jueves, 17 de noviembre de 2016

Una tumba: Nursia después del terremoto, Italia después del catolicismo por Hilary White

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          Una tumba: Nursia después del terremoto, Italia después del catolicismo

                                                                                 Por Hilary White, para The Remnant

Nosotros somos ahora el remanente de la Iglesia. No contamos con un liderazgo digno de ese nombre. No podemos ir hacia donde ellos están yendo porque están yendo hacia la perdición. Esto ya parece tan horrendo, tan insoportable que solamente nos queda una cosa por hacer: si es necesario, continuar por nosotros mismos.

Todos ustedes habrán escuchado que fuimos nuevamente golpeados por un gigantesco terremoto el mes pasado. Creo que hubo en las noticias alguna información al respecto antes de sus elecciones. Estoy en este momento escribiendo en un tren en el norte de Italia donde he estado más o menos vagabundeando por los campos buscando un lugar nuevo para vivir mientras resuelven si mi casa en Nursia va a poder seguir en pie. Las cosas están un poco extrañas por el momento, pero pienso que no más extrañas en general que lo que están en la vida de la Iglesia. Actualmente mi vida espiritual se parece mucho a una situación de gran incerteza, de confusión y de convulsión, por tanto es difícil quejarse por la oportunidad de sufrir exactamente como Cristo está ahora sufriendo en su Cuerpo Místico.

El gran terremoto de Nursia del 30 de Octubre no fue una sorpresa para ninguno de los habitantes locales.  He aprendido sobre el grado de despreocupación de los italianos hablando con algunos de los nurcinos. Ellos se encojen de hombros y dicen: “Sí, los grandes generalmente ocurren con alrededor de uno o dos meses de diferencia”, y  luego retornan a nuestro vaso de vino. Estábamos por entonces justo coincidiendo con el momento en que ocurrió el primer terremoto – 6,4 pero a unos kilómetros de distancia – que nos golpeó el 24 de Agosto. Por ahora todos ustedes han visto las imágenes de la Basílica de San Benito, colapsada en un montón de escombros. Parece entonces que hay una pequeña diferencia entre los 6,4 y los 6,6 y esta vez Nursia fue el epicentro.

El más fuerte ocurrió en la Fiesta de Cristo Rey y fue precedido por una serie de sismos durante la semana. El 26 de Octubre alrededor de las 7 de la tarde yo estaba sentada con una amiga en su cocina, tecleando en el computador y al segundo siguiente  estaba sumergida debajo de la mesa. Mientras yo gritaba alarmada las luces se apagaron y hubo un ruido como de un camión ingresando a la casa, la cual osciló por unos 15 segundos, al tiempo que los armarios de la cocina se tambalearon y los vasos saltaron en su prematuro final alrededor nuestro.

Después de hacer un esfuerzo por calmarnos y de barrer los vidrios, mi amiga y yo nos tomamos una buena dosis de whiskey canadiense y fuimos a dar un paseo, encontrando  a los pocos metrosca muchos amigos en la Piazza. Después de chequear el perímetro, en el cual vimos que no existían muchos daños, – al fin y al cabo gracias a los nuevos estándares de Nursia -  y que nuestro nuevo contrafuerte había hecho su trabajo afirmando a los edificios, decidimos ir a ver si el restaurant Grotta Azzura estaba abierto y si nos podían servir un plato de pasta. Ambas estábamos buscando comer carbohidratos, y supusimos que un 5,4 era suficiente justificación para un poco de comida gratificante.

Ambas conocemos a gente que estaba en los hoteles y  pensamos que si íbamos a morir sería mejor hacerlo en buena compañía. Cuando el segundo golpeo en la tarde, de grado 6,0, estábamos justo empezando el vino. El enorme edificio de piedra medieval – que había sido completamente restaurado a prueba de sismos después de la serie de terremotos en los años ´70 – se sacudió como en una especie de vals lento alrededor de nosotros. Franco, el metre, canceló nuestra orden y envió a los cocineros a casa. Nos preparamos algunos jamones rebanados y queso, y terminamos nuestro vino a la luz de una vela. Se sorprenderían de como  una buena comida sabe cuando uno está con un miedo al peligro mortal. ¡Y nos dieron gratis un tiramisú! Antes de irnos, Franco me preguntó si pensaba que había visto el final de esto. Dije: “no”.

Esto fue el miércoles. Este terremoto dañó la capillita improvisada que los monjes habían armado. Ahí podían rezar la Misa y un limitado Oficio Divino (Laudes y Vísperas) para los “fieles”. Después de uno o dos días, recibimos mensajes diciendo que podían ofrecer la Misa por la Fiesta de Cristo Rey en la tienda de regalos a las 8:30. Teníamos la impresión que esto en estricto sentido no estaba autorizado – la tienda de regalos había sido dañada – pero que las autoridades harían la vista gorda si no había mucha gente. Los monjes son muy populares con todos en Nursia, incluyendo a la policía y a los bomberos.

Esa mañana me levanté – mi casa, que está bien lejos de los muros de la ciudad, hasta el momento no había sufrido daños – y me vestí. Obviamente que iba a ser  una hermosa mañana una vez que la temprana bruma se esfumara. Octubre en general es  nuestro mejor mes de Nursia. Hice todo normalmente: alimenté a los gatitos, me puse mi uniforme de otoño de falda de tweed y un jersey negro, me envolví con guantes y bufanda contra el frío otoñal y bajé la colina en mi bicicleta.

No fue hasta que estuve en la Piazza que noté que algo andaba mal: no había nadie ahí y ya eran las 8:25. Llamé a una amiga y ella todavía somnolienta me dijo que yo me había olvidado del cambio de hora y que eran en ese momento las 7:25. Me encogí de hombros y fui al hotel Grotta Azzura a matar el tiempo con una taza de té en su salón de la mañana. Afortunadamente, más de lo que pensé en ese momento, había llevado conmigo mi computador y la señal wifi del hotel estaba muy buena.

Alrededor de quince minutos después, a medio camino de mi segunda taza y en medio de una conversación con un amigo en Tucson, estaba dando tumbos con un pánico ciego afuera del hotel mientras un ruido como del fin del mundo gritaba y rugía alrededor nuestro.  Del resto de lo que sucedió lo he escrito en alguna parte. Cerca de cinco horas después dos amigos y yo, con  una caja con gatos, escapábamos Nursia con rumbo a Roma en un autito.

¿Cómo está Nursia ahora? Lo suficiente para decir que tras diez días, la gente de Nursia, mis amigos y vecinos, están viviendo en tiendas de campaña y siendo alimentados en comedores comunitarios atendidos por militares italianos. Nursia está, si no muerta, entonces en una situación crítica. Mi amigo, que dirige una tienda de computadoras, me ha dicho que hay energía en el pueblo, pero el agua es insegura y desde luego no hay comercio.  Él está en conversaciones con la municipalidad para ver la manera de reabrir los negocios, a fin de proveerse de comida y para las necesidades básicas. Yo por ahora me estoy quedando lejos, por ninguna otra razón más que la de aliviar la presión a los servicios de emergencia al tener que alimentar a una boca más.

Mientras tanto el asunto de la vida católica de Nursia permanece abierto. Después del terremoto de Agosto la municipalidad  cerró todas las iglesias que aún estaban en uso, 4 de 11. Se está ofreciendo una Misa Novus Ordo semanal en una tienda de campaña colocada fuera de los muros. Visité está casa de Dios y escasamente he visto algo tan miserable y deprimente.

El horripilante logo del Año de la Misericordia estaba puesto cerca de la puerta con la señal de: “Porta Santa della Misericordia” sobre la entrada. Los italianos no son tontos, y aunque les “gusta” el Papa Francisco, ellos conocen un truco publicitario vacío cuando ven uno y también saben cómo es un político cuando ven a uno.

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La verdad es que aunque la próxima extinción de la vida católica en Nursia es ahora visible externamente, sin embargo ya antes existía, pero difícilmente alguien lo notaba porque aún permanecían los edificios.

¿Qué es lo que la Iglesia está haciendo? Removiendo las obras de arte y el mobiliario de las iglesias y llevándolas a “salvo” en Spoleto o a donde sea. Esto ya sucedió antes. Esta realidad es sabida por la gente de Norsia: que muchas de sus iglesias quedaron sin reparar desde los terremotos de 1979 y de 1997, y su mobiliario, arte y vestiduras están descansando confortablemente en cajas de museos.

El día del terremoto de Agosto, el obispo apareció con un pequeño séquito. Dio unas pocas entrevistas a la RAI frente la imagen de San Benito mientras estábamos en la  capilla de la cripta cantando el Oficio de Laudes “acompañados” de las réplicas. Entonces él anunció la clausura de todas las iglesias y volvió a Amatrice, ciudad que fue totalmente destruida. Tiene una foto con sotana sosteniendo una pala, y  luego se marchó. Volvió de nuevo cuando el Primer Ministro  visitó la ciudad, luego con el papa y después de nuevo cuando vino el Presidente Mattarella. He oído que el Cardinal Bagnasco, la cabeza de la conferencia episcopal  italiana, vino a visitarla la semana pasada por tanto supongo que él estaba ahí también. Pero aparte de esto, no lo hemos visto.  Le he escuchado a mis amigos de Nursia que a él no se le ha extrañado mucho.

Esto es lo que no ha sucedido en Nursia:  durante el día no hay ningún sacerdote disponible en la Piazza para oír confesiones. Nadie ha llevado un confesionario de madera fuera ni de la Basílica (monjes) ni de la co-catedral (diócesis) para ofrecer el sacramento de la reconciliación en este tiempo de grave crisis. No hay ninguna procesión alrededor de los muros, rogando la intercesión de Nuestra Señora, o de San Benito, o de Santa Escolástica. No hay rezos públicos del Rosario organizados oficialmente en reparación. No hay llamados que provengan del obispo o de los sacerdotes a volver a la Fe. No hay misas ni otros ritos ofrecidos por la diócesis en público dentro de los muros de este antiguo centro del Catolicismo. Tal vez nadie lo ha pensado.  Por cierto, en la mañana del 30 de Octubre cuando los monjes confesaban en la Piazza mientras esperaban la Vigili del Fuoco para conducirnos por un sendero hacia las afueras de la ciudad, solamente una persona fue. Pero los restaurants permanecían abiertos, eso es algo. (Los monjes equiparon rápidamente una capilla en sus “scavi”, esto es, en el área excavada cerca de la Basílica donde las ruinas de la casa de San Benito, del siglo II antes de Cristo, han sido preservadas. Ahí continuaron con su Misa conventual diaria, aunque asistían solamente  ellos y aquellos “amigos del monasterio” los cuales estaban en la lista de correo electrónico. Tuvimos la impresión que esto era bastante mal visto arriba. Las Clarisas Pobres mantuvieron sus puertas abiertas para el raro Novus Ordo con sus panderos…sí, panderos reales, pero ustedes pueden imaginar que no era muy bien atendido).

Para los Norteamericanos es habitual pensar en Italia como un lugar católico, donde las familias son numerosas y cada pueblo tiene su iglesia parroquial, su procesión mariana,  y sus bulliciosas fiestas de santos. Una imagen color rosa de paz y de catolicismo fiel que probablemente fue creada por la mentalidad anglo después que las tropas llegaran de la guerra a casa. El problema es que esto es una reliquia del pasado.  Incluso aquellos que han tenido un breve vistazo más de cerca han descubierto un cambio casi apocalíptico de esta idílica imagen.

La vida católica y la fe  en Italia han ido en declinación desde el  Risorgimento del siglo 19, cuando los secularistas y anticlericalistas establecieron el Reino de Italia, una ficción de corta vida que en mayor parte sirvió para despojar al papa- a punta de pistola – de su autoridad temporal. También fue el periodo en el que fueron transformadas las leyes y las regulaciones económicas, forzando  a salir a los campesinos y a otros habitantes del mundo rural de sus tierras ancestrales hacia las ciudades en busca de trabajo, un proceso que trajo como resultado una completa descristianización de poblaciones completas en muchos países del norte de Europa después de la reforma protestante.

La erradicación cultural y religiosa  – el desarraigo literalmente hablando – de los italianos ha traído como resultado que las mayorías de las áreas rurales de Italia son económicamente inhabitables. Aquellas comunidades que sobreviven  por completo de algún tipo de agricultura no turística están sufriendo. Los niños nacidos en Nursia pueden vivir ahí hasta que terminan sus estudios universitarios y  luego deben irse si sus padres no tienen su propio negocio que les provea de trabajo. Hay en Nursia una casa para ancianos donde las  personas mayores, cuyos hijos y nietos han dejado la ciudad, deben ir cuando ellos ya no pueden moverse por sí mismos.

¿Por qué los italianos han olvidado su fe? ¿Cómo perdieron su identidad? Las preguntas pueden ser respondidas de manera material y mecánica, mirando las tendencias históricas, económicas, políticas y filosóficas, pero en esencia sigue siendo un misterio.

Los monjes me han dicho que los bomberos, la policía y otros trabajadores de servicios de emergencia son al menos vestigialmente católicos. Todos los que conozco aquí me responden muy favorablemente cuando les cuento que me vine a vivir a este lugar por razones religiosas, escapando del extremo y agresivo espíritu secularista de mi patria anglo. Pero unos pocos que están fuera de la comunidad tradicionalista, dominada en Italia por un resto de la nobleza italiana, realmente no tienen idea de lo que quiero decir. La mayoría de ellos quedan perplejos y confundidos con esto.  A algunos les divierte. Otros se encogen de hombros y cambian de tema.

Italia no es en verdad un lugar feliz. Honestamente, fuera de los distritos turísticos, Italia es un lugar muy depresivo y deprimente. Las ciudades industriales están dominadas por la uniformidad, por los cuadrados y por la desadornada arquitectura de la post guerra, mucha de la cual está agrietada y desmoronada por el clima húmedo. A nadie le importa mucho. Las ciudades están siempre salpicadas con construcciones abandonadas o semi abandonadas. En todas partes, incluido en Nursia, uno puede encontrar proyectos a medias que fueron abandonados pudriéndose con andamios oxidados y malezas que crecen alrededor de los pilas de bloques y baldosas. La corrupción política y económica es aceptada como una derrota por un público que sabe que no puede hacer nada ni podrá hacerlo. La gente en esto país, tanto expatriados como nativos por igual, aprenden a vivir como refugiados en sus propios hogares, esperando desastres y adoptando una mentalidad cínica y a corto plazo que hace imposible una planificación a futuro en cualquier escala.

¿Qué le pasará a Nursia? Se ha preguntado si existe alguna razón para reconstruir las iglesias en ruinas mientras la gente de la ciudad ha demostrado su falta de interés por la religión a la cual están destinados. Tal vez es mejor preguntar ¿Qué debe pasar? ¿Qué debemos hacer?

La única respuesta a esto es obvia: debemos re-evangelizar este país y a todos los demás. Debemos mirar al pasado profundo para comenzar. ¿Cómo fueron cristianizados los países? La respuesta es incómoda, por decir lo menos, y dadas nuestras actuales circunstancias, en Roma no podemos observar los habituales canales para ayudarnos en esto. En efecto estamos viendo que en Roma, tal como en los días del Antiguo Imperio, hay una nueva forma de persecución de la Fe más que fuerza y apoyo. Y espero que esto en vez de mejorar, se ponga peor.

Entonces, ¿Cuál es la respuesta? Tal como muchos lectores saben, soy una fanática de las Crónicas de Narnia y todo este tiempo he estado pensando en lo que Aslan le dice a Lucy: que ella debe seguirlo incluso aunque los otros, sus leales mas no muy santos hermanos mayores Peter, Susan y Edmund, no lo hagan. Ella debe seguir adelante incluso si está sola. Nosotros estamos ahora, el remanente de la Iglesia, en la misma posición. No contamos con un liderazgo digno de ese nombre. No podemos ir hacia donde ellos están yendo porque están yendo hacia la perdición. Esto ya parece tan horrendo, tan insoportable que solamente nos queda una cosa por hacer: si es necesario, continuar por nosotros mismos.

Creo que los monjes de Nursia tienen una parte de la respuesta. No están abandonando la ciudad, aunque ellos no tienen un edificio para vivir o una iglesia donde rezar. En agosto construyeron una especie de campamento de trabajo en su monte con vista a la ciudad, lo establecieron para las largas jornadas de trabajo y oración, para proseguir con su vida benedictina por su propia salvación y por la salvación del mundo.

Ahora todos debemos encontrar soluciones similares, cada uno sirviendo donde esté y con las capacidades que nos otorga nuestro estado de vida, en nuestro lugar en el mundo. ¿Cómo reconstruimos una civilización cristiana? ¿Qué es la “Nueva Evangelización”? La misma Vieja Evangelización. No tenemos otra opción. Otra respuesta nos conduce al precipicio de la desesperación.

                                                                                     Traducción Beatrice Atherton
                                                                                     Artículo original aquí


                                                                                                                                                                             


5 comentarios:

  1. "La única respuesta a esto es obvia: debemos re-evangelizar este país y a todos los demás."

    Eso. Nada más.
    ¿Cómo? Salmo 150.




    Y así, como punto de crítica, evitar verse en un remanente de perfectos (no digo que así lo crea, pero con lo de Lucy podría leerse algo así). Veo peligroso el verse como "los buenos" intraeclesialmente por doctrina, un aprecio litúrgico... Es algo difícil vernos como se debería, en eso estamos todos, supongo, tampoco yo puedo dar respuesta.

    Paz.

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  2. Nursia, el nombre latino, lleva "s" (una confusión habitual por el "Norcia" italiano).

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  3. Gracias por la corrección, me confundí tal cual usted dice con el Norcia italiano.
    Y efectivamente, yo tampoco tengo la respuesta porque aparte de estar solos, estamos divididos, llenos de rencillas y de celos internos. Así, estimado, no es mucho lo que se puede hacer más que, como dice la autora del artículo, lo que cada uno en su estado y con sus medios puede.

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  4. Excelente articulo Beatrice. Gracias por su traducción y publicación.
    GO AHEAD..

    A.G.

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  5. "Veo peligroso el verse como "los buenos" intraeclesialmente por doctrina,".
    Estimado Seminarista, la 'doctrina', desde el punto de vista católico, o es buena, o es mala. O es la Verdad, o es falsa. No hay medias tintas, no hay relativismos. Así que si usted cree que buscar y seguir la doctrina buena y correcta, es 'peligroso', no ha entendido nada del catolicismo.
    Y además, dejemos esta demagogia buenista, y vea si su disparate se aplica a alguna otra cosa: 'Veo peligroso el verse como "los buenos" en medicina por aplicar la correcta práctica médica', 'veo peligroso el verse como "los buenos" en ingeniería por seguir las reglas correctas en la edificación de puentes', etc.. Como verá, son disparates. En todas las cosas serias y que nos importan de la vida, existen formas correctas e incorrectas de hacerlas. Y si el tema nos interesa, queremos ser de 'los buenos' de los que se toman el tema en serio, de los que se esfuerzan en comprenderlo, y de los que quieren practicarlo y aplicarlo bien.
    Si usted 've peligroso eso', puede irse con su demagogia a otra parte.

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