jueves, 11 de abril de 2019

Pusillus Grex: un relato sobre el fin de los tiempos


                          
Hace exactamente diez años escribí esta novela apocalíptica, y este año 2019 la he autopublicado en su segunda edición en Kindle Direct Publisching  de Amazon, tanto en formato de libro de tapa blanda como de eBook Kindle, con varios aumentos y correcciones al original. Por aquel año 2009 había leído varias novelas de este corte como el Señor del Mundo, de R.H. Benson; Los papeles de Benjamín Benavides y Su Majestad Dulcinea del padre Castellani,  Juana Tabor y 666 de Hugo Wast, entre los que recuerdo, y quedé fascinada con el tema y con el tratamiento novelado del mismo, y me propuse hacer yo misma una nueva novela parada en este siglo XXI. A cada escritor que estudia y hace una hermenéutica del Apocalipsis siguiendo la Tradición, le corresponde agregar un nuevo ladrillo en la construcción de su interpretación en la medida que el tiempo avanza hacia la Parusía y  que las profecías comienzan a sernos un poco más claras conforme se van cumpliendo y  apreciamos las señales.

¿Una novela católica? ¿Una novela católica para el tema del  Apocalipsis? Sí, y ¿por qué no? ¿Acaso soy la primera? Y aunque parezca extraño me hago esta pregunta porque el género novelesco es mal visto en algunos círculos católicos.  Ellos están para cosas superiores más que para leer “novelitas”, y  claro, yo lo entendería si solo existieran  autores y libros que no aportan a enriquecer lo único que de verdad importa: agradar a Dios y salvar el alma.  A la mala literatura Castellani la llamó  “literatura desagradable y de pesadilla”, y me parece perfecto que no lean novelas sosas y que no contribuyen a elevar el espíritu.  De hecho yo tampoco las leo. Pero que existan novelas desechables en sus contenidos, no hace a la novela despreciable en sí misma, no solo porque ha sido utilizada por grandes maestros de la literatura católica para evangelizar, sino porque más bien suena al típico intelectualismo de las élites tradicionalistas que caen en el fariseísmo despreciando todo aquello que ellos consideran de un nivel inferior para su alcurnia intelectual. Yo también me considero tradi, pero no se me ocurría jamás decir que no leo novelas, como las de Jane Austen, porque no están a mi altura. ¡Pamplinas! ¿Cómo no va a ser gratificante y un recreo para el espíritu leer por ejemplo a  P. G. Wodehouse? ¿O me van a decir que tampoco leen las novelas de Dostoievski? Y cito el buen libro de Sebastián Randle donde hace hablar al padre Castellani con el Cardenal Newman creando diálogos entre ellos en base a textos de ambos.

 “Castellani hizo una pausa. Pero pronto recomenzó con algo conexo. “Los fariseos odian la literatura porque son fanáticos”. “¿Cómo es eso?”, preguntó el inglés. Castellani contestó de inmediato: “El fanatismo tiene atinencia al fariseísmo pero no es lo mismo. Todo fariseo es fanático pero no todo fanático es fariseo. ¿Qué es el fanatismo? El fanatismo consiste en poner arriba de todos los valores religiosos – lo cual está bien – y después suprimir o despreciar todos los otros valores, lo cual está mal. Los valores religiosos son ciertamente los más altos de todos, son la cúspide de la pirámide de los valores, pero la pirámide no es pura cúspide; la cúspide tiene que estar sustentada por la falda. Si Ud., se sube a la cúspide y después retira la falda, se cae Ud., y la cúspide; y ésta deja de ser cúspide. El fanático es muy religioso o cree serlo; pero da en despreciar todo el resto, la ciencia, el arte, la nobleza e incluso las virtudes naturales, el talento, el genio, es espíritu de empresa. Su religión se desboca, como si dijéramos. Hay religiosos que son buenos religiosos (o lo creen) y desprecian a medio mundo; desprecian, por ejemplo, a las otras Órdenes Religiosas o a los casados, desprecian el Matrimonio. Son fanáticos.”
       La Gran conversación Castellani – Newman, Sebastián Randle, Editorial Vórtice, Buenos Aires, 2005, pág.71.

 Como anécdota, cuando intenté publicar esta novela en una editorial acá en Chile, en una editorial católica tradi que ya no existe, el editor señaló que él no leía novelas y que, por tanto, no las publicaba. Hubiera sido para mí más útil que me hubiera dicho: “su novela es muy mala, redáctela mejor, corríjala y tal vez la publiquemos”, pero me cerró las puertas en las narices por el mero hecho de ser una novela. Me fue mal también cuando se la presté a un cura amigo que, tras tenerla en su poder por un buen tiempo y yo pedirle el ejemplar de vuelta, me sale con que tampoco él lee novelas y que no le ha visto.

Género literario subvalorado, y hasta despreciado por muchos en el mundo católico, ha sido, sin embargo  ganado por el paganismo que publica y publica novelitas new age o de corte erótico a destajo batiendo récord de ventas.

Creo que los católicos debemos volver a ganar un espacio en el mundo de la literatura, devolviéndole a la novela católica el importante rol de hacer apostolado mediante historias que acerquen al público a la Fe. Hay tantos y tantos temas que pueden ser tratados de manera amena, sencilla y eficaz. Se puede hacer un muy buen apostolado enseñando doctrina a través de novelas que atrapen al lector hasta el final. ¿Por qué dejar este espacio a los neopaganos, a los ateos, a los que escriben novelas para burlarse de nuestro Señor y que luego las hacen películas, y de pasadita ganar millones escandalizando a los fieles? ¿Nos falta creatividad o es nos hemos llenado de complejos?

Mostrar a personajes comunes y corrientes, con vidas similares a las que cada uno de nosotros lleva, con sus mismas inquietudes y problemas,  y  ser capaces de transmitir las respuestas y los consuelos que la religión católica da, es un gran desafío y una tremenda oportunidad para volver reencantar a los lectores, que andan como perdidos en medio de los lobos, con lo que la religión católica enseña y predica desde que nuestro Señor fundó la Iglesia. Sorprender al lector y llevarlo a decir “a mí me pasa lo mismo, vaya, no soy el único”. Sí, porque el hombre es el mismo siempre, con los mismos problemas existenciales, con las mismas dificultades y  en búsqueda de respuestas y de sentidos, y una novela que los aborde desde el punto de vista católico vaya que puede ayudar. Un tema, una novela. Tal como lo hizo R.H. Benson, cuando para tratar el problema del sentido el sufrimiento escribió Initiation;  para el peligro del espiritismo escribió The Necromancers, por dar un par de ejemplos. ¿Acaso no se han sentido atrapados por la lectura de los libros de Louis de Wohl y sus novelas históricas sobre Santo Tomás, sobre San Pablo, sobre Santa Elena, sobre san Ignacio de Loyola, etc, etc? Su lectura, ¿no los ha acercado a ver a estos Santos como personas más cercanas e imitables que una hagiografía que los pone casi como seres angelicales?  ¿Por qué dejamos de hacer este tipo de literatura? ¿Acaso ya no teníamos nada más que decir frente a las inquietudes y dificultades de la vida?

 No todos aprenden de la misma forma, ni tienen la capacidad para leer a los grandes maestros de teología…y tampoco les interesa. ¿Por qué no acercar a esas mismas personas a los santos, a los Padres de la Iglesia y a sus soluciones frente a las dificultades primero a través de relatos simples como en una novela para luego entrar en la formación filosófica y teológica? Podemos crear en las personas la inquietud por formarse y por aprender más porque quizás no han tenido la ocasión de conocer el gran tesoro que tiene la filosofía y la teología católica porque lo ven como algo que solo compete y que pueden entender los eruditos. Las almas necesitan saber lo que es necesario para salvarse. ¿Cómo podrían buscar a Aquel no conocen y cómo podrían llegar a amarle si no les han hablado de Él, si no saben a Quién es el que buscan?.

En definitiva, la novela católica puede ser un excelente medio de apostolado, y en especial, del apostolado tradicional. Entiendo que a este género narrativo se le haya despreciado por la mala literatura que existe actualmente, pero no podemos ceder este espacio a los enemigos de la fe ya que, nos guste o no, la gente sigue leyendo novelas y lo que el mercado ofrece es una soberana basura descartable.

Esta es una de las razones que me ha llevado a publicar esta segunda edición a un público más amplio: revalorizar la importancia que tiene la novela católica para llegar con sana y buena doctrina a un público que desconoce hasta los rudimentos de nuestra religión y que del tema apocalíptico solo sabe lo que las películas de Hollywood les muestra. Tal como lo decía el padre Castellani:

“La gran cuestión hoy día no es convertir a los salvajes al cristianismo, sino convertir a los cristianos en cristianos”.
(La gran conversación, Castellani-Newman, Sebastián Randle,  o.c. pág. 73)

Con esto no quiero decir que mi novela es “la gran novela católica” ni mucho menos. Mi prosa no pretende ser del de una gran obra literaria – de hecho me dijo alguien por ahí que mi novela carecía de interés literario – ni la de un genio de la literatura. No me da para tanto. Mi estilo es básico y hasta rudimentario, pero no importa, lo que verdaderamente importa es la historia misma, en el escenario del fin de los tiempos, con todo lo que he podido recoger de las Sagradas Escrituras, de las interpretaciones de los grandes teólogos, y en especial de Castellani, Benson y Newman.  He hecho un esfuerzo, un gran esfuerzo por crear esta narración,  me obligué a estudiar el tema de la Parusía y me he entretenido creando a mis personajes y sus aventuras. Pasados diez años desde su primera edición es para mí sorprendente que muchas de las cosas que pensé que podían pasar, ahora las estamos viviendo. Y no es porque tenga el don de profecía ni nada que se le parezca, sino que pude vislumbrar algunas cosas porque tuve buenos maestros en estos hombres de Dios que he citado y que me dieron pistas sobre como la historia se ha de desplegar.

 He trasladado a mi Mateo y a su familia al tiempo de la realización de las profecías apocalípticas, con todas las consecuencias morales y materiales que va a acarrear mantenerse fiel a Cristo y a su Iglesia: persecución, dolor espiritual, pérdida material, crisis de fe, y un largo etc.  Mi novela es protagonizada por la gran familia de este querido ente de razón que es mi personaje principal. Una familia católica tradicional que bien podría ser la suya o la mía y que, en un poco tiempo, se ve envuelta en la vorágine de la persecución del Anticristo viendo cómo poco a poco su tranquila y rutinaria vida se va desintegrando. Ellos nunca imaginaron que estaban hechos para lo heroico y que Dios les tenía preparada una gran prueba que tendrían que sellar con su vida, ya que para ganar hay que perder, porque perdiendo todo lo humano ganaron al único que es nuestro Todo.

No soy nadie en el mundo literario y reconozco mis limitaciones, pero en esta novela he puesto mi corazón y me sentiría muy honrada que pudieran comprar y  leer mi cuento. Los animo a leerla, y si llegan a hacerlo, a comentarme qué les ha parecido.     Para comprarla pinchen aquí

Les recordamos visitar la página de Marchando Religión para encontrar más artículos.


miércoles, 6 de febrero de 2019

Un oratorio familiar para la Misa Tradicional: mi experiencia

Oratorio Parcela Santa Juana, Hijuelas


Cuando R.H. Benson estaba como capellán católico en la Universidad de Cambridge examinó seriamente su manera de servir mejor a Dios en este mundo, y confiesa en una carta dirigida a su madre que parece que Dios Todopoderoso lo está llamando a vivir una especie de apostolado de ermitaño moderno, y una de las razones que da para llegar a esa conclusión es que Dios le ha dado desear esto ardientemente y este deseo iba creciendo año tras año incansablemente. Estoy segura que muchos de ustedes han pasado por esta misma experiencia: esa santa idea que está una y otra vez presente en la mente y que no dejará de hablar o hasta de gritar  hasta que no se lleve a cabo.

Pues bien, algo parecido me ocurrió hace años: el ferviente deseo que en nuestra finca o campo, como lo quieran ustedes llamar, debíamos construir – no sé cómo ni con qué recursos – una capilla familiar, un pequeño oratorio para uso exclusivo de la Misa Tradicional. Tenemos un terreno bastante grande y necesitábamos tener un lugar como familia para rezar. No era fácil, no solo porque nuestros recursos eran muy limitados, habíamos tenido malos años por los precios bajos de nuestros productos, y además, no teníamos idea de cómo construir una capilla, sus especificaciones técnicas, la formalidad de las dimensiones de un altar, entre otras cosas.

Finalmente los recursos llegaron y le encargamos los planos a un arquitecto. Confieso que mi idea para el oratorio era más bien una capillita pequeña, lo suficiente para nuestra familia, y me sorprendió que el arquitecto nos diseñara una capilla casi al estilo de esas que se construían en los fundos hace más de un siglo y bueno, era casi imposible poder construir una cosa tan grande.

 ¿Qué hacemos? – pensamos con mi esposo - ¿Qué tal si construimos algo similar a lo proyectado por el arquitecto, pero en una proporción menor. Dios lo quiere, pensaba yo, esta idea está en mi cabeza todo el día, y no solo porque creía que necesitábamos un oratorio para nosotros, sino porque estaba convencida que debíamos hacer esto para los malos tiempos que algún día van a llegar. ¿Qué malos tiempos? Aquellos que alguna vez vendrán en que los sacerdotes que quieran rezar la Santa Misa Tradicional ya no podrán hacerlo en forma pública o que serán perseguidos por ser tradicionales. Puede que sea a corto, mediano, o a largo plazo, eso yo no lo sé, y puede que ni yo ni mi esposo estemos vivos, pero si esto llega a ocurrir, tendrán en este oratorio un solar tranquilo, alejado del mundo, rodeado por la naturaleza donde podrán rezar en paz la Santa Misa Tradicional. También será para que ahora puedan venir sacerdotes que quieran pasar algunos días de vacaciones y descansar en una ermita junto a la capilla. Muchas ideas, pocos recursos. No importa, si esto es la voluntad de Dios, Él mismo nos dará los medios, el tiempo y la salud para concretar este anhelo.




Comenzamos entonces la primera parte de la construcción, en el mes de julio del año 2011. Un carpintero y sus ayudantes fueron dando forma a esta locura…sí, porque los que sabían lo que estábamos haciendo nos tildaron de locos. ¿Cómo se le puede ocurrir a  esta familia destinar el dinero que podría ocuparse para salir, por ejemplo, de vacaciones, en una capilla? ¿Quién se construye una capilla tradicional hoy en su campo? Nosotros…los locos tradi.

Poco a poco fue tomando forma. Nos hicimos asesorar por algunos amigos tradicionales para el detalle del altar, por ejemplo, y sus dimensiones. Llegamos a construir la tercera parte y el presupuesto se nos acabó. No iba a ser fácil terminarla. Además, estaba el conseguir los ornamentos y todo el mobiliario. Y claro, Dios nos fue poniendo en el camino aquello que necesitamos. Conseguimos el ara, bendecida por el obispo Valdivieso, el mismo que había participado en el Concilio Vaticano I. Un ara que parecía una verdadera reliquia, y que fue lo que primero se colocó en el altar. Luego, el mismo carpintero nos dio la información que en una ciudad cercana a la nuestra una orden religiosa estaba por incinerar unos reclinatorios y ¡un antiguo confesionario de madera de nogal!, además de estar vendiendo un par de candeleros de bronce. Tener un confesionario en la capillita no estaba pensado porque era enorme. Tuvimos que modificar algunas cosas en el diseño y compramos, no solo el confesionario, sino que también los seis reclinatorios y los candeleros.

El confesionario que se salvó del fuego

En su primera etapa entonces la capilla quedó armada con un crucifijo enorme en la pared, con dos sacristías, el confesionario en la planta baja de lo que será luego el campanario. Quedó cubierta con techo hasta menos de la mitad, pero era suficiente como para poder tener la primera misa. Y la tuvimos en octubre del 2011. Concurrió un padre de la fsspx, en un lluvioso y helado día de octubre, sin un techo para cubrirnos a todos, el agua inundando el suelo de cemento, pero el altar digno y seco, la capilla llena con un grupo de las SAS y de amigos que quisieron acompañarnos.

Con los años tuvimos varias misas tradicionales, pero costaba que los sacerdotes vinieran. Pero no me puedo quejar por esto porque tuvimos misas en fechas significativas trayendo bendiciones y gracias para los presentes.
Sin embargo, los años comenzaron a pasar y no teníamos los recursos para terminarla. Comencé a dudar de esta locura de tener una capilla acá cuando no teníamos certeza de si íbamos a acabarla, de si íbamos a contar con sacerdotes para que vinieran a rezar la misa. Habíamos avanzado un poco con los ornamentos, los vasos sagrados, los manteles, y todo lo que suele colocarse en la credencia. Una de mis hermanas me había regalado un icono de San Miguel Arcángel hecho por ella misma para el frontal del altar. Habíamos comprado unas casullas hermosas en un taller de ornamentos, y habíamos logrado habilitar el baño junto a una de las sacristías. Pero seguían pasando los años y nada, no podíamos terminarla. Veía como, al estar más de la mitad a la intemperie, las maderas de las paredes estaban comenzando a deteriorarse; las vigas del techo a ser refugio de los pájaros con sus indeseables consecuencias; el Cristo del altar estaba con polvo y el improvisado techo de plástico que cubría la parte que estaba al descubierto se volaba una y otra vez con el viento. Fue muy frustrante ver la capilla a medias y hasta pensé en que sería mejor echarla abajo. No era digno de Dios tener algo así, a medias, pero mi esposo nunca perdió la esperanza. Había que esperar, había que confiar en que Dios nos daría una vez más los medios.

Tuvieron que pasar seis años para que, una buena cosecha de paltas (aguacates) nos diera para concluir este trabajo que tanto ansiábamos. Y fue así que en unos meses se terminó de cubrir el techo con vigas a la vista, las paredes se forraron con madera, se colocaron un par de ventanas de pino Oregón, se habilitó el atrio, el piso de cubrió de piso flotante y por fin viéramos este sueño hecho por amor a Dios realizado. Ahí estaba la capilla de los Corazones Inmaculados de Jesús y María lista para que cualquier sacerdote pudiera rezar su misa tradicional privada cuando quisiese. Estaba nuestra capilla terminada para ir a rezar por las mañanas y por la noche las oraciones de todos los días. Y junto a la capilla ahora también, construida justo hace un año, la ermita del capellán. Quisiéramos poder construir más ermitas para poner a disposición de grupos de fieles que quieran tener algunos días de retiro, pero eso está por verse. Lamentablemente no hemos tenido la acogida que quisiéramos para que más sacerdotes tradicionales vengan a decir la misa y a pasar unos días, si es que quisieran. Nos hemos encontrado con la curiosa experiencia de que no hay interés en los sacerdotes que conocemos de venir. Curioso…y doloroso, al menos, para mí, pero los tiempos son de Dios y la Providencia sabrá cuando enviarnos sacerdotes. Tal como ya he dicho, ahí está la capilla a disposición de cualquier sacerdote tradicional que quiera venir y no pasará quizás mucho tiempo en que las circunstancias dentro de la Iglesia los hará buscar donde rezar la Misa de siempre. Aquí encontrarán un lugar y serán bienvenidos.


No hay que medirse cuando se quiere entregar algo nuestro a Dios porque Él sabe de nuestro esfuerzo, de nuestras renuncias, y paga con creces, con mucho más de lo que nuestra miseria puede dar. Tener un lugar dedicado a Él es un privilegio, y no depende para nada del tamaño que el lugar tenga, de las imágenes valiosas que se posean o de lo que sea. En cualquier lugar de nuestra casa, en un rinconcito, tengamos nuestro lugar dedicado a Dios, donde podamos conversar con Él, donde podamos pedir perdón por nuestras negligencias y pecados, por nuestras infidelidades y falta de confianza y de caridad. Nosotros como familia hemos tenido la gracia de poder poner esto al servicio de Dios a través de sus sacerdotes y de los fieles que quieran y puedan acompañarnos cuando tengamos misa.  Pero insisto, en que Dios a cada cual lo llama de manera distinta a poner lo que Él mismo da a su servicio. Tanto valor tiene una catedral o una basílica que un pequeño altarcito en la casa. Dios ve nuestro esfuerzo y nuestro amor, y a sí como a algunos les da más, también se les exigirá en la misma proporción.


Interior del oratorio
No dejen, hermanos míos en la fe, de tener un lugar en casa para rezar. Aun en medio de las grandes y bulliciosas ciudades se puede tener algo de silencio y se puede orar a Dios frente a una imagen de nuestra Señora, frente a un Crucifijo. Nuestra alma lo necesita, no podemos dejar de rezar, de rezar por los que no lo hacen, de pedir por los que necesitan de nuestros ruegos para salvar su alma. ¡Hay tanto por lo que rezar! ¡Tenemos tanto por lo que agradecer a Dios! En estos tiempos donde parece que Dios ya no forma parte de la vida de la mayoría de las personas con las que nos topamos a diario, nosotros estamos llamados, con un especial privilegio que no dimensionamos, a rezar y a tener presente a Dios en nuestros corazones durante el día. Es un don gratuito al cual debemos responder.

 Este artículo ha sido escrito originalmente para Marchando Religión.

Nota aclaratoria: este es un oratorio privado familiar, y aunque está bendecido por un sacerdote de la fsspx todavía no tiene la consagración episcopal. Conozco la legalidad canónica al respecto, solo me basta decir que por el momento lo consideramos como un oratorio "de campaña", y así como un sacerdote reza su misa privada  tradicional dignamente sobre un capó de un auto, o sobre un tronco de un árbol o sobre una piedra en la montaña,  aquí puede celebrar la misa sobre este altar que ha tratado de ser lo más digno posible, aunque siempre mejorable. 


domingo, 6 de enero de 2019

Epifanía del Señor

          "La palabra "Epifanía" significa manifestación; porque en este misterio, como en el de Navidad, Dios se hace visible. Mas no se muestra tan solo a los Judíos, sino que "en este día Dios revela su Hijo a los Gentiles".

          Ya Isaías columbra en una grandiosa visión a la Iglesia figurada por Jerusalén, adonde afluyen los reyes y las naciones, y la multitud de los pueblos que habitan en las riberas de los mares, y lo más selecto de la gentilidad. Vienen de lejos en numerosas caravanas, cantando las alabanzas del Señor, a quien traen oro e incienso. El Evangelio nos muestra cómo se ha cumplido esta profecía.

         En Epifanía se celebra la unión mística de las almas con Jesús, mientras que en Navidad era el himeneo de la divinidad con la humanidad de Cristo.



         La liturgia de este día conmemora una triple manifestación de la gloria de Cristo: ante los Magos, que se postran a sus plantas, aparece como Rey de las corazones; en las aguas del Jordán es declarado Hijo de Dios, y en Caná hace brillar su poder sobre los elementos.

         "Reconozcamos en los Magos adoradores las primicias de nuestra vocación y de nuestra fe, y celebremos con el corazón lleno de júbilo los comienzos de esta dichosa esperanza; porque desde este momento hemos empezado a participar de la herencia celestial". (S.León, Mait).

   Introducción y comentario de la Misa del día de Epifanía, del misal de Dom. Gaspar Lefevbre o.s.b.

                             

martes, 25 de diciembre de 2018

Feliz y Santa Navidad: Puer Natus est nobis, et filius datus est nobis

Pesebre de la Capilla San José de los Ángeles, fsspx, en Viña del Mar

          "Nuestro Salvador ha nacido hoy: alegrémonos. No puede darse tristeza en el día en que nace la vida, el cual, disipando el temor de muerte, baña en la alegría a nuestras almas, por la promesa certera de la eternidad. Nadie hay que no tenga su parte en esta alegría. Nuestro Señor, destructor del pecado y de la muerte, al vernos a todos sujetos al pecado, ha venido para libertarnos. Que salte de júbilo el que es santo, porque se acerca para él la hora de recibir la palma. Alégrese también el pecador, porque se le convida con el perdón. Anímese el gentil, porque está invitado a la vida.

         Demos gracias a Dios Padre, por su Hijo, en el Espíritu Santo, porque, habiéndonos amado con su infinita caridad, tuvo compasión de nosotros; y como estábamos muertos por el pecado, a todos nos hizo revivir en Jesucristo, de manera que fuésemos en Él una nueva creatura, una obra nueva.  

         Despojémonos, pues, del hombre viejo con sus obras, y admitidos a participar del nacimiento de Cristo, renunciemos a las obras de la carne. Reconoce, cristiano, tu dignidad; y ya que has sido hecho particionero de la divina naturaleza, guárdate bien de recaer en tu antigua bajeza por una conducta indigna de tal grandeza. Acuérdate de qué Cabeza y de qué Cuerpo eres miembro. No olvides jamás que, sustraído al poder de las tinieblas, has sido trasladado a la luz y al reino de Dios.

        Es, pues, menester que en esta festividad "abundemos en buenas obras", manifestando así como hemos nacido de Dios y que somos sus hijos.

        Isaías ensalzaba ya el poderío del Niño Dios hacia ya más de 700 años. "Un niño nos ha nacido, y llevará sobre su hombro la señal de su realeza, que es la cruz; y los prodigios que obrará están figurados por lo que hizo al libertar a los Hebreos del cautiverio de Egipto. Todos los confines de la tierra son testigos de la salvación que Dios ha traído a su pueblo".

        La salvación que Cristo realiza al venir por vez primera, la consumará al fin de los tiempos. Después de haber obrado Jesús la purificación de los pecados, dice el Apóstol S. Pablo, se fue a los cielos, en donde está sentado a la diestra de la majestad divina. Su humanidad glorificada comparte, pues, el trono del Eterno. "Tu trono ¡oh Dios!, en los siglos de los siglos; el cetro de tu reino es un cetro de equidad". La justicia y la equidad son el sostén de tu trono, y un día el Hijo del Hombre vendrá en su gloria y en la del Padre y sus Ángeles, para dar a cada cual conforme a sus obras. Cuando Dios introduzca de nuevo (o sea al fin del mundo) a su Hijo primogénito en el mundo, dirá que todos los Ángeles le adoren, y entonces se obrará una transformación de todas las creaturas, porque el Hijo de Dios, que no se muda, las renovará como se renueva un vestido usado. Y el Apóstol añade que Dios hará entonces que los enemigos de Cristo le sirvan de peana para los pies, lo cual será el triunfo del Verbo encarnado, que castigará a los malos y premiará a los buenos, dándoles participación en su inmortalidad, por haberle acogido con fe y amor, cual lo hicieron los Reyes Magos.

         Jesucristo está en la Eucarístía tan presente como lo estaba en Belén. Pues adorémosle en el altar, verdadero pesebre en donde está el Niño Dios".

                                       
   Introducción y comentario de la Misa del día de Navidad, del misal de Dom. Gaspar Lefevbre o.s.b.
 
     

viernes, 21 de diciembre de 2018

Novedad Editorial: ¡A la Horca! de Robert Hugh Benson



Hemos visto con alegría una nueva traducción de una novela de monseñor Benson. Se trata de Come Rack!, Come Rope, traducida al español por ¡A la Horca!. Este libro forma parte de la trilogía histórica del periodo de la persecusión religiosa en Inglaterra. Una buena lectura para las vacaciones estivales por aquí en el hemisferio sur. Se encuentra a la venta el Amazon.es y en la página de Editorial Palabra.
Esta es la reseña que se publica en Amazon:

Esta novela, inédita hasta ahora en lengua española, fue publicada por Robert Hugh Benson en 1912. Se considera una de las obras más representativas del autor escritas después de su conversión al catolicismo en 1903. En ella, describe con gran fuerza expresiva el heroísmo de los mártires durante el reinado de Isabel I (1533-1603), hija de Enrique VIII y de Ana Bolena. El relato que presenta hechos y personajes reales, exceptuando a los dos protagonistas, se centra en el dilema de los católicos, forzados a elegir entre la libertad y el honor, si renunciaban a su fe, o la muerte en el patíbulo, si mantenían la fidelidad al Papa. La denuncia de la cruel persecución llevada a cabo por la reina Isabel I contra los católicos despertó la animosidad de la opinión pública inglesa en contra de la obra ensayística, testimonial y literaria del autor, cuyos méritos, no obstante, han sido valorados y reconocidos en muchos países europeos y americanos.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Inexspectatus Occursus: El Encuentro Inesperado, una novela de la juventud de Mateo


Quienes han seguido Bensonians y aún tienen la paciencia de leer mi peculiar y caótico estilo saben que, junto con publicar artículos sobre Monseñor Benson , también he ido subiendo algunas historias de este personaje llamado Mateo. Me acomoda mucho escribir en prosa cuando hay algún tema que me parece interesante o contingente, sobre todo aquellos que hablan de espiritualidad. Pues bien, el personaje en cuestión no lo creé para este blog, sino que era el protagonista de dos novelas mías. La primera la escribí en el año 2009 y es la del título de este post. Ese mismo año la imprimí para unos amigos y para mi familia y, gracias a la posibilidad  de auto-publicación que ofrece Kindle Direct Publishing de Amazon de publicar libros impresos a bajo costo, la he publicado de nuevo aumentada y corregida, con un total de 404 páginas y con el dibujo de la portada hecho por uno de mis hijos. Impresa con mi nombre real, les pido que por favor yo siga siendo Beatrice para ustedes y no se diga más. En un futuro próximo haré lo mismo con la segunda novela y cuya temática versa sobre el fin de los tiempos.

Esta es la descripción que he colocado para su venta en Amazon:

"Hemos conocido al personaje de Matthew Mansfield en las Historias de Mateo del Blog Bensonians. Esta es la historia de su juventud y del momento en que, a raíz de un encuentro con el mejor amigo de su infancia, el curso de su vida comienza a cambiar cuando encuentra al amor de su vida. La historia se sitúa en la década de los ´90 en Chile, y a lo largo de relato observamos cómo Matthew va luchando contra sus propios demonios y contra la tentación de caer en el desánimo y en la depresión ayudado por su fe en Dios y en los medios que Él le da para sobrevivir en el combate espiritual."


Mi estilo no tiene nada que ver con la literatura actual, y no sé si en verdad les gustará la novela. "Muchos diálogos" -  me decían mis amigos cuando la leían, pero es que no puede ser de otra manera cuando se trata de amigos y de familiares que conversan sobre la vida, sobre la muerte, sobre la angustia y la depresión, sobre el amor y la amistad, y sobre la búsqueda de la santidad. Lejos está en esta novela la imagen, casi mitificada en cierta gente del mundo tradicionalista, de un católico que no sufre por los problemas del alma y que lleva una vida casi seráfica de piedad, mortificación y de pequeños pecados infantiles. Los santos así son muy pocos, y la mayoría de nosotros arrastra una vida llena de pecados más y menos graves, y faltas que nos llevan una y otra vez a caer y a volver a ponernos de pie movidos por la Gracia, por el deseo de agradar a Dios y de servirle con todos los talentos e incluso, con las muchas carencias que poseemos. Lleva toda una vida aprender no solo a conocerse a uno mismo y a aceptarse con las debilidades que Dios permite que tengamos para las superemos con Su ayuda, sino que también a tener la capacidad de saber que los demás, al igual que nosotros en mayor o menor medida, tienen sus debilidades y caídas, y que podemos ayudarlos a superarlas con la Caridad que viene de Dios. El objetivo es salvar el alma y ayudar a que los demás puedan salvar la suya, de modo que muchas veces somos instrumentos de la Providencia para colaborar con el plan de salvación. Así es, en resumidas cuentas, la vida de Mateo en esta novela y puede que les resulte un poco repetitiva en algunos temas y que, además, el personaje de Mateo se muestre un tanto insufrible con su porfía, con sus estados anímicos y, en definitiva, con su personalidad....en fin, no puedo estar haciéndole una peor publicidad a mi novela. Ahora bien, si a pesar de todas estas advertencias, y movidos también por la curiosidad, les interesa leerla de todas formas la encuentran en formato Kindle y en libro impreso de tapa blanda aquí.  ¿El precio? Considere que el librito posee 404 páginas y, como es lógico, tiene un costo de impresión para Amazon. Así que tuve que gravarla con el valor mínimo que pide esta empresa y con unos pocos centavos para la autora. Ojalá la disfruten tanto como yo disfruté creando a mis personajes.

Recuerde que puede leer en Marchando Religión estos mismos artículos y muchos más.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

La Historia del Ermitaño Richard Raynal de R.H. Benson, libro en español




"Yo nunca había conocido a algún hombre que amara a Jesucristo más que como este hombre lo amaba" - con estas palabras describe Sir John Chaldfield, el narrador de esta historia, a su querido hijo espiritual, al joven Ermitaño Richard Raynal, a quien le había sido designada la misión de llevar un misterioso mensaje, de parte de nuestro Señor Jesucristo, al Rey de Inglaterra. Rey que probablemente no era otro que Enrique VI, fundador del King´s College de Cambridge y del prestigioso colegio de Eton y cuya vida terminó en tragedia.Esta historia nos llega de la mano de Robert Hugh Benson, quien estando en Roma mientras se preparaba para ser ordenado sacerdote católico, descubre este manuscrito en una de las tantas casas religiosas que habían en la ciudad. El escrito entrega no solamente un enigmático cuento sobre el que habría sido un santo ermitaño inglés, sino que además continuas enseñanzas espirituales.

Después de varios meses de trabajo por fin puedo contarles que el libro de Robert Hugh Benson, que he estado traduciendo, está a la venta en la tienda de Amazon. Espero puedan adquirirlo y leerlo, y 
De antemano me disculpo si hay errores y bueno, siempre hay detalles que se pasan. Traté de ser lo más apegado al texto original, que a su vez está traducido por Benson del francés al inglés, aunque originalmente estaba en inglés...sí es una vuelta larga y si compran el libro verán la razón. 
Si están interesados en comprarlo pueden hacerlo aquí: La historia del Ermitaño Richard Raynal

¡¡¡Muchas gracias!!!