una verdadera reliquia, y que fue lo que primero se colocó en el altar. Luego, el mismo carpintero nos dio la información que en una ciudad cercana a la nuestra una orden religiosa estaba por incinerar unos reclinatorios y ¡un antiguo confesionario de madera de nogal!, además de estar vendiendo un par de candeleros de bronce. Tener un confesionario en la capillita no estaba pensado porque era enorme. Tuvimos que modificar algunas cosas en el diseño y compramos, no solo el confesionario, sino que también los seis reclinatorios y los candeleros.

El confesionario que se salvó del fuego

En su primera etapa entonces la capilla quedó armada con un crucifijo enorme en la pared, con dos sacristías, el confesionario en la planta baja de lo que será luego el campanario. Quedó cubierta con techo hasta menos de la mitad, pero era suficiente como para poder tener la primera misa. Y la tuvimos en octubre del 2011. Concurrió un padre de la fsspx, en un lluvioso y helado día de octubre, sin un techo para cubrirnos a todos, el agua inundando el suelo de cemento, pero el altar digno y seco, la capilla llena con un grupo de las SAS y de amigos que quisieron acompañarnos.

Con los años tuvimos varias misas tradicionales, pero costaba que los sacerdotes vinieran. Pero no me puedo quejar por esto porque tuvimos misas en fechas significativas trayendo bendiciones y gracias para los presentes.
Sin embargo, los años comenzaron a pasar y no teníamos los recursos para terminarla. Comencé a dudar de esta locura de tener una capilla acá cuando no teníamos certeza de si íbamos a acabarla, de si íbamos a contar con sacerdotes para que vinieran a rezar la misa. Habíamos avanzado un poco con los ornamentos, los vasos sagrados, los manteles, y todo lo que suele colocarse en la credencia. Una de mis hermanas me había regalado un icono de San Miguel Arcángel hecho por ella misma para el frontal del altar. Habíamos comprado unas casullas hermosas en un taller de ornamentos, y habíamos logrado habilitar el baño junto a una de las sacristías. Pero seguían pasando los años y nada, no podíamos terminarla. Veía como, al estar más de la mitad a la intemperie, las maderas de las paredes estaban comenzando a deteriorarse; las vigas del techo a ser refugio de los pájaros con sus indeseables consecuencias; el Cristo del altar estaba con polvo y el improvisado techo de plástico que cubría la parte que estaba al descubierto se volaba una y otra vez con el viento. Fue muy frustrante ver la capilla a medias y hasta pensé en que sería mejor echarla abajo. No era digno de Dios tener algo así, a medias, pero mi esposo nunca perdió la esperanza. Había que esperar, había que confiar en que Dios nos daría una vez más los medios.

Tuvieron que pasar seis años para que, una buena cosecha de paltas (aguacates) nos diera para concluir este trabajo que tanto ansiábamos. Y fue así que en unos meses se terminó de cubrir el techo con vigas a la vista, las paredes se forraron con madera, se colocaron un par de ventanas de pino Oregón, se habilitó el atrio, el piso de cubrió de piso flotante y por fin viéramos este sueño hecho por amor a Dios realizado. Ahí estaba la capilla de los Corazones Inmaculados de Jesús y María lista para que cualquier sacerdote pudiera rezar su misa tradicional privada cuando quisiese. Estaba nuestra capilla terminada para ir a rezar por las mañanas y por la noche las oraciones de todos los días. Y junto a la capilla ahora también, construida justo hace un año, la ermita del capellán. Quisiéramos poder construir más ermitas para poner a disposición de grupos de fieles que quieran tener algunos días de retiro, pero eso está por verse. Lamentablemente no hemos tenido la acogida que quisiéramos para que más sacerdotes tradicionales vengan a decir la misa y a pasar unos días, si es que quisieran. Nos hemos encontrado con la curiosa experiencia de que no hay interés en los sacerdotes que conocemos de venir. Curioso…y doloroso, al menos, para mí, pero los tiempos son de Dios y la Providencia sabrá cuando enviarnos sacerdotes. Tal como ya he dicho, ahí está la capilla a disposición de cualquier sacerdote tradicional que quiera venir y no pasará quizás mucho tiempo en que las circunstancias dentro de la Iglesia los hará buscar donde rezar la Misa de siempre. Aquí encontrarán un lugar y serán bienvenidos.


No hay que medirse cuando se quiere entregar algo nuestro a Dios porque Él sabe de nuestro esfuerzo, de nuestras renuncias, y paga con creces, con mucho más de lo que nuestra miseria puede dar. Tener un lugar dedicado a Él es un privilegio, y no depende para nada del tamaño que el lugar tenga, de las imágenes valiosas que se posean o de lo que sea. En cualquier lugar de nuestra casa, en un rinconcito, tengamos nuestro lugar dedicado a Dios, donde podamos conversar con Él, donde podamos pedir perdón por nuestras negligencias y pecados, por nuestras infidelidades y falta de confianza y de caridad. Nosotros como familia hemos tenido la gracia de poder poner esto al servicio de Dios a través de sus sacerdotes y de los fieles que quieran y puedan acompañarnos cuando tengamos misa.  Pero insisto, en que Dios a cada cual lo llama de manera distinta a poner lo que Él mismo da a su servicio. Tanto valor tiene una catedral o una basílica que un pequeño altarcito en la casa. Dios ve nuestro esfuerzo y nuestro amor, y a sí como a algunos les da más, también se les exigirá en la misma proporción.


Interior del oratorio
No dejen, hermanos míos en la fe, de tener un lugar en casa para rezar. Aun en medio de las grandes y bulliciosas ciudades se puede tener algo de silencio y se puede orar a Dios frente a una imagen de nuestra Señora, frente a un Crucifijo. Nuestra alma lo necesita, no podemos dejar de rezar, de rezar por los que no lo hacen, de pedir por los que necesitan de nuestros ruegos para salvar su alma. ¡Hay tanto por lo que rezar! ¡Tenemos tanto por lo que agradecer a Dios! En estos tiempos donde parece que Dios ya no forma parte de la vida de la mayoría de las personas con las que nos topamos a diario, nosotros estamos llamados, con un especial privilegio que no dimensionamos, a rezar y a tener presente a Dios en nuestros corazones durante el día. Es un don gratuito al cual debemos responder.

 Este artículo ha sido escrito originalmente para Marchando Religión.

Nota aclaratoria: este es un oratorio privado familiar, y aunque está bendecido por un sacerdote de la fsspx todavía no tiene la consagración episcopal. Conozco la legalidad canónica al respecto, solo me basta decir que por el momento lo consideramos como un oratorio "de campaña", y así como un sacerdote reza su misa privada  tradicional dignamente sobre un capó de un auto, o sobre un tronco de un árbol o sobre una piedra en la montaña,  aquí puede celebrar la misa sobre este altar que ha tratado de ser lo más digno posible, aunque siempre mejorable. 


domingo, 6 de enero de 2019

Epifanía del Señor

          "La palabra "Epifanía" significa manifestación; porque en este misterio, como en el de Navidad, Dios se hace visible. Mas no se muestra tan solo a los Judíos, sino que "en este día Dios revela su Hijo a los Gentiles".

          Ya Isaías columbra en una grandiosa visión a la Iglesia figurada por Jerusalén, adonde afluyen los reyes y las naciones, y la multitud de los pueblos que habitan en las riberas de los mares, y lo más selecto de la gentilidad. Vienen de lejos en numerosas caravanas, cantando las alabanzas del Señor, a quien traen oro e incienso. El Evangelio nos muestra cómo se ha cumplido esta profecía.

         En Epifanía se celebra la unión mística de las almas con Jesús, mientras que en Navidad era el himeneo de la divinidad con la humanidad de Cristo.



         La liturgia de este día conmemora una triple manifestación de la gloria de Cristo: ante los Magos, que se postran a sus plantas, aparece como Rey de las corazones; en las aguas del Jordán es declarado Hijo de Dios, y en Caná hace brillar su poder sobre los elementos.

         "Reconozcamos en los Magos adoradores las primicias de nuestra vocación y de nuestra fe, y celebremos con el corazón lleno de júbilo los comienzos de esta dichosa esperanza; porque desde este momento hemos empezado a participar de la herencia celestial". (S.León, Mait).

   Introducción y comentario de la Misa del día de Epifanía, del misal de Dom. Gaspar Lefevbre o.s.b.

                             

martes, 25 de diciembre de 2018

Feliz y Santa Navidad: Puer Natus est nobis, et filius datus est nobis

Pesebre de la Capilla San José de los Ángeles, fsspx, en Viña del Mar

          "Nuestro Salvador ha nacido hoy: alegrémonos. No puede darse tristeza en el día en que nace la vida, el cual, disipando el temor de muerte, baña en la alegría a nuestras almas, por la promesa certera de la eternidad. Nadie hay que no tenga su parte en esta alegría. Nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte, al vernos a todos sujetos al pecado, ha venido para libertarnos. Que salte de júbilo el que es santo, porque se acerca para él la hora de recibir la palma. Alégrese también el pecador, porque se le convida con el perdón. Anímese el gentil, porque está invitado a la vida.

         Demos gracias a Dios Padre, por su Hijo, en el Espíritu Santo, porque, habiéndonos amado con su infinita caridad, tuvo compasión de nosotros; y como estábamos muertos por el pecado, a todos nos hizo revivir en Jesucristo, de manera que fuésemos en Él una nueva creatura, una obra nueva.  

         Despojémonos, pues, del hombre viejo con sus obras, y admitidos a participar del nacimiento de Cristo, renunciemos a las obras de la carne. Reconoce, cristiano, tu dignidad; y ya que has sido hecho particionero de la divina naturaleza, guárdate bien de recaer en tu antigua bajeza por una conducta indigna de tal grandeza. Acuérdate de qué Cabeza y de qué Cuerpo eres miembro. No olvides jamás que, sustraído al poder de las tinieblas, has sido trasladado a la luz y al reino de Dios.

        Es, pues, menester que en esta festividad "abundemos en buenas obras", manifestando así como hemos nacido de Dios y que somos sus hijos.

        Isaías ensalzaba ya el poderío del Niño Dios hacia ya más de 700 años. "Un niño nos ha nacido, y llevará sobre su hombro la señal de su realeza, que es la cruz; y los prodigios que obrará están figurados por lo que hizo al libertar a los Hebreos del cautiverio de Egipto. Todos los confines de la tierra son testigos de la salvación que Dios ha traído a su pueblo".

        La salvación que Cristo realiza al venir por vez primera, la consumará al fin de los tiempos. Después de haber obrado Jesús la purificación de los pecados, dice el Apóstol S. Pablo, se fue a los cielos, en donde está sentado a la diestra de la majestad divina. Su humanidad glorificada comparte, pues, el trono del Eterno. "Tu trono ¡oh Dios!, en los siglos de los siglos; el cetro de tu reino es un cetro de equidad". La justicia y la equidad son el sostén de tu trono, y un día el Hijo del Hombre vendrá en su gloria y en la del Padre y sus Ángeles, para dar a cada cual conforme a sus obras. Cuando Dios introduzca de nuevo (o sea al fin del mundo) a su Hijo primogénito en el mundo, dirá que todos los Ángeles le adoren, y entonces se obrará una transformación de todas las creaturas, porque el Hijo de Dios, que no se muda, las renovará como se renueva un vestido usado. Y el Apóstol añade que Dios hará entonces que los enemigos de Cristo le sirvan de peana para los pies, lo cual será el triunfo del Verbo encarnado, que castigará a los malos y premiará a los buenos, dándoles participación en su inmortalidad, por haberle acogido con fe y amor, cual lo hicieron los Reyes Magos.

         Jesucristo está en la Eucarístía tan presente como lo estaba en Belén. Pues adorémosle en el altar, verdadero pesebre en donde está el Niño Dios".

                                       
   Introducción y comentario de la Misa del día de Navidad, del misal de Dom. Gaspar Lefevbre o.s.b.
 
     

viernes, 21 de diciembre de 2018

Novedad Editorial: ¡A la Horca! de Robert Hugh Benson



Hemos visto con alegría una nueva traducción de una novela de monseñor Benson. Se trata de Come Rack!, Come Rope, traducida al español por ¡A la Horca!. Este libro forma parte de la trilogía histórica del periodo de la persecusión religiosa en Inglaterra. Una buena lectura para las vacaciones estivales por aquí en el hemisferio sur. Se encuentra a la venta el Amazon.es y en la página de Editorial Palabra.
Esta es la reseña que se publica en Amazon:

Esta novela, inédita hasta ahora en lengua española, fue publicada por Robert Hugh Benson en 1912. Se considera una de las obras más representativas del autor escritas después de su conversión al catolicismo en 1903. En ella, describe con gran fuerza expresiva el heroísmo de los mártires durante el reinado de Isabel I (1533-1603), hija de Enrique VIII y de Ana Bolena. El relato que presenta hechos y personajes reales, exceptuando a los dos protagonistas, se centra en el dilema de los católicos, forzados a elegir entre la libertad y el honor, si renunciaban a su fe, o la muerte en el patíbulo, si mantenían la fidelidad al Papa. La denuncia de la cruel persecución llevada a cabo por la reina Isabel I contra los católicos despertó la animosidad de la opinión pública inglesa en contra de la obra ensayística, testimonial y literaria del autor, cuyos méritos, no obstante, han sido valorados y reconocidos en muchos países europeos y americanos.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Inexspectatus Occursus: El Encuentro Inesperado, una novela de la juventud de Mateo


Quienes han seguido Bensonians y aún tienen la paciencia de leer mi peculiar y caótico estilo saben que, junto con publicar artículos sobre Monseñor Benson , también he ido subiendo algunas historias de este personaje llamado Mateo. Me acomoda mucho escribir en prosa cuando hay algún tema que me parece interesante o contingente, sobre todo aquellos que hablan de espiritualidad. Pues bien, el personaje en cuestión no lo creé para este blog, sino que era el protagonista de dos novelas mías. La primera la escribí en el año 2009 y es la del título de este post. Ese mismo año la imprimí para unos amigos y para mi familia y, gracias a la posibilidad  de auto-publicación que ofrece Kindle Direct Publishing de Amazon de publicar libros impresos a bajo costo, la he publicado de nuevo aumentada y corregida, con un total de 404 páginas y con el dibujo de la portada hecho por uno de mis hijos. Impresa con mi nombre real, les pido que por favor yo siga siendo Beatrice para ustedes y no se diga más. En un futuro próximo haré lo mismo con la segunda novela y cuya temática versa sobre el fin de los tiempos.

Esta es la descripción que he colocado para su venta en Amazon:

"Hemos conocido al personaje de Matthew Mansfield en las Historias de Mateo del Blog Bensonians. Esta es la historia de su juventud y del momento en que, a raíz de un encuentro con el mejor amigo de su infancia, el curso de su vida comienza a cambiar cuando encuentra al amor de su vida. La historia se sitúa en la década de los ´90 en Chile, y a lo largo de relato observamos cómo Matthew va luchando contra sus propios demonios y contra la tentación de caer en el desánimo y en la depresión ayudado por su fe en Dios y en los medios que Él le da para sobrevivir en el combate espiritual."


Mi estilo no tiene nada que ver con la literatura actual, y no sé si en verdad les gustará la novela. "Muchos diálogos" -  me decían mis amigos cuando la leían, pero es que no puede ser de otra manera cuando se trata de amigos y de familiares que conversan sobre la vida, sobre la muerte, sobre la angustia y la depresión, sobre el amor y la amistad, y sobre la búsqueda de la santidad. Lejos está en esta novela la imagen, casi mitificada en cierta gente del mundo tradicionalista, de un católico que no sufre por los problemas del alma y que lleva una vida casi seráfica de piedad, mortificación y de pequeños pecados infantiles. Los santos así son muy pocos, y la mayoría de nosotros arrastra una vida llena de pecados más y menos graves, y faltas que nos llevan una y otra vez a caer y a volver a ponernos de pie movidos por la Gracia, por el deseo de agradar a Dios y de servirle con todos los talentos e incluso, con las muchas carencias que poseemos. Lleva toda una vida aprender no solo a conocerse a uno mismo y a aceptarse con las debilidades que Dios permite que tengamos para las superemos con Su ayuda, sino que también a tener la capacidad de saber que los demás, al igual que nosotros en mayor o menor medida, tienen sus debilidades y caídas, y que podemos ayudarlos a superarlas con la Caridad que viene de Dios. El objetivo es salvar el alma y ayudar a que los demás puedan salvar la suya, de modo que muchas veces somos instrumentos de la Providencia para colaborar con el plan de salvación. Así es, en resumidas cuentas, la vida de Mateo en esta novela y puede que les resulte un poco repetitiva en algunos temas y que, además, el personaje de Mateo se muestre un tanto insufrible con su porfía, con sus estados anímicos y, en definitiva, con su personalidad....en fin, no puedo estar haciéndole una peor publicidad a mi novela. Ahora bien, si a pesar de todas estas advertencias, y movidos también por la curiosidad, les interesa leerla de todas formas la encuentran en formato Kindle y en libro impreso de tapa blanda aquí.  ¿El precio? Considere que el librito posee 404 páginas y, como es lógico, tiene un costo de impresión para Amazon. Así que tuve que gravarla con el valor mínimo que pide esta empresa y con unos pocos centavos para la autora. Ojalá la disfruten tanto como yo disfruté creando a mis personajes.

Recuerde que puede leer en Marchando Religión estos mismos artículos y muchos más.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

La Historia del Ermitaño Richard Raynal de R.H. Benson, libro en español




"Yo nunca había conocido a algún hombre que amara a Jesucristo más que como este hombre lo amaba" - con estas palabras describe Sir John Chaldfield, el narrador de esta historia, a su querido hijo espiritual, al joven Ermitaño Richard Raynal, a quien le había sido designada la misión de llevar un misterioso mensaje, de parte de nuestro Señor Jesucristo, al Rey de Inglaterra. Rey que probablemente no era otro que Enrique VI, fundador del King´s College de Cambridge y del prestigioso colegio de Eton y cuya vida terminó en tragedia.Esta historia nos llega de la mano de Robert Hugh Benson, quien estando en Roma mientras se preparaba para ser ordenado sacerdote católico, descubre este manuscrito en una de las tantas casas religiosas que habían en la ciudad. El escrito entrega no solamente un enigmático cuento sobre el que habría sido un santo ermitaño inglés, sino que además continuas enseñanzas espirituales.

Después de varios meses de trabajo por fin puedo contarles que el libro de Robert Hugh Benson, que he estado traduciendo, está a la venta en la tienda de Amazon. Espero puedan adquirirlo y leerlo, y 
De antemano me disculpo si hay errores y bueno, siempre hay detalles que se pasan. Traté de ser lo más apegado al texto original, que a su vez está traducido por Benson del francés al inglés, aunque originalmente estaba en inglés...sí es una vuelta larga y si compran el libro verán la razón. 
Si están interesados en comprarlo pueden hacerlo aquí: La historia del Ermitaño Richard Raynal

¡¡¡Muchas gracias!!!



viernes, 19 de octubre de 2018

A 104 años del fallecimiento de R.H. Benson, una entrevista a Beatrice Atherton

Estimados lectores: la página de Marchando Religión me ha hecho una entrevista sobre Monseñor Benson. Agradezco al comité editorial por permitirme reproducirla en Bensonians. Pueden ver al entrevista con  algunas imágenes más en Marchando Religión.



Beatrice Atherton pertenece al consejo de dirección de Marchando Religión, su famoso blog, Bensonians, es de las páginas más visitadas de la bloggesfera. Muchos de nosotros hemos conocido la obra única e inigualable de Monseñor Benson gracias a Beatrice.

Ella, se define a sí misma como: “esposa y madre de seis hijos, amante de la Santa Misa Tradicional”, con esta definición uno no necesita decir nada más de sí, está todo dicho, es una persona que ama la Tradición de la Iglesia y que se da a los demás buscando la salvación de las almas y lo hace tanto a través de sus escritos como de sus obras diarias.

Nuestra compañera ha tenido a bien compartir con todos los lectores, la imagen de un hombre cuya figura hoy vuelve a resurgir a la gloria que tiempo atrás se le negó, Monseñor Benson, un ejemplo de conversión, dejó el anglicanismo para venir a la única religión verdadera, el catolicismo, ¿Quieren adentrarse en su vida y en su obra? Les invitamos a ello


Pregunta: Querida Beatrice, lo primero agradecerte el que nos permitas con esta entrevista acercanos de tu mano a la personalidad de Monseñor Benson, del cual tú, eres una de las personas que mejor conoce su vida y su obra. Tu blog, Bensonians, se puede decir que es un arrebato de amor hacia su figura. Pero antes de entrar en la vida de Monseñor, permíteme que te pregunte, ¿Quién es Beatrice Atherton y cómo te iniciaste en el conocimiento de la vida de Monseñor Benson? ¿Qué te llevó a indagar en su vida?

Respuesta: Antes de entrar a responder lo que me preguntas quiero agradecer la oportunidad de formar parte del comité editor de Marchando Religión que, ya desde las primeras semanas, ha mostrado ser una excelente página católica, con buenos y novedosos artículos. Existen varias páginas en diferentes idiomas y más o menos siempre tratan de los mismos temas, de las noticias que nos llegan del Vaticano, entre otros temas, sin embargo, Marchando va más allá y junto con publicar artículos que van en la misma línea de estos sitios, se destaca por incluir además temas que han sido poco tratados o que tienen una mirada diferente.
Paso ahora a responder tus preguntas. Beatrice Atherton es mi alter ego, es un pseudómino que me ha llenado de satisfacciones y alegrías. Muchos creen que es mi verdadero nombre, pero no es así y la verdad es que me encanta usarlo.  He tomado este nombre precisamente de un personaje de las novelas históricas de Monseñor Benson “El triunfo del Rey”, y que forma parte de la trilogía de novelas de la época de la reforma en Inglaterra. Es una mujer muy valiente e inteligente, amiga nada menos que de Santo Tomás Moro a quien considera casi como una hija. Espero estar a la altura de este personaje en cuanto a sus virtudes.
¿Cómo conocí a Benson? Mi esposo me comentó un día que un sacerdote de la FSSPX le había recomendado leer “El Señor del Mundo” y me encargó le comprara el libro por internet. Esto fue el año 2009 más o menos, tal vez un poco antes. Cuando llegó el libro yo fui la primera en leerlo y me enamoré del estilo de Benson y sentí mucha curiosidad por este sacerdote que, en la contraportada del libro, salía rodeado de enormes rosales dándole de comer a un perrito que esperaba con ansias le diera lo que tenía en la mano. Es una bella fotografía de monseñor en su casa de Hare Street. Comencé a averiguar sobre su vida y su obra, y de ahí en adelante no he parado. Soy una enamorada de la obra y de la persona e Benson a quien siento muy cercano.

  Es así como se le conoce ahora a Benson, alguien te recomienda un libro y luego esa persona lo vuelve a recomendar. Me pareció entonces que el boca a boca no era suficiente y de ahí que decidiera a crear el blog. Confieso, empero, que no he leído todas sus obras. La mayoría está en inglés o simplemente no se encuentra en internet. De a poco me he ido haciendo de una pequeña biblioteca con sus escritos, ya que afortunadamente se están publicando bajo demanda en algunas editoriales que la imprimen a pedido. Gracias a eso he ido engrosando mi sección de la biblioteca dedicada a Benson. ¡Pero aún me faltan muchos!

(P) Beatrice, Benson fue una de las grandes presencias de la literatura inglesa, sin embargo, su figura se fue apagando, Joseph Pearce decía: Robert Hugh Benson fue aclamado en su tiempo como una de las principales figuras de la literatura inglesa. No obstante, hoy ha sido olvidado casi por completo fuera de los círculos católicos, e incluso es tristemente arrinconado entre ellos”, ¿estás de acuerdo con esta afirmación de Pearse y de ser así, por qué crees que sucedió esto?

 (R)Efectivamente es así, y coincido con Pearce, pero poco a poco la situación comienza a revertirse, aunque aún falta mucho para que se le conozca masivamente. Al menos llega a más público ahora, un público que está interesado en encontrar literatura espiritual católica, aunque sigue siendo un círculo bastante pequeño. Si uno retrocede un poco en el tiempo, algo así como unos quince años, a Benson no lo conocía casi nadie, salvo un puñado de intelectuales católicos amantes de la literatura de los conversos del siglo XIX y XX.  Esto es asombroso, pensando en que cuando Benson estaba vivo en sus años de apogeo entre 1904 y 1914, año en que falleció, era mundialmente conocido. Daba conferencias y retiros en Roma, en Nueva York, a lo largo y ancho del Reino Unido, en fin, era muy conocido además porque era nada menos que el hijo del arzobispo de Canterbury que se había convertido al catolicismo. Creo que su olvido puede explicarse por varios factores que sumaron en su contra. Falleció muy joven, tenía 43 años, y nadie se esperaba que muriera de un día para otro. Quizás si hubiera vivido más, hubiera escrito mucho más también extendiendo el alcance de su obra por más tiempo y a más personas. Sus amigos hicieron grandes esfuerzos para perpetuar su obra, pero una vez que ellos fallecieron, la llama se fue apagando.
Benson fue como una llama del catolicismo en la Inglaterra protestante que se negaba a perdonar que un hijo suyo se hubiera pasado al bando enemigo. No me caben dudas de que esto también influyó en que pasara al olvido. Nosotros católicos de nacimiento, que vivimos en países católicos – lo digo así en términos reales para que se entienda – no logramos dimensionar lo que significaba en esos tiempos ser católico en el Reino Unido y menos lo duro que fue para Hugh enfrentar el paso que dio al convertirse.

(P) “Señor del mundo” fue una de sus obras cumbre, sin embargo, en el momento de su fallecimiento pasó al ostracismo, ¿Crees que los acontecimientos del momento, como la primera guerra mundial, tuvieron que ver en este aspecto?

 (R) Por supuesto, tuvo la mala fortuna de fallecer a inicios de la Primera Guerra Mundial, en octubre de 1914, y el alma de los europeos estaba en ese momento presente en la Gran Guerra. La Primera Guerra produjo un enorme daño, una fractura en el ambiente intelectual donde Benson se movía. Recordemos que tanto la Universidad de Oxford como la de Cambridge, donde él estudió, perdieron a muchos jóvenes prominentes de la cultura e intelectualidad británica, y cuando la guerra terminó los que sobrevivieron tuvieron que enfrentarse al duelo y al dolor de la pérdida. Sanar ellos mismos y volver a empezar. Después de cuatro largos años de una absurda guerra, no hubo tiempo para recordar a este sacerdote que murió cuando ellos estaban en el frente.


(P) Benson falleció joven, ¿Cómo crees que hubiera sido su vida de Sacerdote si hubiera podido cumplir más años? ¿Crees que lo hubiéramos visto en su casa de Hare Street combatiendo los errores del modernismo, o dando retiros espirituales?

 (R) A mí me encanta hacer este juego de ucronía: que hubiera sido si…Monseñor Benson se había retirado de la vida parroquial y de la capellanía de las universidades porque estaba convencido de que serviría a Dios y a la Iglesia en el retiro de su casa en Hare Street. Él amaba la vida de oración y admiraba a los contemplativos. Sabía que podía hacer mucho bien por la salvación de las almas y por la Gloria de Dios dando retiros, haciendo apologética, haciendo – lo que algunos desde el Vaticano mismo niegan – proselitismo, porque como converso que era ardía dentro suyo este celo por transmitir y dar a conocer la Verdad. Entonces, teniendo presente lo que te acabo de decir, lo veo recorriendo Europa y América dando conferencia, escribiendo más novelas. Hubiera seguido respondiendo su voluminosa correspondencia y hubiera seguido dirigiendo espiritualmente a sus hijos e hijas conversos suyos. Le hubieran seguido llamando para que predicara sermones en las iglesias y capillas del Reino Unido, y desde luego, que hubiera combatido el modernismo que empezaba a colarse en la Iglesia. Monseñor era una persona muy organizada y tenía tiempo para dedicarlo al jardín, a sus manualidades con los gobelinos y el tallado de la madera, como para preparar conferencias y prédicas, escribir y dedicarse a la oración.  

(P) Beatrice, háblanos de esa novela inacabada que dejó Benson que no llegó a ver la luz.

 (R)En la biografía de Benson escrita por el padre C. C. Martindale aparecen dos novelas que no pudieron ver la luz. Benson las dejó esbozadas titulando los capítulos. Una trataría sobre la historia de un capellán militar en la Gran Guerra que en el frente cae prisionero de los alemanes y que logra escapar gracias a la ayuda de los católicos bávaros. Hubiera sido una entretenida novela llena de aventuras, y no me cabe la menor duda que, como siempre ocurre en sus novelas, llena además de enseñanzas para la vida católica. Benson recurre a sus novelas para transmitir la doctrina católica, como un método de apostolado. La otra novela que dejó inconcluso era la historia de la casa de Hare Street y en cómo la había transformado.

(P) De ser uno de los autores más cotizados de la primera mitad del siglo XX pasó a ser un olvidado, el Padre Castellani decía que había tenido serios problemas para encontrar sus obras: La búsqueda fue infructuosa; aparentemente, las obras del admirable novelista no se reimprimen más”. ¿A día de hoy, como es la situación de las obras de Monseñor Benson, están accesibles en el mercado, en las bibliotecas, hay un resurgir de su figura o sigue siendo una tarea ardua acceder a sus escritos?

 (R) Tal como te lo señalé anteriormente, afortunadamente ahora se están haciendo nuevas ediciones y buenas traducciones al español. Sergio Gomez Bolaño es un especialista de Benson en España y él ha traducido ya varias de sus novelas que se han vendido muy bien, entre las que se cuentan “El amanecer de todo”, “Historias sobrenaturales y La Luz Invisible”. También podemos encontrar en inglés casi todas sus obras gratis en varios sitios donde se pueden descargar, esto para aquellos que puedan leer en inglés. Por mi parte yo tengo ya traducida una novela suya muy hermosa llamada “Richard Raynal, ermitaño” y, espero, una vez que la haya traspasado la traducción de mi borrador al ordenador, buscar un editor para publicarla. Me queda bastante poco para terminar este trabajo, y si Dios quiere el año que viene me abocaré a traducir otra de sus novelas que se titula Iniciación, y hace referencia al sentido cristiano del dolor.

(P)Beatrice, ¿Cómo era la personalidad de Benson, cómo fue su infancia? Su hermano decía que podía acometer todo aquello que se proponía: música, pintura, dibujo, ¿era un alma especialmente dotada para la sensibilidad?

 (R)Robert Hugh Benson fue el menor de seis hermanos, todos ellos amantes de las letras y sus dos hermanos mayores se destacaron también como escritores, Arthur Christopher y Frederick. Lo que sabemos de su infancia es bien poco. Tenemos el testimonio de su hermano Arthur quien escribe una biografía de su hermano menor en donde nos entrega rasgos de su personalidad y de su carácter. Durante su infancia no se destaca mayormente, nadie podía imaginarse que en el futuro este niño lo veríamos desarrollarse tan distintos ámbitos, desde la literatura hasta el arte manual. Diría que fue como cualquier niño normal, algo más soñador, rápido e inventivo, bastante inventivo. Me recuerda a esos niños traviesos que viven haciendo inventos un tanto peligrosos. Su hermana Margareth en una carta que le envía a su hermano Arthur cuando Hugh tenía diez años dice lo siguiente: “Hugh tiene una locura espantosa por inventar instrumentos asesinos. Ha inventado una guillotina y dos pistolas. En la parte de atrás de una de estas ha escrito: muerte segura si se dispara.” No era un niño muy robusto y atlético, sino que más bien enfermizo y pequeño de altura, por esto su entretenimiento era soñar y llenarse de fantasías imaginativas. Todo esto ayudó a que desarrollara una sensibilidad especial para el arte y la literatura, y con arte me refiero a la pintura, a la música, etc. Benson tocaba muy bien el piano y acompañaba, cuando no era él quien oficiaba la Santa Misa en su casa, con el armonio la celebración de la Misa.
Creo que le faltó madurez en su infancia y adolescencia para haberse largado antes a manifestar sus dones. Todo su talento se desbordó tan solo quince años antes de morir.


(P) Háblanos de cómo fue la conversión de Monseñor Benson, ¿Cómo es posible que el hijo de un primado anglicano se convirtiera al Catolicismo?

 (R) La conversión de Benson al catolicismo no fue como aquellas fulminantes de un día para otro, sino que fue el resultado de un proceso meditado y de mucha oración. La Providencia de Dios siempre nos está llamando y hay algunas personas que son más proclives a escuchar su llamado y Benson fue una de estas personas. El proceso comienza a desencadenarse tras súbita muerte de su padre. A raíz de esta pérdida y debido al enorme exceso de trabajo que tenía – había sido ordenado sacerdote anglicano y trabajaba en una misión en el barrio londinense de Eton – emprende un viaje junto a su madre y a su hermana por Egipto y Tierra Santa. Ahí es donde tiene su primer encuentro con el catolicismo y se da cuenta que fuera de Inglaterra el anglicanismo no es nada. Fuera de Inglaterra parecía no existir. También influyó en que comenzara a pensar si Roma estaría en lo cierto por la conversión del padre Basil Maturin, que era un gran predicador. De regreso a Inglaterra y ahora haciendo un trabajo pastoral en Kent se acerca cada vez más a los ritos más tradicionales de la liturgia anglicana. La belleza de la liturgia tradicional también lo acerca a la Iglesia. Hay una frase de Benson que me identifica especialmente por el amor que le tengo a la liturgia tradicional, ya que la fe se manifiesta también a través de las formas externas. Dice así: “la fe debía ir unida a sus manifestaciones, y que sería un esfuerzo inútil predicar una religión desprovista de sus expresiones externas más elementales” La fe puede acrecentarse gracias a la belleza del culto, a sus formas externas.

Decide entrar entonces a una comunidad de vida contemplativa en Mirfield que auqnue eran anglicanos, llevaban una vida al estilo benedictino. Allí se siente atraído por el culto, que se hace de modo solemne. Poco a poco comienzan más y más dudas acerca de si está siendo fiel a Cristo siendo anglicano, ya que se da cuenta de que la “teoría” anglicana no resulta. Hay demasiadas contradicciones doctrinales y litúrgicas. Lo que afirmaba un grupo más liberal de la iglesia anglicana, el otro la negaba y viceversa. Él nombra, por ejemplo, el caso de la reconciliación, del sacramento de la confesión para nosotros. Unos afirmaban que era necesario para la salvación y otros no. Los liberales descuidaban la liturgia, y las comunidades más tradicionales trataban de hacerla de modo más solmene.  No se puede pertenecer a una iglesia donde conviven doctrinas tan diferente. Y Dios no puede contradecirse, de modo que, algo está mal.

No quiero alargarme en la historia de su conversión. Me resta decir nada más que buscó y buscó  de forma intensa, bajo una gran inquietud espiritual quien le diera respuestas en la iglesia anglicana, y no se las dieron. Las dudas y el combate interior se hizo cada vez más profundo. Un hombre como Benson que buscaba la Verdad y servir a Dios como buen cristiano, no podía seguir engañándose a sí mismo perteneciendo a una iglesia que permanentemente se contradecía en su doctrina.


(P) En su periodo en Londres, después de dejar Eton, algo se empieza a mover en su interior, él mismo recordaba distintos momentos en la catedral de San Pablo: Aquella música abrió en mí una brecha por la que empecé a vislumbrar el mundo del espíritu”, ¿Qué está sucediendo en la vida de Benson para sorprender a sus familiares y que se decida a tomar las órdenes anglicanas?

 (R) A mí me resulta muy significativo ver cómo la Providencia de Dios le fue guiando en búsqueda de la Verdad, y cómo a todos, en general, las decisiones que vamos tomando cada día, por muy pequeñas que sean, marcan para siempre nuestro futuro. Parece obvio, pero basta que en un momento determinado tomemos una pequeña decisión para que esa decisión marque para siempre el futuro. En Hugh Benson fue exactamente esto. Él estudió en Eton, y luego decide egresar para prepararse para el servicio civil en la India. Se prepara durante un año, pero no consigue entrar porque al parecer no se lo tomó muy en serio. Y mientras se prepara en Londres asiste a los servicios de la Catedral de San Pablo donde gracias a la música y a las ceremonias de la High Church comienza un acercamiento a una religión más personal.  Tal como te señalé arriba, en la belleza y solemnidad del culto descubre el mundo del espíritu y el sentido del culto.  Lo ayudó también en este descubrimiento un libro que marcó el inicio de su vida espiritual que fue John Inglesant, de Shorthouse. Desechado lo de la India, entra a estudiar a Cambrigde, en el Trinity College. Ahí ve interrumpido este proceso de acercamiento al culto y a la vida sobrenatural. Dice en las Confesiones de un Converso que fue la música, en especial la música de la liturgia del King´s College, lo que lo mantuvo unido a lo sobrenatural. Y nuevamente nos topamos con la importancia de las formas externas para acercarnos a lo sobrenatural. ¡La música! Vaya que sí tiene importancia. Benson por ese entonces vivía una religión bastante impersonal, una religión bastante plana, sin mayor entusiasmo, más bien estética y que no influía mayormente en sus actos. Recordemos que Hugh no mostraba mayor interés por nada en especial y sorprendentemente decide hacerse sacerdote, y ni él mismo – según confiesa – sabe bien por qué, quizás por el simple hecho de que la vida sacerdotal le parecía que no requería de un mayor esfuerzo. Benson es muy honesto al confesar esto.  Dice su hermano Arthur y lo repite su biógrafo Martindale que, aunque iba a los servicios religiosos en el King´s, él no tenía una vida religiosa real. Tenía más bien un amor medio emocional medio místico por la figura de Cristo.  Tal como lo señala en Las Confesiones, él solo esperaba ser un clérigo rural, con un hermoso jardín, un exquisito coro y una sobria vida de soltero. La verdad es que conociendo lo que él fue después como católico, un apasionado por Cristo, esto no deja de sorprender.

Hugh también reconoce que se planteó la posibilidad de este llamado al sacerdocio cuando una de sus hermanas fallece de difteria. En su lecho de muerte ella le envía un mensaje de esperanza y de amor a su hermanito menor lo cual le afectó profundamente y se replantea su vida, influyendo en su decisión.

Finalmente es ordenado por su propio padre 1895.

(P) A los 27 años ingresa en la vida contemplativa, ¿Qué crees que le empujó a una decisión que extrañó a propios y extraños?

 (R) Nuestro Señor continuaba poniéndole “trampas” para guiarlo hacia la única verdadera Iglesia por Él fundada. Después de su viaje a Egipto, fue destinado a Kemsing, donde por su delicado estado de salud, no le asignaron mucho trabajo.  Lo que lo empuja a la vida contemplativa, es la inquietud que siente su alma por llevar una vida demasiado feliz, demasiado feliz para ser la adecuada, lo que le producía una incomodidad.  Tras un año ahí, comenzaron de nuevo sus inquietudes. Inquietudes que provenían del aislamiento en que se encontraba el anglicanismo, por un lado, y por otro, la contundencia de los argumentos de la Iglesia Católica en comparación con los de la iglesia de Inglaterra.  Junto con esto había empezado a visitar a unas monjas anglicanas que realizaban sus ritos y sus prácticas casi idénticas a las católicas, sintiéndose muy atraído por el modo en que celebraran la liturgia. Por esta época descubre que el trabajo pastoral no le interesa, no se siente a gusto. Había empezado además a destacarse por ser un excelente predicador, así que decide ingresar a la Comunidad Anglicana de la Resurrección en Mirfield en 1898, donde se dedicaban a la oración, al estudio una mitad del año y la otra a las misiones y a la predicación.


(P) Beatrice, háblanos de una novela que Monseñor escribe en ese mismo período, “The Light Invisible” (La Luz Invisible), el Sacerdote protagonista, ¿Es católico o anglicano? ¿Tiene algo que ver esa novela con lo que él estaba viviendo?

 (R) Durante su permanencia en Mirfield escribe esta novela que contiene una serie de relatos contados por un joven quien es amigo de un anciano sacerdote que tiene el extraordinario don de vivir experiencias sobrenaturales, místicas, en concordancia con la atracción que había comenzado a tener Benson, en ese momento y también posteriormente, por el tema del misticismo.  Benson la escribió cuando le habían asaltado nuevas dudas sobre la iglesia anglicana. Al momento de escribir esta novela desarrollaba en él un intenso combate interior contra las dudas que lo atormentaban. Es por esto mismo que nunca sabremos si el sacerdote protagonista era católico o anglicano. Dice Benson que era tal el grado de desconfianza en la iglesia anglicana en ese momento que no pudo describir a su protagonista como anglicano. Con el paso de los años y una vez que se hubo convertido este libro le producirá un gran desagrado porque lo encuentra lleno de sentimentalismo y de experiencias místicas. A mí en lo personal, me gusta este libro y de hecho lo tengo traducido en mi blog, aunque me faltan un par de capítulos para terminarlo. No es un libro para tomárselo muy en serio desde el punto de vista dogmático, no va por ahí. Más bien hay que considerarlo como un libro de cuentos de experiencias sobrenaturales, de manifestaciones sobrenaturales casi anecdóticas.

 (P) En el año 1902 en el momento de dar sus votos perpetuos, se produce un hecho crucial, escribe una carta llena de sinceridad al Padre Tyrrell, ¿quién era este Sacerdote, que le exponía Benson en esa carta y que le contestó Tyrrel?

 (R) Hugh pasa por periodos en que las dudas vuelen a aparecer.  La iglesia anglicana no tiene criterios únicos ni claros en lo que compete a la salvación de las almas. Estamos en junio de 1902, sigue en Mirfield y su espíritu vuelve a ponerse inquieto. Necesita que lo guíen, que le den respuestas, porque a esta altura de su vida parece ser más católico que anglicano ya que ha llegado a creer cada uno de los dogmas católicos. Con el permiso de su superior le escribe a uno de los sacerdotes jesuitas más famosos de la época en esos años y él había leído la mayoría de sus libros. La carta está íntegra en la biografía del padre Martindale y es muy interesante leer cómo Benson le explica punto por punto el proceso que le ha llevado a tener “fuertes inclinaciones hacia Roma. En la carta le expone aquellos obstáculos que le impiden la sumisión a Roma y necesita que el padre Tyrrell se los aclare. Al final de esta le pide a Tyrrell que diga una misa por él.

Mala idea la de escribirle a uno de los principales exponentes del modernismo el siglo XX, si dudas con la mejor de las intenciones. Sin embargo, Monseñor se da cuenta de inmediato con la respuesta que le da Tyrrell que este sacerdote tenía algo sospechoso y que no podía representar la verdadera doctrina católica. Lo que más le llamó la atención a Benson fue que al final de la carta Tyrrell le pide sus oraciones y solicita, tal como Benson le había pedido a él, que lo encomiende en su misa. ¡Qué diga una “misa” anglicana por él! Quizás a la mayoría de los católicos de a pie que parecen haberse acostumbrado a este falso ecumenismo no le suene tan raro esto.  El común de los católicos al ver a pontífice actual arrodillado recibiendo una “bendición” de un pastor protestante no le produce mayor inquietud, no se escandaliza y hasta lo encuentra de lo más humilde de parte de la autoridad eclesiástica, pero para para un verdadero católico eso es impensado.  Benson desconfió de inmediato sobre la sana doctrina de Tyrell. Lo más grave fue que Tyrrell le dice que se quede donde está, que no se convierta. ¿Entonces en la Iglesia Católica también existe la unidad de doctrina que él busca? La excomunión de Tyrrell por parte de San Pio X  en 1908 le dio la razón a Benson acerca de las sospechas y las aprehensiones de este modernista. Dice Benson que quienes desvirtúan las enseñanzas de la Iglesia no pueden ser sus representantes.
                                                         
(P) Háblanos de sus Confesiones y de las cartas de ese período, ¿Qué estaba sucediendo en el interior de Benson? ¿La angustia que vivía y las dudas que se le presentaban tenían alguna relación también con su madre?

(R) La respuesta de Tyrrell no lo ayudó mucho como podrás imaginar. El “quédese donde está” estuvo lejos de ayudar a sosegar su espíritu. Decide permanecer en Mirfield y dado el estado de angustia y de ansiedad en el que se encontraba, se le ordena dedicarse a un arduo trabajo manual, el estudio, a la ferviente oración, y a predicar misiones. Es precisamente en la misión que predicó para el Viernes Santo que se dio cuenta que la situación ya no daba para más.

Me preguntas por las cartas de esta época, bueno, en ellas siempre ve nota su honestidad intelectual y su firme deseo de ser fiel a Dios. Una profunda intuición y el continuo llamado de Dios a su alma le hacen buscar un lugar firme donde asentar su morada. La oración se hace más intensa, hay otros – católicos – que están rezando fervientemente por su conversión. Le pide a Dios le ilumine…yo me coloco en su lugar y trato de imaginar por lo que estaba pasando vista además su posición como hijo del último arzobispo de Canterbury, todo el mundo que él conoce sus familiares, sus amigos, son anglicanos. No conoce a ningún católico, no tiene idea cómo desenvolverse en el mundo católico y está a punto de dar el gran salto.

Sin dudas que, iluminado por Dios, comprende que la Iglesia no ha sido fundada para los eruditos, ni que tampoco es un asunto intelectual. La Iglesia ha sido fundada para la salvación de las almas. Intensifica entonces la oración, refugiándose en Dios, reza jaculatorias, se hace violencia para no caer en el quietismo. Entonces caen en sus manos algunos libros que lo llevaron a definirse: El desarrollo de la doctrina cristiana, del Cardenal Newman, Doctrina y disrupción doctrinal de William Mallock y un libro de un pastor anglicano llamado Spencer Jones titulado Inglaterra y la Santa Sede.

La situación no da para más y pide permiso a su superior en Mirfield, obteniendo el permiso para pasar la Navidad con su madre. La señora Benson era una de las mujeres más inteligentes de la época y tenía una formación intelectual muy elevada, la cual fue capaz de transmitir a sus hijos. Tal como cuenta su hermano Arthur en el libro sobre Hugh, su madre nunca les exigió una obediencia ciega, sino crítica y razonable. Sus hijos tenían su entera confianza y fue una persona muy cercana a cada uno de ellos, pero en especial a su hijo menor.  Si en el mundo había alguien a quien él amara después de Dios era a su madre. A ella le consultaba todo. Me permito citar a Arthur, “El resultado de todo esto es que vino a consultarla sobre todo, sobre sus planes, sus planes, sus libros, sus creencias. Le leyó todos sus escritos en voz alta y le dio mucha importancia a su mente francamente crítica y su visión profundamente humana. En el momento en que él tendió a Roma, ella lo acompañaba a cada paso del camino, aunque nunca ocultaba sus propias diferencias de opinión y creencia. Fue debido a ella que él suspendió su decisión, leyó libros, consultó a amigos, le dio mucho peso a la antigua tradición”. Hugh por deferencia a su madre, aunque ya tenía decidido convertirse, se entrevista con prominentes personajes de la iglesia anglicana, pero esto, lejos de frenarlo en su decisión, hecho más leña al fuego y le sirvió más bien para combatir las sugerencias con las que instintivamente no estaba de acuerdo.

Debemos intentar ponernos en la situación de Benson. Me imagino que es similar a aquella que nos ocurre cuando tenemos que tomar una decisión muy importante. Nos damos vueltas y vueltas, la intranquilidad no nos deja, nuestra mente está todo el día rumiando las ideas que dan argumentos a favor y en contra de lo que queremos hacer. Así estaba Monseñor, pero una vez dado el paso, todo se calmó y el alma encontró la paz. Pero fue realmente angustiante, como una sensación de cautiverio, tal como lo describe en una carta.


(P) ¿Cómo fue el momento de su conversión y que frutos produjo en las almas de los que estaban próximos a él?

 (R) Pasó la Navidad con su madre y es por esta época que escribe el primer libro de la trilogía isabelina “¿Con qué autoridad?”, que le sirve como válvula de escape. Pasa horas y horas encerrado en su habitación llenando páginas y páginas con antecedentes históricos y cuadros de la época para escribir esta novela. Estudiado este periodo se da cuenta cómo habían sido perseguidos los sacerdotes católicos por el hecho de celebrar la Santa Misa, tal como él pensaba también la hacía. Dice Benson en Las Confesiones: “Suponía que nuestras mesas de madera para celebrar la Comunión eran altares, pero en la época de los Tudor las antiguas piedras de los altares fueron deliberadamente profanadas y ultrajadas por funcionarios de la Iglesia a la yo pertenecía oficialmente, y sustituías por mesas de madera. Cosas que en Mirfield me resultaban tan queridas – ornamentos, crucifijos, rosarios – fueron denunciados en tiempos de Isabel como “baratijas” y “amuletos”. Comencé a inquietarme y poco después dejé de celebrar el oficio de la Comunión”. Parecía que todo le llevaba a la Iglesia.

Pasa el tiempo y lleva julio de 1903 y recibe el ultimátum del Mirfield para que volviera o abandonara para siempre. Tengo que señalar que él ya se había puesto en contacto con algunos católicos para que lo ayudaran con sus dificultades. Entre estas personas se encontraba el padre David Richards, también converso, quien le presentó al padre Vicent McNabb y al padre Dom John Champman o.s.b.

Emprende un viaje en bicicleta, vestido de laico por un mes, por el sur de Inglaterra. Va a la cartuja de San Hugh recomendado por el padre Richards, luego continua su viaje a Chichester donde comulga en su catedral por última vez como anglicano. Pasa por fuera de Mirfield, como para despedirse de sus muros y con la autorización de su madre un día 7 de septiembre de 1903 Benson abandona su casa materna y emprende rumbo al priorato de Woodchester, donde es acogido por el padre Reginald Buckler o.p. A las seis y media de la tarde del viernes 11 de septiembre, el padre Buckler escucha su confesión, arrodillado en la capilla del priorato, hace los actos de fe, esperanza y caridad, un acto de contrición y recibe la absolución. Así fue recibido en la Iglesia.

Benson estaba plenamente consciente de los costos que humanamente iba a significar su conversión. Sabía que sería tratado como traidor, que perdería amistades, posición. De hecho, muchos anglicanos le escribieron regañándolo por haber traicionado la memoria de su padre. Pero otros también lo felicitaron y celebraron su valentía con amabilidad y sinceridad. Su conversión arrastró a otros muchos más que siguieron su ejemplo, muchos jóvenes fueron recibidos por él en la Iglesia. A propósito de esto cuenta Arthur que cuando Hugh llegó como capellán católico a Cambridge con el tiempo se convirtió en el mejor predicador de la universidad y una muchedumbre de jóvenes pregraduados iba a escucharle y se hacían católicos, encendiendo las alarmas en la comunidad anglicana. Tal fue el revuelto que se le pidió a Arthur que hablara con su hermano para que dejara Cambridge porque se estaba llevando el rebaño. La respuesta del hermano mayor fue que mejor ellos trajeran algún predicador anglicano persuasivo y elocuente mejor que Hugh. Fueron cientos los que se convirtieron en católicos por influencia indirecta o directa de Hugn Benson.


(P) Ya finalizando nuestra entrevista, me gustaría que nos contaras cómo fue Monseñor Benson, el Sacerdote Católico

 (R) Como católico fue que todo su talento se desarrolló, de hecho fue el comienzo de su etapa más prolífera no solo como escritor, sino también como predicador, director de almas. Tuvo la oportunidad de hacer apostolado tal como él lo deseaba, sin estar en una parroquia. Pudo hacer mucho más proselitismo y evangelización desde su casa en Hare Street, viajando por Europa y América. Su sueño era poder hacer de esta verdadera villa que había comprado una colonia católica, pero la muerte frustró sus planes.

Todo el trabajo apostólico que llevó a cabo, y que si uno lo analiza bien, era casi titánico, hubiera sido imposible sin la oración, si no hubiera le hubiera dedicado gran parte del día a la oración. ¿Cómo era posible que un día hiciera tantas cosas? Por la gracia de la oración que lo animaba y de entre todas las oraciones, la más sublime: la Santa Misa. Un amigo le preguntó en cierta ocasión qué era lo que más le gustaba hacer y el respondió: “Decir la Santa Misa, y después tal vez, escribir mis novelas”. La Santa Misa era para la él, la culminación de lo más sagrado y de lo más querido, como lo señala su hermano Arthur. Para las cosas de Dios, parece decirnos, no hay descanso. Y no descansó por el celo por la salvación de las almas y por amor a Dios hasta que el exceso de trabajo le arrebató la vida. Se entregó por entero a la causa de Cristo y de su Iglesia.

(P) La máxima de Monseñor Benson era celebrar la Santa Misa, para terminar, te pregunto, Beatrice, ¿Crees que hoy en día y con la situación actual de la Iglesia hubiera sido posible una conversión como la de él? ¿Crees que él viendo este caos se convertiría o seguiría siendo anglicano?
                        
 (R)Esa pregunta me la hago a diario. ¿Se hubiera convertido ahora Benson en base a los mismos argumentos que él se dio a sí para darse cuenta que la única Iglesia de Dios era la católica?  Vista la iglesia anglicana actualmente sin dudas que se convertiría. Creo que hasta el anglicano Benson era más católico que muchos católicos actuales. Pero bueno, es Cristo el que llama, el Espíritu Santo el que sopla e inspira, y estoy segura de que hubiera oído las inspiraciones de todas maneras a pesar de la Iglesia misma. Porque con todo, nosotros, los que seguimos la Tradición, seguimos creyendo lo mismo que siempre se ha creído y nada ni nadie, ningún concilio pastoral ni un papa innovador nos va a mover y arrebatar nuestra Fe. Si Benson hubiera vivido ahora, sería un cura Tradicional, sin dudar, amaba la Misa Tradicional (no conocía otra obviamente), las oraciones de siempre, la doctrina inmutable de la Iglesia. Quizás le hubiera costado más convertirse, pero lo hubiera hecho igual.