lunes, 10 de julio de 2017

Crecer acolitando, a 10 años del Summorum Pontificum

Tendrán que perdonar lo absolutamente autoreferente de este post, pero quiero entregarles a ustedes un testimonio fotográfico de mis hijos sirviendo en el altar ahora que estamos recordando los 10 años del Motu Proprio que ha significado  mayor libertad para los sacerdote que desean celebrar la Misa Tradicional. El mayor de mis hijos varones comenzó a acolitar el año 2010, cuando tenía 8 años,  y a medida que fueron creciendo sus otros dos hermanos se le sumaron.   Para estos niños la misa dominical y la de precepto es la Misa Tradicional, no conocen otra, y cuando les ha tocado asistir ya sea por una misa colegial o por algún matrimonio a la misa nueva se dan cuenta de inmediato de los diferencias con la Misa Tradicional. Se equivoca grandemente aquel que piensa que por estar en latín o por estar el sacerdote de espaldas, los niños no entienden o no se dan cuenta de lo que está ocurriendo en el altar. Con su misal en mano no tienen por qué no entender y se sienten "participando" de una mejor manera que en el novus ordo. Bendito sea Dios que podemos tener nuestra misa de siempre.  Dios quiera que todos los niños que tienen el honor de acolitar en el altar perseveren en su fe y no se dejen tentar por los actuales cantos de sirenas a los cuales son expuestos cada día. El combate espiritual para los niños de hoy es y será feroz, y sin la misa creo que será imposible que ellos resistan.

Sirva además este recuerdo fotográfico para agradecer a aquellos que se tomaron el tiempo en cada misa para enseñarles a mis niños: a Enrique Jara, a Matthew Taylor; a Carlos Sebastián Castro;  a Marco Echeverría; a nuestros amigos de Una Voce Casablanca en especial a Egons Morales entre otros; a los amigos de Una Voce Magnificat que siempre los han acogido con los brazos abiertos para que sirvan en el altar cada vez que vamos a Santiago. Mis niños nunca han  tenido una preparación formal, como una jornada especial de entrenamiento y todo lo han aprendido en cada misa rezada y cantada.

Agradecer también a los sacerdotes a los que han servido en el altar: padre Jaime Herrera, de la Parroquia Nuestra Señora de las Mercedes de Puerto Claro donde sirven cada domingo; padre Milan Tisma, padre Andrés Chamorro, monseñor Jaime Astorga, padre Hernan Ducci, padre Carlos Hamel, padre Jonathan Romanoski, padre Luis Reynoso,  padre Mauro Ojeda, padre Julio Coca. Si me olvido de alguno, mis disculpas. Que Dios les bendiga.

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