viernes, 12 de junio de 2015

Consagración al Sagrado Corazón de Jesús


Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorable Corazón, te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo para hacerme digno de las mercedes y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.
Mira que soy muy pobre, dulcísimo Jesús y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar. Mira que soy muy rudo, ¡Oh soberano Maestro, y necesito de tus divinas enseñanzas para luz y guía de mi ignorancia. Mira que soy muy débil, ¡Oh poderoso amparo de los frágiles y caigo a cada paso, y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer. Se todo para mí, Sagrado Corazón socorro de mi miseria, lumbre de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio de toda necesidad.
De Ti lo espera todo mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste, cuando con tan tiernos acentos dijiste repetidas veces en tu Evangelio: "Vengan a mí, aprendan de mí, pidan y llamen". A las puertas de tu Corazón vengo, pues, hoy, y llamo, y pido, y espero.
Del mío te hago, ¡Oh Señor!, firme, formal y decidida entrega. Tómalo Tú, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad.
Amén

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