lunes, 1 de abril de 2013

R. H. Benson y L.Castellani en un ciclo de charlas

 
Me encanta la página de Jack Tollers (www.cuadernas.com.ar/etvoila.php)
 
y debo reconocer que he sacado mucho material de lectura de su sitio. Uno agradece el desinteresado aporte que hace a través de este medio a todos a quienes nos gustan los autores afines que Tollers ha traducido. Los sermones del beato Cardenal Newman, algunas charlas de monseñor Knox, por ejemplo, y tantas y tantas otras cosas más.  Tiene también transcritas unas conferencias que el padre Leonardo Castellani dictó sobre el tema apocalíptico, tituladas "La profecía y el fin de los tiempos". Estas conferencias se pueden también escuchar por boca de su autor en YouTube.  Para nosotros que somos generaciones más nuevas y que no tuvimos el privilegio de escuchar en vivo al padre Castellani, es un deleite hacerlo ahora gracias al aporte que hacen los que suben estas cosas a internet. En fin, de estas conferencias rescato de la página web antes citada unos trozos donde el padre Castellani hace referencia a Monseñor Benson y el Señor del Mundo. Sólo una cosa le corregiría al padre. Dice en una parte que cuando Robert Hugh Benson se convirtió en católico fue perseguido por su padre. El padre de Benson había muerto antes de la conversión de su hijo menor, y no llegó a enterarse por tanto, terrenalmente de este giro. Según he leído la madre de monseñor le decía que si su padre hubiera estado vivo lo habría dejado actuar en conciencia, tal como ella lo hizo, no creando ningún conflicto. Dejemos hablar al padre Castellani:
 
"Monseñor Roberto Hugo Benson escribió Señor del Mundo, Lord of the World, que creo es la mejor de todas las obras enumeradas, exceptuando a Solovieff que puede ponérsele al lado. Roberto Hugo Benson fue hijo del arzobispo anglicano de Canterbury, Edgardo Benson White, que escribió un comentario del Apocalipsis. Su hijo menor se convirtió al catolicismo, se ordenó sacerdote y se apartó de su padre incluso en el estudio del Apocalipsis que interpretó literalmente y no alegóricamente como su padre. Y fue perseguido en forma acre por su padre y sobre todo por su hermano mayor Edward que era también novelista, inferior al cura. Fue un gran sacudón para los protestantes ingleses que el hijo de su Arzobispo se volviese católico, que se volviese Monseñor del Papa y un gran talento genial. Hasta hoy no se lo han perdonado. Murió muy joven durante la Guerra del ’14. Escribió una docena de novelas, todas buenas, algunas excelentes, pero Señor del Mundo es una obra maestra. A esta obra debo mi iniciación en el pensamiento religioso: la leía a los 16 años en una traducción mala, de Juan Mateos, presbítero, de Barcelona, que continúa siendo reeditada en Barcelona y en Chile y en México. Por lástima al pobre Roberto Hugo y por amor al arte, tomé el texto inglés no hace muchos años, y lo traduje mejor, según creo, Señor del Mundo y no El Amo del Mundo. Cuando estuve en Londres en 1956 busqué por todas partes un ejemplar mejor que el que yo tengo, sin conseguirlo; tengo un ejemplar muy desgraciado. Incluso en la librería de viejo mayor del mundo, la de Wilkes, que son varias manzanas llenas de estanterías con libros usados—hay millones y millones de libros usados—no estaba. La busqué en todos lados—en una librería me dijeron “No lo va encontrar en ninguna parte, no existe más esa obra acá. A lo mejor en una biblioteca católica tengan dos ejemplares y le vendan uno”. El ambiente protestante de la Gran Bretaña se tragó todos los libros de Benson, como está tragando los de Chesterton y Belloc, pero existen traducciones buenas en español o argentino, en francés y en italiano. No se perderá. 
Benson toma acertadamente sólo un aspecto del Apocalipsis—quizá el defecto de Hugo Wast estuvo en querer tomarlos todos juntos—y levanta un cuadro impresionante de los últimos tiempos, prolongando las líneas de fuerza de su tiempo, o sea, a principios de este siglo. Juliano Felsenburg, un yanqui, llega a ser Presidente de Europa y Emperador del mundo y es el nuevo salvador del mundo, después de haber atajado con su enorme personalidad la Guerra de los Continentes. La Iglesia perseguida por todos lados, física y moralmente, se mantiene firme en grupos reducidos, como rocas en medio de un mar tempestuoso, en medio de una universal apostasía. El último Papa, Silvestre II, un sacerdote inglés llamado Percy Franklin, antes de ser elegido medio milagrosamente por tres cardenales que quedan—quedan vivos después que el Anticristo ha hecho volar a Roma por medio de bombas (bastante parecidas a las atómicas, Benson parece que olió la bomba atómica)—Percy Franklin, el héroe de la novela, escondido en Tierra Santa, funda una nueva orden, “de Cristo Crucificado”, y hace frente a la destrucción de Nazareth , la cual debe seguir a la destrucción total de Roma.  Él está en Nazareth con su pequeña corte, los cardenales y unos cuantos que están distribuidos por el mundo y escondidos, no se dejan conocer como cristianos. Entonces, por la atracción de un cardenal ruso, el Anticristo, o sea Felsenburg, se entera de que existe todavía la Iglesia Católica que él creía que se había acabado, y decide convocar a todas las naciones del mundo para que manden una flota de aéreos para destruir a Nazareth adónde el Papa había hecho llamar a todos los cardenales del mundo que se reunieran, porque había tenido una revelación de que venía el fin de todo. Entonces Felsenburg se dirige a destruir del todo y definitivamente a la Iglesia y Dios interviene sobrenaturalmente en el momento apical y así este mundo pasó y toda la gloria de él. Termina la novela en un final misterioso e impresionante, parecido a la muerte corporal de un hombre, que algunos han estimado oscuro, y a mí me parece magistral, pues no se puede poner demasiado claros sucesos de tanta envergadura que sobrepasan la imaginación del hombre. Toda la novela es de una seriedad y elevación que roza lo sublime."
 
Tomado de www.cuadernas.com.ar/etvoila.php .Leonardo Castellani, La profecía y el fin de los tiempos, ciclo de cinco disertaciones dictadas en Buenos Aires en 1969.- 


8 comentarios:

  1. Beatrice, muchas gracias por los elogios, recomendación, etc...

    Pero la dirección correcta es

    www.cuadernas.com.ar/etvoila.php

    Santas Pascuas,

    J.T.

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  2. Estimado don Tollers: No hay de qué, es más todo lo contrario, muy agradecida además por la corrección del sitio, que paso a rectificar. Tenía guardado en texto de Castellani cuando estaba en Word, gracias a eso puede copiarlo.
    Un abrazo y ¡Feliz y Santa Pascua!
    Beatrice

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  3. Noble Beatriz: ¡Muchas gracias por el link! ¡Muy interesante y excelente blog el tuyo y por sobre todo formativo...!(como que ya aburría demasiado "el maravilloso mundo interior" de los bloggers tradicionalistas jajaja)

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  4. Gracias Sacristán Serrano. Estamos en comunión de pensamiento, por lo tanto no podía dejarlo fuera de los blogs que sigo. Me alegra que le haya gustado el blog y coincido con eso de los típicos blogs tradis, paladines de la verdad muchas veces sin caridad, que crean el efecto contrario, sino pregúnteles a esos que hacen unos test caza-tradis. Se nota que no han entendido nada y que no conocen la Tradición.
    Un fuerte abrazo y espero tenerlo comentando por aquí,
    Beatrice

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  5. Estimada Beatrice
    Como no coincidir con el P. Castellani en que esta novela del P. Benson es de lo mejor que hay. Es cierto que el final es abrupto, digamos, y que uno se queda con ganas de más. Pero ¿acaso podría decir algo de lo que viene después?
    Recomiendo el comentario a esta obra que hace el P. Alfredo Sáenz en su libro "El fin de los tiempos y 6 pensadores modernos" (ahora 7, pues agregó a Hugo Wast).
    En Jesucristo,
    Fernando

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  6. Estimado Fernando: Tiene usted toda la razón. Uno queda con gusto a poco. A Benson parecen gustarle los finales que dejan algo pendiente, o que nos dejan con las ganas de saber qué pasará después o simplemente con las ganas de que nos entregue algo más claro, como en el Triunfo del Rey que uno no sabe a quién se refiere uno de sus personajes principales con sus últimas palabras. Creo que, como dice el padre Castellani, no quiso especular sobre cosas tan santas y misteriosas de un futuro milenio. Claro porque si fuera por mí continuaría con el milenio espiritual. Pero bueno, no lo hizo Benson y creo que no hay nadie que se hay atrevido a hacerlo. El libro del padre Sáez es buenísimo, lo he leído con mucha atención, y el capìtulo que más me gustó fue el dedicado Dostoievsky.
    Gracias por comentar, un abrazo,
    Beatrice

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  7. Beatrice :hace poco le escribi para contarle que habia descubierto su blog (al que ya me hice adicto).
    En estos momentos tan dificiles y confusos y en busca de respuestas he leido por algun lado de un libro llamado PUSILLUS GREX de una autora chilena (Paula Aguirre Moltedo).Quisiera saber si hay forma de comprarlo, aunque busque en un famoso buscalibros chileno y no figura.
    Deseando haya pasado usted una buenas PASCUAS DE RESURRECCION, la saluda desde algun lugar de la pampa humeda Argentina

    criollo y andaluz

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  8. Estimado Marcos:
    Le deseo a usted también una muy feliz pascua de resurrección. Sobre el mentado libro puedo decirle que conociendo a su autora personalmente, sé que la edición impresa se hizo con un número reducido de ejemplares que nunca estuvieron en ninguna librería. ( el sitio que usted consultó es excelente, muy confiable, si quiere comprar un libro, no dude en hacerlo en buscalibre) Está en scribd desde donde se puede descargar: http://es.scribd.com/doc/134000925/Pusillus-Grex
    Espero que no haya tenido mayores problemas con la lluvia, y me dolió profundamente lo ocurrido en La Plata y Bs.
    Gracias por tenerme en cuenta dentro de sus gustos bloggeros,
    Un abrazo,
    Beatrice

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